Mujeres sabias y brujas
Teresa Moll谩 Castells
Como hemos conocido hace unos d铆as, una pe帽a de Sagunto tuvo colgada una imagen de una mujer completamente desnuda, doblada sobre la cintura mientras un toro la penetraba desde atr谩s.
¿La imagen de una mujer siendo violada por un animal no llam贸 la atenci贸n de ninguna autoridad festera o municipal?
Sagunto parece tener declarada una guerra sin cuartel a las mujeres y al feminismo. Recordemos que la pasada semana santa una de sus cofrad铆as volvi贸 a votar para que las mujeres pudieran participar activamente en las actividades de dicha cofrad铆a y, de nuevo, la votaci贸n fue negativa para las mujeres.
Hace casi cuarenta a帽os en Ontinyent, mi ciudad, en el marco del II Congreso Nacional sobre Fiestas de Moros y Cristianos, se votaba si las mujeres pod铆an o no participar en las fiestas de moros y cristianos de la ciudad que, por cierto, comienzan ma帽ana. Y cuando digo participar no me refiero a ir de boato de las comparsas, me refiero a desfilar en los actos oficiales, con trajes iguales o similares a los de los hombres y poder ejercer responsabilidades tanto en las diferentes comparsas como en la sociedad de festeros.
Hubo una se帽ora, Tere Lluch, que, en medio de las discusiones sobre la participaci贸n de las mujeres de forma plena en dichas fiestas propuso (y creo que con muy buen criterio) que si las mujeres no participaban iba a hacer una llamada para que se convirtieran en insumisas fiscales, o sea que dejaran de pagar impuestos municipales, puesto que durante esos d铆as se las expulsaba de las calles que eran tomadas literal y metaf贸ricamente por los hombres festeros o no.
De inmediato se recondujo el tema y las mujeres pudieran participar con normalidad y en plena igualdad con los hombres en las fiestas de moros y cristianos de Ontinyent. En la actualidad, es un tema superado y no hay obst谩culos legales para que puedan acceder a cualquier responsabilidad dentro de la estructura de la sociedad de festeros, dentro de las comparsas o que puedan ser “cargos” como capitanas, embajadoras o abanderadas. Al menos hasta donde yo s茅.
Seg煤n datos de la propia Sociedad de festeros de Ontinyent, en el a帽o 1989 s贸lo desfilaron 9 mujeres dentro de la escuadra de “las valkirias” que formaba parte de la comparsa cristiana de los Fontanos. En el a帽o 2023 de las 4916 personas festeras, el 42% eran mujeres. O sea, 2076 mujeres festeras en igualdad plena frente al 58% de los hombres que eran en aquel momento 2840.
Seguramente podr谩 parecer un alegato favorable por Ontinyent y en detrimento de Sagunto, pero la igualdad real entre mujeres y hombres ha de recorrer todos los espacios y el l煤dico o festero es uno m谩s.
Hay un se帽or dedicado a la pol铆tica y a quien admiraba mucho que en una ocasi贸n me dijo que las fiestas de los pueblos eran momentos en donde toda la ciudadan铆a de ese pueblo o ciudad olvidaba sus rencillas y disputas y se hermanaban para el lucimiento conjunto de la fiesta. Este se帽or ten铆a bastante raz贸n, aunque se olvid贸 en su an谩lisis de las personas a quienes no nos gustan las fiestas ni las aglomeraciones que se producen.
Mantener diferencias entre hombres y mujeres dentro de las fiestas de los pueblos, como ocurri贸 en Alcoy, por ejemplo, en donde las mujeres no pudieron desfilar en igualdad plena hasta el 2015, es mantener estereotipos sociales insanos por antidemocr谩ticos, antiigualitarios y discriminatorios. Incluso de podr铆a decir que se practicaba un apartheid de g茅nero con las mujeres.
Ese mismo esquema estereotipado e insano socialmente est谩 vivi茅ndose en la semana santa saguntina. Lo del cartel de la pe帽a festera va m谩s all谩. Se trata de violencia simb贸lica hacia las mujeres. Es como si cambi谩ramos a los componentes de la manada de Pamplona por un toro. Em ambos casos la mujer sale gravemente perjudicada, aunque sea de forma gr谩fica a trav茅s de un cartel.
Cuando se denigra con acciones u omisiones al feminismo (y con la derecha y la ultraderecha lo estamos viendo cada d铆a) se est谩 enviando un mensaje muy peligroso a la sociedad. Y el mensaje es tan sencillo como que hay vidas de primera categor铆a que son las de los hombres y vidas de segunda que son las de las mujeres. Por tanto, la escala de poder est谩 clara y se “impone”, de nuevo, el modelo de sumisi贸n femenino que establecieron los reg铆menes fascistas en el siglo XX en Europa.
Aunque haya gente que crea que el feminismo no es necesario, lo sigue siendo y mucho. La denuncia del patriarcado y de sus estrategias para mantener privilegios ha de ser constante y desde todos los frentes. No podemos ni debemos descuidarnos. En demasiadas ocasiones, nos va la vida en ello.
Ben cordialment,
Teresa
