Inicia agosto y se supone que con el octavo mes del año arranca el diálogo en Venezuela, al menos eso es lo que mediáticamente se repite.
Cada vez es más claro que el extremismo opositor mariacorinero está quedando fuera del proceso en el que se sentarán representantes de la Asamblea 2015 con representantes de la Asamblea 2025.
Pero no solo el mariacorinismo queda por fuera, sector que antes vociferaba “Maduro vete ya” y que dentro de poco lo veremos con la consigna “Trump vete ya”, sino que un vasto sector mayoritario, también está quedando por fuera en el reparto que se viene.
Si bien María Corina y sus huestes tienen razones para sentirse traicionadas por Trump y el proceso que desde el 3E ocurre en Venezuela, no menos razones tiene ese otro sector, también excluido, de sentirse traicionado por quienes, habiendo sido parte del gobierno de Nicolás Maduro, hoy son los escogidos por Trump para entregar nuestro país y sus riquezas, en bandeja de plata, al imperio estadounidense.
Ese sector excluido del diálogo no es otro que el del pueblo mayoritario. El pueblo que bien sabemos no aspira a reparticiones en CNE, ni en el Ministerio Público, ni en el TSJ, ni a cargos en Embajadas e Institutos Autónomos, etc., etc.
Ese sector de venezolanos que apenas apuesta a recibir salarios, jubilaciones y pensiones que más que rozar en el límite inferior de la sobrevivencia le permitan costear vidas dignas junto a sus familias; que apuesta a que la renta que genera el petróleo se dirija a costear la educación pública, la salud pública que abarcan el mayor universo de venezolanos y venezolanas.
Ese sector que enfrentó con bizarría las sanciones económicas del imperio, mientras los unos imploraban intervenciones y sanciones al país y los otros imponían políticas y programas económicos “fraudulentos” que solo beneficiaron a mafias corruptas y delincuenciales.
Ese sector mayoritario de venezolanos que está claro que a Donald Trump solo le interesan las riquezas petrolíferas y minerales de Venezuela y que nunca le ha importado éste país más que por eso.
Ese sector de venezolanos que mayoritariamente ha rechazado al mariacorinismo por su supremacismo, su pitiyanquismo y su lacayismo, hoy lo que más rechaza de quienes gobiernan hoy es precisamente su pitiyanquismo y lacayismo.
Es verdad que Venezuela no es Irán, pero el pueblo venezolano en su mayoría está claro que no queremos ser socios ni amigos de quienes con el mayor descaro pretende robar impunemente la riqueza petrolera que ha pertenecido y pertenece a los venezolanos.
Que quede claro a los que pretenden representar al “pueblo excluido” que no tenemos representación en el diálogo que se viene y que, como en épocas pasadas, excluye al pueblo mayoritario.
Carlos Luna Arvelo.
