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La fuerza de la unidad sindical: el metal de A Coruña conquista un convenio histórico

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Sergio Álvarez, sindicalista

Este lunes 29 de junio se anunciaba la desconvocatoria del paro previsto para el día de hoy. Tras ocho intensas jornadas de huelga, piquetes y movilizaciones, y después de la mediación del AGA, la patronal se vio obligada a abandonar su inmovilismo y fue posible alcanzar un preacuerdo histórico para el convenio del sector del metal de A Coruña.

El acuerdo supone un importante avance para las trabajadoras y los trabajadores del sector. Tendrá una vigencia de cuatro años (2026-2029) e incorpora una subida salarial acumulada del 15 %, la eliminación del cruce y la aplicación del IPC real desde el inicio de cada año, una reducción de la jornada anual hasta las 1.744 horas en 2027 y las 1.740 horas en 2029, el incremento de las vacaciones a 25 días en 2027, una bolsa de 26 horas para consultas médicas y mejoras en la regulación y percepción de pluses como los de nocturnidad, turnicidad, toxicidad, peligrosidad y penosidad. También recoge avances para las personas trabajadoras fijas discontinuas y mejoras en las indemnizaciones por finalización de contratos temporales, entre otras conquistas.

Con este acuerdo, el convenio del metal de A Coruña pasa a situarse entre los más avanzados del Estado. Pero conviene recordar cómo se ha conseguido. Ninguno de estos avances ha sido un regalo de la patronal. Han sido el resultado de ocho días de huelga, de la determinación de miles de trabajadores y trabajadoras, de piquetes desde primera hora de la mañana, de calles llenas en cada manifestación y de una plantilla que decidió no ceder ante las presiones ni el miedo.

Esta victoria pertenece, en primer lugar, a quienes sostuvieron la huelga con su esfuerzo y su compromiso. También al conjunto de la clase obrera coruñesa, que respondió con solidaridad y apoyo durante todo el conflicto. Porque cuando una lucha se convierte en la lucha de toda la clase trabajadora, las posibilidades de vencer aumentan.

Pero esta huelga deja también una enseñanza que va mucho más allá del propio convenio: la unidad sindical funciona. No porque desaparezcan las diferencias entre organizaciones, sino porque, cuando esas diferencias se aparcan para defender un objetivo común, la fuerza de la clase trabajadora se multiplica. La patronal siempre intenta dividir, enfrentar siglas y sembrar dudas. Nuestra mejor respuesta ha sido demostrar que, cuando actuamos unidos en defensa de los intereses de los trabajadores, somos mucho más fuertes.

Esperamos que esta experiencia sirva de referencia para todos los sectores que hoy mantienen conflictos abiertos. Que nadie se deje intimidar por las amenazas empresariales ni por quienes dicen que luchar no sirve para nada. La historia del movimiento obrero demuestra exactamente lo contrario: cada derecho conquistado ha sido fruto de la organización, de la solidaridad y de la movilización. El convenio del metal de A Coruña es hoy mejor porque miles de personas decidieron organizarse y luchar. Ese es el verdadero valor de esta victoria y la principal lección que deja este conflicto: cuando la clase trabajadora se organiza, cuando el sindicalismo actúa con unidad y cuando nadie se queda atrás, la patronal acaba cediendo.

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