Cristian Frers
El nacimiento formal de la política ambiental internacional ocurrió a principios de la década de 1970, impulsado por publicaciones pioneras como "Los límites del crecimiento" del Club de Roma y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972). Este evento fundó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y estableció el entorno como área de gestión gubernamental.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, con su lema ¨Una sola Tierra¨, se considera el inicio de la política ambiental internacional. Tan solo unas semanas antes, el 2 de marzo de 1972, el Club de Roma, una asociación mundial de expertos de diversas disciplinas preocupados por el estado del planeta, había publicado ¨Los límites del crecimiento¨. Se trata de un libro de bolsillo sencillo, de menos de 200 páginas, pero de gran impacto. Los autores advierten de la necesidad de actuar con rapidez. Su conclusión: ¨Si las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y el agotamiento de los recursos continúan sin cambios, los límites del crecimiento en este planeta se alcanzarán en algún momento de los próximos cien años¨.
El mundo enfrenta una crisis ecológica sin precedentes impulsada por la actividad humana, que altera el equilibrio del planeta. Los principales problemas ambientales globales incluyen: el cambio climático y calentamiento global por emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y deforestación de ecosistemas clave, y la contaminación del aire, agua y suelos.
Es decir, hace 54 años que nos pasamos hablando y hablando, pero… de gestión ambiental NADA.
Las recientes acciones gubernamentales, especialmente con la llegada de Javier Milei a la presidencia, han generado preocupaciones entre los ambientalistas y la comunidad científica.
Durante la campaña, Milei demostró posturas polémicas, como negación del impacto humano en el calentamiento global, apoyo a la privatización del mar y oposición a la creación de áreas naturales protegidas.
Con su administración se eliminó el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y se propuso una “Ley Ómnibus” que modifica varias leyes ambientales importantes, esta ley fue aprobada por el Congreso argentino el 12 de junio de 2024 y promulgada como la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos (Ley 27.742).
Ante este escenario, Organizaciones No Gubernamentales, intensificaron sus actividades, en la lucha para que las cuestiones ambientales sigan siendo políticas de Estado, resistiéndose a la derogación de leyes esenciales para que la agenda ambiental siga siendo una prioridad en el gobierno.
Argentina enfrenta una crisis socioambiental compleja, marcada por la existencia de basurales a cielo abierto, la deforestación descontrolada y la contaminación del agua con nitratos que afecta a miles de personas.
Como lo veo es muy poca la seriedad que se le ha dado a lo que representa la responsabilidad de la contaminación ambiental, a pesar de que existe una ley del ambiente y su reglamento, en Argentina, sin embargo, poco se cumple lo que sus artículos encierran, y se nota como se sigue contaminando el entorno, las ciudades, en donde sin duda alguna se nota la ausencia de una cultura ambiental y una autoridad de gobierno que haga que se respete todo lo que la ley encierra en relación a la contaminación ambiental. Hay definitivamente una ausencia de política ambiental bien definida, con sus respectivos sistemas de control que les garantice a los argentinos que el sector productivo, así como otras instituciones, y el mismo pueblo se identifique con lo relevante que es el preservar el ambiente.
La dimensión de lo local es clave para enfrentar la problemática ambiental, porque en ella es posible percibir con mayor claridad la naturaleza de los problemas que aquejan a la población, en donde puede involucrarse la acción directa de las personas y de los grupos humanos concretos. Es en este contexto, en donde el tema ambiental debe ser una de las preocupaciones esenciales de las personas y de las comunidades afectadas, a medida que buscan explotar los recursos para elevar sus niveles de vida o mejorar las condiciones de su entorno natural. La importancia de un rol más significativo de la institución municipal está en estrecha relación con el aumento de instancias de participación democráticas en la vida local.
La preservación de la calidad del ambiente es una necesidad, una aspiración y una obligación. Es un derecho y, al mismo tiempo, un deber. Es el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida, sin la cual no tienen razón de ser los demás. Preservar la calidad del ambiente significa ampliar la posibilidad de supervivencia.
Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).
