La Uni贸n Europea prepara nuevas restricciones a la presencia en alimentos importados de pesticidas que ya est谩n prohibidos para los agricultores europeos. Bruselas pretende as铆 reducir la desventaja de los productores comunitarios frente a competidores de terceros pa铆ses, aunque un estudio de la propia Comisi贸n advierte que la medida podr铆a provocar una ca铆da de las importaciones y una subida de precios.
Actualmente, que un pesticida no pueda utilizarse en los campos europeos no significa necesariamente que est茅 completamente vetado en los alimentos procedentes del exterior. La UE permite determinados niveles de residuos siempre que se mantengan dentro de los l铆mites considerados seguros. La Comisi贸n quiere endurecer esa pol铆tica para algunas de las sustancias m谩s peligrosas y llevar los niveles permitidos pr谩cticamente al m铆nimo detectable.
Escenarios variables, cifras preocupantes
Un estudio publicado esta semana por el Centro Com煤n de Investigaci贸n de la Comisi贸n Europea (JRC) analiza el posible impacto de aplicar ese criterio a 18 sustancias prohibidas, 235 productos agr铆colas y exportaciones procedentes de 86 pa铆ses. En todos los escenarios estudiados se reducen las importaciones, aumenta la producci贸n europea y suben los precios.
Las diferencias, sin embargo, son muy amplias. En el escenario m谩s extremo, en el que los productores extranjeros no consiguen adaptarse a las nuevas exigencias, las importaciones agr铆colas de la UE podr铆an caer un 41 %. En ese supuesto, el estudio calcula subidas de hasta el 332 % para el caf茅 y del 85 % para los c铆tricos.

El JRC advierte que estas cifras no son una previsi贸n. Si los productores extranjeros sustituyen los pesticidas afectados por otras alternativas, el impacto se reduce considerablemente. En otros escenarios analizados, la ca铆da de las importaciones se limita al 8 % o incluso al 0,4 %, con aumentos de precios mucho menores.
La iniciativa responde tambi茅n a las reclamos de los agricultores europeos, que denuncian desde hace a帽os que deben competir con productos cultivados bajo normas menos exigentes. Bruselas quiere aplicar a las importaciones condiciones m谩s pr贸ximas a las que ya soportan los productores comunitarios, aunque varios grandes pa铆ses exportadores como EE.UU. o Australia han cuestionado estas medidas por considerar que pueden convertirse en nuevas barreras comerciales.
Doble rasero: vender a otros lo que no tolera en su territorio
La pol铆tica europea mantiene, adem谩s, otra controversia abierta. Empresas establecidas en la UE pueden seguir fabricando y exportando a terceros pa铆ses determinadas sustancias cuyo uso est谩 prohibido dentro del propio bloque, como los pesticidas, que son considerados demasiado peligrosos para los campos europeos, pueden continuar utiliz谩ndose fuera de sus fronteras.
La Comisi贸n Europea se comprometi贸 en 2020 a revisar esta situaci贸n y a evitar que productos qu铆micos peligrosos vetados en Europa siguieran fabric谩ndose para su exportaci贸n, pero esa promesa todav铆a no se ha traducido en una prohibici贸n general. El debate enfrenta, por un lado, a organizaciones ambientales y sectores que denuncian un doble rasero y, por otro, a quienes advierten que una prohibici贸n unilateral podr铆a simplemente trasladar la producci贸n a otros pa铆ses sin reducir el uso global de esas sustancias.
La contradicci贸n resulta especialmente visible ahora que Bruselas quiere endurecer las condiciones para los alimentos importados, restringiendo la entrada de productos cultivados con pesticidas cuyo uso proh铆be a sus propios agricultores, mientras sigue permitiendo que algunos de esos compuestos salgan del territorio europeo hacia terceros pa铆ses.
La futura reforma tendr谩 que encajar as铆 objetivos dif铆ciles de conciliar: proteger al agricultor comunitario, mantener la coherencia de la pol铆tica ambiental y sanitaria europea y evitar un impacto excesivo sobre el comercio y los precios.
