OPINI脫N de Samuel Schmidt
Lleve a mi hija a que viera el corte de la rosca de reyes en el z贸calo, y le dije que nos parar铆amos en el lugar donde llegar铆a la jefa de gobierno a cortar la rosca, fue parte de mi ense帽anza de que si se puede, que una mujer fuera jefa de gobierno y mi hija la pudiera ver de cerca. Eso fue antes que mi respeto por Robles se viniera por los suelos frente a sus esc谩ndalos, de alcoba y de corrupci贸n.
Hab铆a una multitud en el corte de rosca, muchos motivados porque les tocar铆a un pedazo gratis, muchos porque pol铆ticamente los “invitaron” a asistir. A nosotros no nos toc贸 porque est谩bamos en la cuarta fila.
Mi hija es una mujer de 茅xito, no porque Rosario Robles cortara la rosca, sino porque entendi贸 que no deb铆a haber barreras y si las hab铆a las superara.
En una visita a Washington vi el helic贸ptero presidencial parado cerca del obelisco y la gente se agolpaba, alguien dijo que el presidente Obama saldr铆a a abordarlo ah铆 porque hab铆a alg煤n evento en la Casa Blanca, donde normalmente se estaciona el helic贸ptero; me quede esperando a que pasara el presidente, no lo vi porque el lado de la limusina que pas贸 frente a mi dejaba ver a su esposa, y pues algo es algo. Ella tambi茅n es celebridad.
Vivimos tiempos de “adoraci贸n” de las celebridades, son personas que han logrado “茅xito” en lo suyo y la gente, que los toma como modelo, quiere apoderarse de alguna parte de ellos, muchas veces verlos es suficiente, pero si se corre con suerte, podr谩 tocarlos y hasta lograr que le rayen un cuaderno, camiseta o hasta la piel.
Yo me pregunto si la presidenta es una suerte de celebridad, porque los pol铆ticos de alguna manera lo son, aunque muchos est谩n lejos de ser modelo. Cuando va a alg煤n acto, independientemente de los acarreados que los funcionarios “motivan” para mostrar que las encuestas son verdaderas, debe haber muchos que van a ver a la presidenta, es muestra de que si se puede, de que una mujer tir贸 las barreras.
Los que corren con la suerte que los salude, seguro que no se lavan la mano mucho tiempo, si les toca selfie, esa foto recorre sus redes sociales, porque demuestra cercan铆a con el poder y por lo tanto la transmisi贸n metaf贸rica de alguna virtud.
Aunque la cercan铆a no siempre es virtuosa. Un empresario cuyas actividades estaban lejos de ser honorables, mucho de su negocio era de “importaci贸n directa”, sin impuestos, sin permisos, ni nada. Cada sexenio le escrib铆a al presidente, la presidencia le respond铆a dici茅ndole que hab铆an recibido su carta, el enmarcaba la carta con el escudo nacional y la colgaba en su despacho, de tal manera que los inspectores pudieran ver el tama帽o de sus conexiones. Hab铆a “tocado” al poder, a la celebridad mayor y era influyente e impune.
Si Do帽a Claudia es una celebridad y la gente acude para apropiarse algo de ella, una mirada, un suspiro, una foto, u abrazo, entonces las giras nos muestran el peso de la adoraci贸n para las celebridades. Los que llevan petici贸n, pertenecen a otro grupo.
La adoraci贸n de las celebridades provoca tragedias, como la muerte de Diana, que era acosada para que alguien vendiera una imagen impresa de ella. El mundo se volc贸 est谩 semana ante la boda de Taylor Swift, que evadi贸 el acoso, as铆 que para no decepcionar a las masas, los medios la entregaron por proxy, y llegaron a poner reporteros y c谩maras afuera del estadio, destinando largos segmentos para ensalzar la ausencia de la imagen. Buen truco de la celebridad, no dejarse ver.
Y no por ser aguafiestas, pero esos medios ignoraron e ignoran las tragedias en Sud谩n, o Nigeria, aunque cubrieron la manipulaci贸n de las masas por los Ayatolas iran铆es, que si mostraron el f茅retro de su celebridad.
La adoraci贸n de las celebridades conduce a la humanidad a perseguir valores fatuos, pero muchas celebridades son resultado de manipulaciones comerciales. A final de cuentas, esas celebridades ser谩n reemplazadas por otras promovidas por las empresas. Y la humanidad se entretuvo con h茅roes de barro.
Una an茅cdota para terminar. Fui a la 贸pera en Austin con mi nieto, que tendr铆a unos 11 a帽os, en el ba帽o se nos acerc贸 alguien que nos oy贸 hablar en espa帽ol.
脕ngelica Arag贸n est谩 aqu铆 afuera
Despu茅s de un rato regres贸:
脕ngelica quiere platicar con el ni帽o
El deseo de 脕ngelica era orden as铆 que fuimos y la actriz platic贸 con mi nieto, cuando termin贸 el numerito regresamos a nuestro asiento y mi nieto me pregunt贸:
¿Es una celebridad?
