A medida que pasan las horas, la tragedia de Ceuta va adquiriendo una dimensi贸n mayor. Se habla ya de m谩s de 90 muertos y la cifra aumentar谩 en las pr贸ximas horas. Esto es lo primero que queremos se帽alar: la crueldad del sistema fronterizo en el norte de 脕frica se traduce en la p茅rdida de vidas entre los sectores m谩s empobrecidos y desamparados de la poblaci贸n global. Frente a la indiferencia y deshumanizaci贸n que nos propone este sistema, debemos dejar claro que esto, ante todo, es una tragedia injusta que se materializa sobre vidas humanas.
Estas muertes se suman as铆 a las de centenares de personas que pierden la vida cada a帽o en la fosa com煤n en la que han convertido el mar Mediterr谩neo. Un sistema fronterizo impulsado por la UE y el Estado espa帽ol y del que el Estado de Marruecos es c贸mplice.
Es obvio que el r茅gimen alauita y la oligarqu铆a que gobierna Marruecos tienen una gran responsabilidad en esta tragedia. Utilizan la dram谩tica situaci贸n en la que mantienen a su pueblo para su propio beneficio, estimulando ciertos movimientos en funci贸n de sus intereses. Sus v铆nculos con EE. UU. e Israel son m谩s que conocidos, as铆 como su enfrentamiento hist贸rico con Argelia. El r茅gimen marroqu铆 es una dictadura repulsiva, que no duda en colonizar el S谩hara y reprimir a pueblos como el rife帽o, as铆 como las protestas de su propia poblaci贸n.
Sin embargo, que el r茅gimen alauita haya utilizado la desesperaci贸n de su pueblo para sus propios intereses no obvia la realidad. Mucha gente desesperada por la pobreza y la falta de perspectivas trata de migrar a pa铆ses del centro imperialista con el objetivo de buscar una vida mejor. Esta poblaci贸n, empobrecida por el neocolonialismo y las oligarqu铆as locales, no es un ej茅rcito invasor: forma parte del proletariado global y, desde un punto de vista de clase, merece nuestra solidaridad y humanidad. Quienes hoy, desde la izquierda, duden en torno a ese punto y adquieran una visi贸n unilateral del asunto, reduciendo esto a una mera conspiraci贸n, solo buscan blanquear la responsabilidad del Estado espa帽ol y la UE en todo este drama. Ya en junio de 2022, el gobierno de coalici贸n progresista lanz贸 una ofensiva que, junto con las fuerzas marroqu铆es, dej贸 un saldo de 22 personas fallecidas y centenares de desaparecidas en la tragedia de la valla de Melilla.
En esta ocasi贸n, la retorica militarista tambi茅n tiende a hegemonizar el debate p煤blico. La asunci贸n de una ret贸rica basada en conceptos como “invasi贸n” o “violaci贸n de la soberan铆a nacional” refleja hasta qu茅 punto las ideas que la derecha y la extrema derecha pretenden extender al conjunto de la sociedad tambi茅n han impregnado a sectores que se consideran progresistas.
La UE y el Estado espa帽ol (bajo el “gobierno m谩s progresista de la historia”) han externalizado buena parte del trabajo fronterizo en el r茅gimen marroqu铆 y han legitimado su colonizaci贸n del Sahara, abandonando la hist贸rica lucha del pueblo saharaui. Pero no solo eso. El Estado espa帽ol y la UE integran la OTAN, un bloque imperialista y militarista que, pese a sus tensiones con EE. UU., forma parte del mismo entramado de dominaci贸n sobre las poblaciones y pa铆ses del sur global. El enriquecimiento de los capitalistas europeos y espa帽oles se funda sobre una combinaci贸n de explotaci贸n de su propia clase obrera y de la clase trabajadora de los pa铆ses poscoloniales, as铆 como en el expolio de sus tierras y de su econom铆a. Por eso, plantear esto como una disputa en l铆neas nacionalistas es una artima帽a que no reconoce las complejas relaciones de poder impuestas por la l贸gica imperialista y que azuza un conflicto que puede llegar a tener consecuencias b茅licas.
Frente al enfrentamiento entre clases trabajadoras en l铆neas nacionales, debemos ser claros y se帽alar a las 茅lites econ贸micas y pol铆ticas de ambos pa铆ses que se benefician de esta situaci贸n. Las fronteras no evitan la migraci贸n: la hacen m谩s cruel y disciplinan al migrante, generando mejores condiciones para que luego la burgues铆a los sobreexplote, rebajando as铆 el nivel de vida del conjunto de la clase trabajadora. La burgues铆a espa帽ola se aprovecha, sin complejos, de esta situaci贸n, rentabilizando los bajos salarios para mantener sus beneficios.
Esa relaci贸n tambi茅n tiene una expresi贸n econ贸mica muy concreta. Grandes empresas como Acciona, Indra y Repsol, junto con entidades financieras como Santander, obtienen beneficios de la explotaci贸n de los recursos del S谩hara Occidental ocupado y del sostenimiento del modelo econ贸mico marroqu铆, mientras Marruecos sigue siendo una pieza clave para Francia, Espa帽a y Estados Unidos como proveedor de mano de obra barata para la agricultura, la industria de los cuidados y el sector servicios. Detr谩s del discurso de la buena vecindad hay una alianza construida sobre intereses econ贸micos, geopol铆ticos y empresariales, en la cual a veces afloran tensiones e intereses divergentes, pero que responde al mismo modelo sist茅mico y al mismo inter茅s de clase.
Nuestra posici贸n es clara. Defendemos v铆as legales y seguras para migrar y acabar con la militarizaci贸n fronteriza, poniendo en el centro los derechos humanos de las personas que migran. Esto es lo que evitar铆a las cat谩strofes humanitarias y tambi茅n el uso de la migraci贸n como chantaje. Combatimos de forma constante el racismo y apostamos por la organizaci贸n unitaria de las clases trabajadoras, independientemente de su origen. Se帽alamos y luchamos contra los intereses econ贸micos y los sistemas pol铆ticos del Estado espa帽ol y de Marruecos, y pensamos que solo la solidaridad entre los pueblos puede resolver los problemas de fondo.
Tampoco somos ingenuos. Bajo este sistema capitalista e imperialista podemos lograr algunas mejoras, y luchar por ellas es fundamental para evitar caer en el abismo. Sin embargo, 煤nicamente una transformaci贸n de este sistema en l铆neas socialistas e internacionalistas, que establezca relaciones federativas, solidarias y asociativas entre los pueblos, no mediadas por los intereses econ贸micos y geopol铆ticos de unos pocos, permitir谩 establecer formas de libertad de movimiento realmente seguras y abiertas. Mientras luchamos por ello, debemos defender de forma intransigente los derechos humanos de todas las personas migrantes y se帽alar y combatir a las clases dominantes de todos los pa铆ses, responsables de esta dram谩tica situaci贸n.
Por ello, para mejorar la relaci贸n de fuerzas aqu铆 y ahora, creemos que es fundamental luchar por:
- la derogaci贸n de la Ley de Extranjer铆a
- el fin del Pacto Europeo sobre Migraci贸n y Asilo y el desmantelamiento de Frontex
- el reforzamiento inmediato del sistema de acogida
- el fin de las devoluciones en caliente
Frente a la crueldad fronteriza, el racismo y el enfrentamiento entre pueblos: ¡solidaridad internacionalista y de clase!
