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Ni madre ni esposa

MUJERES SABIAS Y BRUJAS

Teresa Moll谩 Castells 



          Tengo 62 a帽os y con 17 decid铆 no ser madre. Me cas茅 con casi 23 y el que fue mi marido lo sab铆a, Se lo dej茅 claro antes de casarnos y lo acept贸.


          Me cas茅 estando embarazada sin saberlo y cuando me enter茅, abort茅. Solo un mes y dos d铆as despu茅s de casada. Desde aquel mismo d铆a supe que acabar铆a divorciada. Ocurri贸 a los tres a帽os y medio.


          Desde aquel momento he tenido alguna pareja m谩s, pero, aunque inconscientemente, me reforc茅 que no quer铆a ser madre y me autoimpuse que nunca volver铆a a ser esposa. Y as铆 sigo.


          Ayer leyendo una rese帽a literaria que un amigo hizo de la autora gallega Noelia Pena, vi impresas esas mismas palabras: No ser ni madre ni esposa de nadie. Me inund贸 la alegr铆a.


          Soy consciente que la independencia econ贸mica que tanto mi abuela paterna como mi padre nos inculcaron a sus hijas es el origen de mi libertad. Tambi茅n le podr铆a sumar esas dos condiciones. Sobre todo, la de no ser madre que es para toda la vida. Ser esposa tiene soluci贸n y, en mi caso, se la puse con el divorcio.


          Hace unos a帽os me dio por leer a los griegos cl谩sicos. Me encontr茅 con Lis铆strata y su historia de, llam茅mosle “huelga de amor” mientras durara una guerra en la que los se帽oros del momento andaban metidos. Y claro me hizo reflexionar sobre el origen de las cautividades de las mujeres.



          En patriarcado lo tiene atado y bien atado desde seguramente siempre. Y ah铆 seguimos, intentando desgastarlo para combatirlo mejor. Por cierto, ayer mismo acab茅 de leer un precioso y duro libro que es el exponente claro de lo que era el patriarcado en la China del siglo XIX. El libro se llama “El abanico de seda” y es de Lisa See. Es de muy recomendable lectura, pero aviso previamente de su dureza.


          En los dos casos, igual que en tantos otros libros y realidades el patriarcado, aunque en algunas ocasiones intenta camuflarse (nuevas masculinidades, metrosexuales, etc.) sigue ejerciendo su poder incluso hoy, con la cuarta ola del feminismo un poco aletargada, pero viva. No quiero ni imaginar como actuar铆a en otros momentos. Bueno, lo sabemos, quemando a las mujeres que pidieran destacar.


          Tambi茅n en el libro “Hierba Mora” de Teresa Moure nos contaba c贸mo la reina Christina de Suecia ha abdicado porque tiene claro que tampoco quiere ser ni esposa ni madre, pero siente fascinaci贸n por el Fil贸sofo Descartes que muri贸 y va a buscar a quien fue su amante que es una experta partera y en preparaci贸n de brebajes a base de hierbas y otras materias. La figura del fil贸sofo est谩 presente a lo largo del libro y hace posible que la sororidad entre las mujeres se vaya construyendo poco a poco y seg煤n los mandatos de su 茅poca.


          El mito de Liliht nos recuerda, a su vez, que mujeres libres las ha habido siempre. Litlith seg煤n la tradici贸n hebrea fue creada de barro como Ad谩n. Era una mujer libre y no quer铆a yacer debajo de 茅l, con lo cual fue desterrada del para铆so y entr贸 en juego Eva con su docilidad conocida y la famosa manzana. Con la historia de la manzana se pretende dar visibilidad a la culpa de todos los males cuya responsabilidad es de una mujer Eva y eso permite a Ad谩n (y por extensi贸n a todos los hombres) tomar el poder y el control de la situaci贸n.


          Y he aqu铆 c贸mo consolidan el patriarcado a trav茅s de los libros sagrados y con la complicidad de las grandes religiones monote铆stas. Otra de las grandes “patas” en las que se sustenta el opresor sistema que pretende tener doblegadas a las mujeres.


          ¿Con qu茅 objetivo la iglesia cat贸lica est谩 en contra de los m茅todos anticonceptivos y el papa Le贸n XIV en su reciente viaje a Espa帽a recomend贸 a los fieles que formaran familias? Clar铆simamente con el objetivo de convertirnos en castas esposas y abnegadas madres y, por tanto, rozando el esclavismo de siempre con las dobles y triples jornadas asociadas a los cuidados.


          Aunque solo sea por llevarles contraria a los de faldas largas y negras, cosa que, por otra parte, me divierte bastante, abogo por mantener lo de ni madre ni esposa, pese a los tropiezos de la vida.


          Solo tenemos una vida (al menos que sepamos) y se trata de vivirla como nosotras queramos. Es nuestra, son nuestros cuerpos y son nuestras decisiones.


En definitiva, se trata de nuestra libertad. ¡Ejerz谩mosla!


Ben cordialment,


Teresa

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