Por Mauricio Casta帽o H
Historiador
Colombiakr铆tica
¿Por qu茅 la vida es pobre en monstruos pero lo fant谩stico es un mundo? Lo monstruoso quebranta la l贸gica del viviente, por lo menos en Occidente desde la antig眉edad con Grecia y Roma, porque en Oriente esto hace parte del mundo imaginario. Se lo sabe bien que lo monstruoso escapa al mundo del orden, de lo reglado, ese real imaginario que act煤a sobre los cuerpos humanos. No importa lo irreal que ello sea pero el temor, el terror, el p谩nico ante lo monstruoso es palpable gracias a los efectos producidos, padecidos... los dioses son testigos a fe de las religiones, y m谩s all谩 en el gran marco de la cultura popular. Es una vecindad entre lo real e imaginario en el viviente humano. Pero tambi茅n la curiosidad y la fascinaci贸n, es gracias a eso maravilloso de lo monstruoso, quiz谩s lo m谩s pr贸ximo que se le parezca, sea la metamorfosis.
Esto dicho es perceptible en una enciclopedia china seg煤n Borges y referenciada por Michel Foucault en las Palabras y las Cosas: "Este libro naci贸 de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento —al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geograf铆a— trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilaci贸n e inquietud en nuestra pr谩ctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde est谩 escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificaci贸n, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel fin铆simo de pelo de camello, l] etc茅tera, m] que acaban de romper el jarr贸n, n] que de lejos parecen moscas". En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del ap贸logo, se nos muestra como encanto ex贸tico de otro pensamiento, es el l铆mite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto."
La vida es capaz de fracasos, todos los logros son fracasos evitados, es lo milagroso escaparse de lo que pudo haber sido y no fue. Lo normal es lo no monstruoso. Lo verdadero son fracasos perdidos. La conciencia ha sido inducida a sospechar que la vida es exc茅ntrica, a disociar los conceptos de reproducci贸n y repetici贸n. La imposibilidad es pensar en seres imaginarios. ¿Fueron las extravagancias de la vida las que incitaron a la fantas铆a humana a imitarla para devolverle aquello que fue prestado? Es cierto que la vida es pobre en monstruos pero lo fant谩stico es un mundo. (Canguilhem, p.147)
Lo Monstruoso cuestiona el Orden
¿Lo monstruoso es fracaso de la vida? Los monstruos inquietan a la vida por el poder que tienen de cuestionar el orden al que nos tiene acostumbrado, lo mismo que engendra lo mismo, de una yegua sale un potro, de una rana renacuajos, y as铆 en lo sucesivo: reproducci贸n entre las mismas especies. Lo diferente inexplicable es lo propio de lo monstruoso. Cuando lo imposible desaf铆a un orden, adviene, entonces, lo inaprensible, lo inexplicable, lo asombroso se apodera del ser, pidiendo respuestas, explicaciones razonables.
Pero cuando no se obtiene ni lo uno ni lo otro, lo maravilloso, lo fant谩stico, lo monstruoso que es de ese orden, apacigua nuestro asombroso del orden de lo m谩gico y viene a apaciguar lo raro, lo misterioso que aplaca los temores. Para un robot, m谩quina de puro c谩lculo, lo diferente de lo mismo no es m谩s que otro ser, los desv铆os y lo irregular es s贸lo otro ser, para nada monstruoso. El monstruo es el viviente de valor negativo, es viviente de valor disminuido pero tambi茅n su valor es de contraste. Son los valores de vida habituados, acostumbrados, pero h谩bito hecho ley.
La Muerte y su Amenaza de Descomposici贸n
La muerte es la amenaza permanente e incondicional de la descomposici贸n del organismo. Mientras que lo monstruoso es amenaza accidental y condicional de inacabamiento o distorsi贸n en la formaci贸n de la forma, es la limitaci贸n por lo interior, la negaci贸n del viviente por lo no viable. (p.146) Una roca es enorme y caprichosa en su forma pero para nada monstruosa. En lo fabuloso una monta帽a muy ruidosa puede engendrar y luego parir un diminuto rat贸n que se cre铆a un gran monstruo. No hay monstruo mineral ni mec谩nico, no se puede decir que tal fragmento de piedra o metal son monstruosos. Todo valor de verdad es del orden de los vivos.
En suma:
La Enfermedad dicta sus Normas
Hacemos parte de las leyes de la vida. En su declive, la enfermedad dicta sus normas: el enfermo vive para la enfermedad y as铆 insistir en la muerte, acepta las prescripciones m茅dicas que le permiten llevar sus a帽os que restan con menos drama.
La Imaginaci贸n
De la imaginaci贸n son los monstruos, no son de la raz贸n, y s铆 m谩s bien de lo fant谩stico. No hay 贸rgano fisiol贸gico que segregue imaginaci贸n y d茅 nacimiento a lo monstruoso. Tambi茅n son los l铆mites de la raz贸n. La Edad Media los aloj贸, igual que a los locos, sin resistencia, es una mediaci贸n entre la sin raz贸n y la raz贸n. La locura es exceso de imaginaci贸n.
Lo fant谩stico
La vida es pobre es monstruos, mientras que lo fant谩stico es un mundo. (p.155)… lo fant谩stico es capaz de poblar un mundo. La potencia de la imaginaci贸n es inagotable, infatigable. ¿C贸mo no lo ser铆a? La imaginaci贸n es una funci贸n sin 贸rgano. No es de esas funciones que dejan de funcionar para recuperar su poder funcional. No se alimenta m谩s que de su actividad. Ella deforma o reforma incesantemente las viejas im谩genes para formar nuevas (G. Bachelard). Se ve as铆 c贸mo lo monstruoso, en tanto que imaginario, es proliferante. Pobreza por un lado, prodigalidad por el otro, tal es la primera raz贸n para mantener la dualidad de la monstruosidad y de lo monstruoso. Es una primera raz贸n.
«La segunda raz贸n est谩 en el fundamento de la primera. La vida no transgrede ni sus leyes, ni sus planes de estructura. En ella los accidentes no son excepcionales y no hay nada de monstruoso en las monstruosidades. No hay excepciones en la naturaleza, dice el teratologista en la edad positiva. Pero esta f贸rmula positivista que define un mundo como sistema de leyes, ignora que su justificaci贸n de una m谩xima opuesta, que la ciencia excluye, pero que la imaginaci贸n aplica. Esta m谩xima da nacimiento al anticosmos, al caos de las excepciones sin ley. Este antimundo, cuando es visto del lado de aquellos que lo frecuentan despu茅s de haberlo creado, y que creen all铆 todo excepcionalmente posible, olvidando por una parte que s贸lo las leyes permiten excepciones, ese anti mundo, es el mundo imaginario, perturbado y vertiginoso de lo monstruoso.» (Canguilhem, El conocimiento de la Vida, Georges Canguilhem, p.156)

