Ante la crisis socio-ambiental incontrolable
Sergio Ferrari
Los centros urbanos en todo el mundo son a la vez causa y v铆ctima de la crisis clim谩tico-ecol贸gica global. A pesar de ello, podr铆an convertirse en portadores de soluciones significativas.
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| Dise帽o de una ciudad de futuro seg煤n el Programa de la ONU para el desarrollo |
Con estas premisas, seis organizaciones de la sociedad civil europea participaron en un proyecto internacional para conceptualizar y proyectar de forma sostenible la transici贸n hacia ciudades resilientes ante el cambio clim谩tico. Para lo cual, afirman, es imprescindible no solo buscar soluciones t茅cnicas sino, fundamentalmente, apostar a un cambio radical en la forma de entender la econom铆a, el bienestar social y la participaci贸n democr谩tica.
Tras dos a帽os de estudio cooperativo, el Transnational Institute (TNI) y el Commons Network de 脕msterdam, Pa铆ses Bajos; Oikos de Gante, B茅lgica; FUHEM de Madrid, Espa帽a; NaZemi de Brno, Chequia, y el Institut za politi膷ku ekologiju (IPE) de Zagreb (Croacia), acaban de publicar sus conclusiones en el Manual Ciudades m谩s all谩 del crecimiento (Cities Beyond Growth, en ingl茅s), una gu铆a pedag贸gica para repensar la vida en los grandes centros urbanos desde la perspectiva del “poscrecimiento”.
Resultante de la consulta y el intercambio con 1.700 ciudadanos en 100 pa铆ses, esta perspectiva presupone la participaci贸n activa de comunidades y gobiernos locales en un proceso que los convierta gradualmente en agentes de transiciones inclusivas y democr谩ticas y hacia una econom铆a “poscrecentista”.
Punto de partida y de llegada del estudio apoyado tambi茅n por el programa educativo europeo Erasmus+, la hip贸tesis de trabajo de que “los modelos econ贸micos orientados al crecimiento ya no son sostenibles desde el punto de vista ecol贸gico, ni social, ni pol铆tico”. Y como principal corolario, que cualquier econom铆a que aspire a proporcionar condiciones de vida dignas a las generaciones presentes y futuras debe ir m谩s all谩 del crecimiento como l贸gica organizadora del desarrollo urbano y avanzar hacia una econom铆a de poscrecimiento basada en el bienestar, la suficiencia y la autodeterminaci贸n democr谩tica. (https://www.tni.org/es/
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| La pobreza urbana creciente obliga a repensar las ciudades del futuro. Foto PNUD Asentamiento Altos de la Florida, en el sur de Bogot谩, Colombia |
Los dos rostros urbanos
Es en las ciudades donde se concentran las mayores emisiones de carbono y las m谩s graves desigualdades sociales, y es en ellas donde se genera la mayor cantidad de cruciales decisiones pol铆ticas que impactan el destino de centenares de millones de personas. Las estad铆sticas lo confirman: las 1.000 ciudades m谩s grandes concentran m谩s del 60% del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta, generando aproximadamente el 70% de las emisiones globales de di贸xido de carbono (CO₂), ese gas tan nocivo que atrapa calor en la atm贸sfera y genera cambios clim谩ticos perjudiciales.
Seg煤n un reciente informe de ONU-Habitat, agencia de Naciones Unidas dedicada a promover el desarrollo urbano, cerca de 3.400 millones de personas carecen en la actualidad de acceso a viviendas seguras, protegidas y adecuadas, incluyendo m谩s de 1.000 millones de personas que viven en asentamientos informales y barrios marginales en condiciones muy dif铆ciles. Entre las cuales la inestabilidad de la tenencia de sus lotes, el hacinamiento, la exposici贸n a riesgos medioambientales y el acceso limitado a servicios b谩sicos (https://onu-habitat.org/
Tambi茅n es en las ciudades donde se experimenta m谩s densa y tangiblemente las consecuencias del crecimiento: contaminaci贸n, desigualdad, segregaci贸n espacial y exceso de trabajo, as铆 como el impacto amplificado de fen贸menos clim谩ticos extremos, como voraces olas de calor e inundaciones.
Sin embargo, las ciudades contin煤an siendo los espacios naturales donde se organiza la comunidad humana, donde los esfuerzos cooperativos construyen alternativas y los gobiernos locales a menudo pueden actuar con mayor eficacia y rapidez que los propios Estados nacionales. Y por esta raz贸n, coinciden los participantes del proyecto, las ciudades representan el escenario m谩s prometedor para un cambio transformador. Siempre y cuando –valga la salvedad— sus habitantes apuesten a un cambio radical en la manera de entender y vivir la econom铆a, el cuidado social y la participaci贸n democr谩tica.
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| Las 1000 ciudades m谩s grandes del mundo concentran m谩s del 60 de las emisiones globales de CO₂ |
Ciudades del futuro
El mayor problema con el concepto de “crecimiento”, se帽ala el proyecto Ciudades m谩s all谩 del crecimiento, es que hasta ahora el indicador de referencia considera la expansi贸n del Producto Interno Bruto (PIB) como el principal 铆ndice de 茅xito, aun cuando el mismo nunca se dise帽贸 con perspectivas de progreso social para todos por igual y menos a煤n con la salud ambiental en mente.
A pesar de esta deficiencia intr铆nseca, los Estados han adoptado el PBI como concepto directriz fundamental. Lo que s铆 ha logrado el imperio del PIB ha sido crear una brecha cada vez mayor entre la denominada “salud de las econom铆as” y la experiencia real de los ciudadanos de esas sociedades. Parad贸jicamente, muchas veces el PIB aumenta a causa de vertidos de petr贸leo, deforestaci贸n e inundaciones, o cuando las f谩bricas despiden a sus trabajadores y los accionistas embolsan los beneficios.
Los participantes del proyecto coinciden en que este modelo produce “crisis ecosociales” toda vez que posibilita “la convergencia de colapsos ecol贸gicos, sociales y pol铆ticos que tienen su origen en el capitalismo”. Esta correlaci贸n entre “crecimiento” y deterioro de la salud de la comunidad humana salta a la vista, por ejemplo, cuando se considera que el 10% de los europeos con mayores ingresos genera m谩s emisiones de gases de efecto invernadero que el 50% m谩s pobre. De ninguna manera “fallos t茅cnicos susceptibles de soluciones t茅cnicas”, afirman enf谩ticamente las seis ONG que propiciaron el proyecto, sino lo que aqu铆 est谩 en juego son las “tendencias estructurales de una econom铆a dependiente del crecimiento” econ贸mico como un fin en s铆 mismo sin tener en cuenta otras dimensiones clave en la vida, como el trabajo de cuidados no remunerados o el funcionamiento adecuado de los ecosistemas.
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| Tapa del Manual Pedag贸gico Cities beyond growth publicado por seis ONG europeas. Foto TNI |
Alternativas posibles
La cuesti贸n clave que resulta del proyecto es ¿c贸mo hacer que la econom铆a sea un facilitador del tipo de vida que la gente quiere tener y del tipo de planeta que se quiere legar a las generaciones futuras?
La consulta promovida por las seis ONG europeas identifica el “poscrecimiento” como la mejor respuesta-opci贸n. Un cambio de rumbo que implica alejarse de la expansi贸n infinita de la producci贸n y el consumo de bienes materiales para reorientarse hacia el bienestar sostenido de las personas y el planeta. Se trata de “decidir deliberadamente qu茅 actividades econ贸micas deben expandirse (como cooperativas de energ铆as renovables, sistemas alimentarios comunitarios, servicios p煤blicos, cuidados) y cu谩les deben reducirse (combustibles f贸siles, especulaci贸n inmobiliaria, agricultura industrial, publicidad)”.
Por otra parte, y no menos importante, esta transici贸n debe ser justa, a todo nivel superadora de los periodos anteriores de transformaci贸n econ贸mica, que concentraron repetidamente el costo del crecimiento en los m谩s vulnerables. No negociable: el “poscrecimiento” se niega a repetir ese patr贸n hist贸rico.
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| Curitiba en Brasil es considerada una de las ciudades m谩s ecol贸gicas de Am茅rica Latina. Foto Ciudad de Curitiba |
Marcos conceptuales del proyecto
Varios son los marcos conceptuales que las seis ONG involucradas en este proyecto tuvieron en cuenta. De ninguna manera conceptos enfrentados, sino representativos de perspectivas complementarias. Y debidamente armonizados, base de partida para una convicci贸n com煤n de que el crecimiento econ贸mico no es, necesariamente, sin贸nimo de progreso social. Adem谩s, que el dise帽o de econom铆as en torno a un verdadero desarrollo humano y ecol贸gico es algo tan necesario como factible.
El decrecimiento, que apunta expl铆citamente a reducir los sectores m谩s perjudiciales de la econom铆a (como el consumo de energ铆a y de bienes materiales) e invertir m谩s en lo que es vital para la vida humana. La econom铆a del bienestar, que le da prioridad absoluta al bienestar humano y ecol贸gico antes que al PBI y que siempre tiene en cuenta los limites planetarios por encima de los apetitos individuales y corporativos. La econom铆a del donut o rosquilla, una forma espacial y visual que representa en un mapa hasta qu茅 punto una ciudad o un pa铆s satisface simult谩neamente las necesidades sociales de sus residentes -el anillo interior- y se mantiene dentro de los l铆mites planetarios -el anillo exterior. Y la econom铆a de estado estacionario, arraigada en la tradici贸n de la econom铆a ecol贸gica, que sostiene que la econom铆a debe estabilizar su flujo de energ铆a y materiales dentro de los l铆mites regenerativos y asimilativos de los ecosistemas para lograr un desarrollo cualitativo sin expansi贸n cuantitativa. El consenso fundamental es la convicci贸n de que el crecimiento no es sin贸nimo de progreso social, y de que dise帽ar expl铆citamente econom铆as en torno al florecimiento humano y ecol贸gico es tan necesario como factible.
La suficiencia como concepto rector
Un principio esencial en esta b煤squeda de alternativas es el de “suficiencia”, en virtud del cual ya no se maximiza la producci贸n y el consumo, sino que se procura garantizar lo suficiente. Suficiente energ铆a para que la comunidad pueda protegerse del fr铆o o del calor extremos; suficiente alimento para una buena nutrici贸n; suficiente vivienda para vivir con dignidad; suficiente tiempo para cuidarnos mutuamente.
A diferencia del concepto de “eficiencia”, que com煤nmente implica reducci贸n del consumo individual al punto de austeridad o privaci贸n, el de suficiencia propone reducir el consumo a nivel del sistema en su totalidad teniendo en cuenta, y responsablemente, los l铆mites de la energ铆a planetaria.
Este cambio de direcci贸n propuesto por las seis ONG, tambi茅n favorece una manera alternativa y m谩s responsable de responder a dos preguntas inevitables: cu谩nto es suficiente, y para qui茅n. En el caso hipot茅tico de la poblaci贸n de las ciudades europeas, por ejemplo, una econom铆a de suficiencia energ茅tica significar铆a m谩s seguridad, m谩s tiempo disponible y para compartir. Y si alguien tiene que reducir, sin duda se trata de los estratos superiores de consumo.
T茅cnicamente hablando, concluyen consensualmente las organizaciones que participaron en este proyecto, una intervenci贸n en clave de poscrecimiento ralentiza, reduce y reconstituye los flujos materiales de la urbanizaci贸n. En t茅rminos pol铆ticos, dicha intervenci贸n procura articular las pol铆ticas anticapitalistas o poscapitalistas necesarias para alcanzar ese objetivo. Ambas dimensiones son necesarias y complementarias.





