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Rafael de la Cerda y de las Bárcenas, conspirador contra la II República y quintacolumnista en los sucesos de marzo del 39 en Cartagena

Continúa la presencia de símbolos franquistas en Cartagena

                                                 Parque de Tentegorra Placa Honorífica en el Parque de Tentegorra. 

Tras la reciente apertura del siempre denominado parque de Tentegorra, uno de los pulmones de Cartagena, quizás el más popular, sigue llevando el nombre de un personaje siniestro, Rafael de la Cerda, defensor de la sublevación militar fascista en julio de 1936 y manifiesto quintacolumnista en favor de la rebelión franquista en la base naval de  Cartagena en los famosos acontecimientos  de marzo del 39 que derivó en  el final de la Guerra de España y la posterior represión franquista. Quintacolumnista es el adjetivo inventado por Mola en alusión a la Quinta Columna,   que operaba clandestinamente en el mismo seno de la República en el interior de Madrid completando a las otras cuatro columnas franquistas que asediaban la capital para su toma.

Además, Rafael de la Cerda, goza de la distinción de Honores y Méritos concedidos en periodo franquista por el Ayuntamiento de Cartagena: Hijo Adoptivo y Predilecto  cuando era Ingeniero de la  Mancomunidad de los Canales del Taibilla el 19/05/1945 y Medalla de Plata cuando ya era director de la misma Mancomunidad  el 25/05/1966.

Vamos a demostrar que incumplen tanto el Ministerio de Transición Ecológica como el Ayuntamiento de Cartagena con la Ley 20/2022 del 19 de octubre, manteniendo su nomenclatura en el Parque y los honores y méritos  respectivamente. Para ello seguimos la argumentación del historiador  Diego Victoria Moreno, miembro de la Comisión Técnica Municipal de Memoria Histórica de Cartagena, basado en parte también en los estudios del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia, Pedo Mª Egea Bruno.

Rafael de la Cerda y Bárcenas fue miembro de la Quinta Columna en Cartagena, proyectada a principios de 1937 a iniciativa del médico odontólogo Antonio Bermejo Sandoval, y conspirador contra la II República. Dicha red se fue extendiendo de forma celular, a través de jefes de grupo, tanto civiles como militares. Entre los civiles de primera hora figura Rafael de la Cerda. Él mismo corrobora su implicación en todo el proceso a través del Informe de la Delegación Local de Información e Investigación de FET Y DE LAS JONS de Cartagena. Así comenzaba dicha declaración en la que es obvia su implicación en la sublevación franquista de marzo de 1939:

“Rafael de la Cerda y de las Bárcenas, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Ingeniero-Director de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla y Teniente-Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena Juro ante Dios y declaro por mi honor ser conforme a la verdad lo que sigue:

Conozco al General de Ingenieros Don Carlos Bernal García y he tenido contacto con él durante los últimos meses de la dominación marxista en razón a ser dicho general, por el cargo que ostentaba, presidente de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (…) En sucesivas visitas indiqué al General Bernal la necesidad de una sublevación en Cartagena, siempre que él se pusiera a la cabeza, así como el ofrecimiento de cuantos medios disponíamos para tal fin (…) Fui después participándole el desarrollo de los acontecimientos a medida que se producían y el ambiente de rendición y sublevación que se iba extendiendo por Cartagena, incluso entre los rojos, por efectos del hambre, los bombardeos, las derrotas y el miedo a la justicia de Franco (…) le aseguré que creía en el éxito de una sublevación en Cartagena, siempre que reuniese estas tres condiciones:

1º.- Establecer contacto con la España Nacional, para que ésta ordenase el comienzo de la sublevación de acuerdo con sus planes. 2º.- Dar salida a los asesinos y elementos peligrosos de izquierda, cosa fácil pues todos ellos estaban convencidos del final, y sin remordimiento por la justicia, pues la vida que les esperase sería mil veces peor que la muerte, y 3º-. Estar mandada la sublevación por el general Bernal, porque ello suponía unidad y jerarquía en el mando y aún el personal dudoso quedaría encuadrado automáticamente en el alzamiento (…)

Entretanto, los acontecimientos se sucedían con gran rapidez. El día 3 de marzo se supuso por las reuniones de mandos de la flota roja el ultimátum que Buiza había lanzado al Gobierno rojo y que expiraba en la noche del sábado. El día 4 a las tres y media de la tarde, al comunicárseme que había sido destituido el general Bernal y nombrado para sustituirle el comunista Galán, fui a visitar a aquel inmediatamente para urgirle la necesidad de la acción y que asumiese el mando del alzamiento, pues la situación era muy comprometida. El general me dijo que era una locura dado que venía sobre Cartagena una Brigada y otra estaría ya en Murcia y era imposible pensar en mantenerse tres o cuatro días con los medios de defensa de que se disponía y que él sabía insuficientes hasta tanto que los refuerzos de Franco pudieran llegar, a más que no creía fácil que el Generalísimo arriesgase sus fuerzas en un desembarco para el que no se le ofrecieran garantías. Comuniqué el resultado de esta entrevista a D. Arturo Espa, Jefe de Artillería; D. Vicente Trigo, Ayudante del General; D. José Mª de la Puerta, enlace del Jefe de Estado Mayor Mixto y D. Fernando Oliva, jefe de Estado Mayor de la Flota, todos los cuales continuaban decididos a la sublevación porque considerándose con la cabeza perdida, querían morir matando, desconfiaban de que llegasen las brigadas comunistas y creían que la flota iba a marcharse porque tenía los fuegos encendidos…”

La conspiración contra la República venía siendo preparada por miembros de la Unión Militar Española con representantes de los tres ejércitos y las oportunas conexiones civiles, monárquicos y falangistas, desde los jefes de Falange de Cartagena –José Martínez- y de la provincia –Federico Servet- a los monárquicos Alfonso Torres y José Maestre, sin olvidar al dirigente de la Juventud de Acción Popular (JAP) Rafael de la Cerda. La intriga urdida tiene sus focos principales en el Arsenal y en el aeródromo de San Javier. Los implicados quedan pendientes de las órdenes que deben partir de los responsables del alzamiento de la IIIª División, con base en Valencia.

La propia declaración de Rafael de la Cerda confirma los extremos apuntados (Véase la Declaración del ingeniero de caminos D. Rafael de La Cerda, de 10 de abril de 1942):

“Preguntado: Si para sumarse al Alzamiento Nacional se celebraron en esta Plaza algunas reuniones de elementos de la Marina, Ejército o población civil, conocimiento que tuvo de las mismas, y si concurrió a alguna de ellas.

Dijo: Que el declarante, durante el periodo preparatorio del Alzamiento Nacional, actuó en esta Plaza en estrecho contacto y a las órdenes directas del capitán de aviación don Martín Selgas Perea, que sabe a ciencia cierta era el enlace que existía entre las Fuerzas de Marina, Ejército y población civil; sabiendo por versión de este oficial que se celebraron diversas reuniones, recordando que concretamente en lo concerniente a la Marina las celebraron los oficiales de Submarinos y destructores y fuera del recinto de la Marina en casa del capitán de corbeta D. Enrique Guzmán y Hernández (…)

Preguntado: Si conoce alguna organización de Falange relacionada con el Alzamiento Nacional y caso afirmativo quienes eran sus jefes.

Dijo: Que especialmente a partir de febrero de 1936 conoció diversas organizaciones de carácter civil y de personas de orden que se unían con el fin de coadyuvar al Alzamiento Nacional.

Finalizada la contienda, Rafael de La Cerda alcanzó el cargo de jefe Provincial del Movimiento, entre el 3 de noviembre de 1939 y el 4 de mayo de 1940. Fue miembro de la Corporación municipal franquista de Cartagena (concejal de la Comisión gestora de 11 de abril de 1939. Esta etapa estuvo acaudillada por excautivos y quintacolumnistas. Se restablecieron las funciones religiosas, se tomaron medidas preventivas y se nombró una nueva corporación municipal al frente de la cual figuraba Francisco Pérez Lurbe, siendo también gestores los falangistas Miguel Martínez Segado, José García Sánchez, José Sánchez Rosique, Saturnino Álvarez Ros, Inocencio García Calvo, José Garrido Goicoechea, Agustín Sánchez Velázquez, Pedro López Lorenzo y Pedro Sánchez Meca.

A partir de aquellos momentos, la vida ciudadana se vio directamente fiscalizada por la Comandancia Militar al amparo de los sucesivos bandos declarativos del estado de guerra. Así nombraría una nueva Comisión Gestora. Como alcalde figuraba Tomás Cerezo Muñoz, jefe local de Falange, y ocupaban los restantes cargos concejiles Pedro Roig López, Rafael de la Cerda y de las Bárcenas, Pedro López Lorenzo, Arturo Gómez Meroño, Rafael Navarro Mascaren, Mariano Pascual de Riquelme, Antonio Ramos Carratalá, Miguel Martínez Segado y José García Sánchez. De la Cerda fue teniente de alcalde en las Corporaciones de 20 de septiembre de 1940 y 16 de mayo de 1942). (Aportación documental de Bernardo Antonio Sánchez Muñoz, Asociación Memoria Histórica de Cartagena (5-1-2023). https://cartagena.sedipualba.es/firma/infofirmante.aspx?idFirmante=3843671&csv=H2AAJMXTQU9MP23HFJAH).

(FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS: Archivo Histórico Nacional. FC-Causa General, 1067. Exp. 1. Pieza segunda de Murcia. Del Alzamiento Nacional. Antecedentes, Ejército Rojo y Liberación, fol. 243r-v.; Joaquín Arrarás: Historia de la cruzada española, Madrid, Ediciones Españolas, 1940, vol. VI, tomo 24, p. 17; Juan Martínez Leal: República y Guerra Civil en Cartagena, Murcia, Universidad de Murcia, 1993, pp. 169-185; Pedro Mª Egea Bruno (1989): “La represión al término de la Guerra Civil. El modelo de Cartagena”, Anales de Historia Contemporánea,  Nº 7; Pedro Mª Egea Bruno: Arturo Espa Ruiz (1905-1976). Trayectoria de la Quinta Columna en Cartagena, Murcia, 2020, pp. 155-158; Carmen González Martínez: Guerra civil en Murcia. Un análisis sobre el poder y los comportamientos colectivos, Murcia, Universidad de Murcia, 1999, pp. 59-63; Archivo General e Histórico de Defensa. Procedimientos judiciales incoados por la justicia militar a raíz de la guerra civil y durante la etapa franquista bajo la responsabilidad del Tribunal territorial 1º. Procedimiento sumarísimo ordinario nº. 451. Leg. 5824. Procesado Carlos Bernal García, fols. 52r-52v.; Línea (Murcia), 4 de noviembre de 1939 y 5 de mayo de 1940.

Diego Vistoria Moreno.

Nosotros/as no tenemos duda, se vulnera flagrantemente la Ley por las dos Instituciones Públicas.

Conviene también dar paso a la polémica que siempre surge con las peticiones de retiradas de honores para los que siempre han tenido una versión sesgada de la realidad y no permiten una narrativa distinta a la existente tras la victoria franquista.

Publicamos lo que una familiar defendía en el diario de la Verdad y la contestación íntegra del presidente entonces de la MHC (recordamos que esta última hubo que recortarla al máximo si queríamos taner alguna visibilidad de nuestra respuesta, esa fue la ecuanimidad de ese diario, recordándonos una vez más a quien sirve).

(Carta de la sobrina de la Cerda)

(Contestación de Bernardo Sánchez)

agosto de 2026.


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