La Comisión Central de Prisiones de la Asociación de Derechos Humanos (IHD) presentó su informe sobre las violaciones de los derechos de los reclusos en Turquía durante el año 2025. El informe fue leído por Nazlı Duran, co-portavoz de la Comisión Central de Prisiones de la IHD.
Al presentar las conclusiones, Duran afirmó que a lo largo de 2025 continuaron produciéndose violaciones graves, sistemáticas y persistentes de los derechos, incompatibles con la dignidad humana. Según declaró: “Durante el año, nuestra sede central, nuestras delegaciones y nuestras oficinas regionales recibieron un total de 889 denuncias. A partir de estas denuncias, documentamos al menos 24.207 violaciones de derechos”.
Duran señaló que las denuncias recibidas por la IHD permitieron documentar 2.945 casos de tortura y malos tratos, y destacó las siguientes conclusiones: “Las violaciones registradas incluyen agresiones físicas, amenazas, insultos y trato provocador, así como intentos de coaccionar a los reclusos para que se conviertan en informantes y el uso continuado del aislamiento. Los datos muestran que prácticas como los registros al desnudo al ingreso, durante los registros de las celdas y en los traslados a hospitales o juzgados, obligar a los reclusos a ponerse firmes y presentar informe, exigirles que informen por teléfono, obligarles a marchar en formación militar y esparcir sus efectos personales durante registros tipo redada siguen llevándose a cabo de forma sistemática.
Según la información oficial incluida en las actas de la sesión de la Gran Asamblea Nacional de Turquía con fecha del 6 de mayo de 2026, un total de 1.001 reclusos fallecieron en prisiones durante el año 2025. De ellos, 869 fallecieron por causas naturales, entre los que se encontraban 792 reclusos condenados y 77 detenidos en prisión preventiva, mientras que 132 fallecieron en accidentes o durante permisos temporales. Las autoridades también informaron de que 26 reclusos se suicidaron entre el 1 de enero y el 6 de mayo de 2026, 14 de los cuales habían estado tomando medicación psiquiátrica”.
Duran afirmó que un número significativo de las violaciones documentadas del derecho a la vida se debieron a una cadena de negligencias graves, entre las que se incluyen la falta de tratamiento de enfermedades crónicas, los retrasos en las derivaciones hospitalarias y las condiciones de reclusión inadecuadas. Durán añadió: “Además, el impacto psicológico del régimen de aislamiento, las muertes sospechosas y los casos de suicidio ha alcanzado un nivel alarmante. A pesar de las repetidas advertencias de las familias y los abogados, así como de las solicitudes de traslado y tratamiento médico, no se tomaron las medidas necesarias. En algunos casos, los reclusos y reclusas permanecieron en celdas de aislamiento hasta su muerte”.
Duran añadió que, según los datos recopilados por el IHD desde abril de 2025, hay al menos 1.412 reclusos y reclusas enfermos en las cárceles de Turquía, incluidos 335 en estado crítico. Afirmó: “Entre los reclusos en estado crítico, 230 no pueden sobrevivir sin asistencia, 105 requieren cuidados continuos y 188 necesitan supervisión médica regular debido a la evolución de sus enfermedades. Los informes emitidos por el Consejo de Medicina Forense distan mucho de cumplir los estándares científicos y jurídicos”.
Nazlı Duran reclamó unas condiciones carcelarias que respeten la dignidad humana e instó a que se ponga fin a las violaciones de derechos.
IHD Human Rights Association - ANF
