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81 Asamblea, el mayor “botín” probado del planeta

Carlos Luna Arvelo



Dijo Donald Trump en la 81ava Asamblea General ONU, después de referirse al “secuestro” del Presidente Nicolás Maduro que “al vencedor le corresponde el botín”.

Ratifica en este esclarecedor discurso lo que es público, notorio y comunicacional: EE UU hizo la guerra contra Venezuela y, amparado en su poderío bélico y su supremacía tecnológica, le infligió una aplastante derrota militar, por lo qué según la lógica del Sr., las riquezas del país se convierten en un “botín” que pasan a pertenecer a los EE UU.

El Sr. Trump, precisamente en las Naciones Unidas, le recuerda al mundo que el imperio que hoy gobierna ha desechado los principios fundamentales de las guerras modernas. Principios que prohíben el pillaje y el saqueo por parte de los vencedores.  

Ya por el año 1863, en plena Guerra Civil estadounidense, el Código Lieber estableció que “todo saqueo o pillaje está prohibido, incluso tras la toma de una ciudad por asalto”, al día de hoy puede considerarse que éste es el precedente más remoto en el que se criminalizaba el saqueo en la guerra.  

En las Conferencias de La Haya (1899 y 1907) se prohíbe entregar al pillaje una ciudad o lugar por parte de los vencedores; limita a que las potencias ocupantes solo puedan tomar efectos estatales (fondos, valores, depósitos de armas o medios de transporte) que sean útiles para operaciones militares.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en la Convención de Ginebra (1949), se reforzó la prohibición del pillaje y se obliga a prevenirlo o castigarlo; también se prohíbe la destrucción de propiedad pública o privada por parte de los ocupantes.

Al día de hoy solo se puede considerar como botín: equipos militares capturados en el campo de batalla, buques de guerra y aeronaves militares y propiedades estatales que puedan ser utilizadas para operaciones militares.

En concreto, aunque el Sr Trump declara que EE UU, en la guerra en la que derrotó a Venezuela, le corresponden sus riquezas como botín, todos sabemos que se refiere fundamentalmente al control de la mayor reserva petrolera del planeta (bajo el subsuelo del territorio venezolano); así como al control del oro, diamantes, y los diversos minerales que abundan también en el subsuelo venezolano. 

Pero es público, notorio y comunicacional también que el gobierno que en Venezuela actúa hoy. “tutelado” por Donald Trump y sus secuaces, está instrumentado un plan de “saqueo” del país, por parte de la potencia ocupante.

Por eso cada día son más los venezolanos que entienden que a Trump, nunca le ha interesado el pueblo venezolano, ni sus derechos, ni las elecciones, ni la democracia, ni los derechos humanos, ni ninguna otra cosa distinta a la riqueza petrolera tan necesaria hoy para que el imperio hegemónico perpetue su dominación planetaria.

Allá los engañados que todavía persisten y que repiten estúpidamente que agradecen que Trump se llevó a Maduro el 3E, pero que lamentan que Delcy Rodrriguez hoy sea la que actúe bajo la tutela de Trump y que no se la que ellos entiende como la llamada a entregar el país y sus riquezas a Donald Trump.




Carlos Luna Arvelo. 

  


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