ANSE y WWF alertan de la expansión insostenible del robo del agua en Albacete y otras zonas del Segura, mientras disminuye en el Campo de Cartagena
- La nueva investigación de WWF, realizada durante más de un año y medio, revela el robo del agua en seis acuíferos con mayor sobreexplotación de aguas subterráneas y que afectan a valiosos espacios naturales de la Península.
- En el entorno del Mar Menor habría caído un 65% respecto de 2021 el volumen de extracción de agua subterránea con claros indicios de ilegalidad. Mientras, en la zona del Sureste de la Cuenca del Segura hay un crecimiento insostenible del robo del agua, encabezado por la zona de Albacete.
- Accede AQUÍ a los materiales del robo del agua.
WWF lanza una nueva investigación sobre el robo del agua, realizada durante más de un año y medio, en seis espacios con un grave problema de sobrexplotación: Los Arenales, Alto-Guadiana, Almonte- Marismas, Baza, Campo de Cartagena y la zona del Sureste, este último realizado junto con ANSE. Entre las seis zonas, se regarían más de 80 000 hectáreas de superficie de cultivo con agua extraída con claros indicios de ilegalidad. En el eje del Sureste, la investigación muestra que hay una expansión insostenible del robo del agua, mientras disminuye en el Campo de Cartagena. Frente a estos datos, las organizaciones piden que se haga frente de una vez por todas al problema de la sobreexplotación y el uso ilegal del agua.
Tras un verano en que se han alcanzado todos los récords de temperatura y una sequía que está empezando a encender todas las alarmas, WWF lanza una nueva investigación sobre el robo del agua, uno de los mayores problemas sobre la gestión sostenible del agua en el contexto de emergencia climática que vivimos. Además, España afronta un momento crucial con el nuevo proceso de redacción de la Planificación Hidrológica, que tiene que empezar a implantarse el próximo año. Este Plan debe anticiparse a un escenario donde cada vez hay menos agua disponible y acabar de forma efectiva con las extracciones ilegales.
En esta nueva edición, WWF amplía el estudio inicial publicado en 2021 a un total de seis zonas de la Península y ofrece un análisis más profundo del robo del agua en clave territorial, incluye los últimos datos completos a los que ha tenido acceso la organización (año 2024).
“Estos casos no son ejemplos únicos y aislados, sino una muestra de un problema mucho más generalizado de uno de los delitos ambientales más extendidos e impunes en España. La riqueza de esta investigación está en que además de revelar datos, nos muestra una clara fotografía de lo que sucede en el territorio y nos ayuda a comprender las claves y toda la complejidad del robo del agua”, comenta Teresa Gil, responsable del programa de agua de WWF.
Cae el robo de agua en Campo de Cartagena

El Mar Menor ha sufrido tres episodios de eutrofización, o «sopa verde», en la última década (2016, 2019 y 2021), que han llevado a la mayor laguna de agua salada de Europa al borde del colapso ecológico. En 2019, la superficie regada con indicios claros de ilegalidad ascendía a más de 11 000 hectáreas, lo que ha contribuido a dicha problemática.

Como respuesta a esta alarma ambiental, en verano del año 2020 se adoptó la ley del Mar Menor y, poco después, la Confederación Hidrográfica del Segura declaró las masas de agua subterránea de Campo de Cartagena,en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo y químico. Asimismo, el MITECO puso en marcha desde 2022 el Marco de Actuaciones Prioritarias para Recuperar el Mar Menor.
A partir de entonces, se ha registrado una notable caída de la superficie y del volumen de agua extraído de forma presuntamente ilegal. Por ejemplo, una de las medidas contempladas en el Plan Marco fue la creación de una franja de protección en torno a la laguna donde se prohibía la infiltración al acuífero de las aguas procedentes de los retornos de riego con contenido en nitrógeno y el establecimiento de estrictos límites a la fertilización orgánica y a la inorgánica. Esto en la práctica imposibilitaba el uso del agua en esa zona para el riego de cultivos, tal y como se venía aplicando hasta el momento en la zona y eliminó parte del riego ilegal.
De acuerdo con el análisis de WWF, la superficie regada ilegalmente se habría reducido, entre 2019 y 2024, desde las más de 11 000 hectáreas hasta las 3271 hectáreas. Y el volumen de agua extraída con claros indicios de ilegalidad habría caído más de un 65% (desde los 44,7 hm3 en 2019 hasta los 14,64 hm3 actuales) especialmente por los cultivos hortícolas como la lechuga, brócoli, col, alcachofa, melón, y otros.

“La situación en el Campo de Cartagena está lejos de estar resuelta por completo, pero las mejoras puestas en evidencia por WWF son un signo muy positivo. Las amenazas hacia la recuperación del ecosistema del Mar Menor y para establecer un marco de gobernanza territorial sostenible en la zona aún persisten. Los avances que refleja el presente estudio refuerzan la necesidad de abordar con firmeza y compromiso el problema del uso ilegal del agua”, afirma Teresa Gil, responsable del programa de Agua de WWF.
Albacete encabeza el robo del agua en la Demarcación Hidrográfica del Segura
Entre las tres zonas, que forman parte de la Demarcación Hidrográfica del Segura (Albacete, Almería y Alicante), analizada por WWF y ANSE, se regaría una superficie con agua extraída con claros indicios de ilegalidad que asciende a 15 230 hectáreas.

Durante las últimas dos décadas, Albacete ha tenido una expansión desmesurada de la superficie de cultivo reconvertida en regadío intensivo y que tradicionalmente era de secano. En torno al año 2000 es cuando se ponen en marcha en Castilla-La Mancha planes de reestructuración con el objetivo de transformar 100 000 hectáreas de viñedo de secano en la zona, a explotaciones en regadío con el fin de aumentar su producción.
Con el paso de los años, el número de hectáreas que se han acogido a subvenciones agrarias a la reestructuración del viñedo no ha hecho más que crecer, y es así como se ha pasado en esta zona de cultivar unas 10 600 hectáreas en 1998 hectáreas a más de 30 000 hectáreas, según los últimos datos de 2022. Este proceso de intensificación agraria ha conllevado un aumento de la superficie en regadío y un mayor uso de los recursos hídricos, una gran parte extraídos con claros indicios de ilegalidad.
Por otro lado, en el caso de Almería se han identificado más de 3400 hectáreas que se habrían regado con agua extraída ilegalmente. Se ha detectado un aumento de los cultivos leñosos de cítricos (naranjas, clementinas, limones y pomelos), así como de los herbáceos y de los cultivos bajo plástico.
Tanto en las zonas regadas de Murcia como de Albacete se han detectado, en las visitas de campo realizadas por los técnicos para validar los datos, cultivos en situación de posible ilegalidad en los años 2022 y 2024 que se encuentran dentro de la Red Natura 2000.
Frente a estos datos, WWF y ANSE piden “que se haga frente de una vez por todas al problema de la sobreexplotación y el uso ilegal del agua en esta zona del sureste”. Por ello piden, a los gobiernos de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Andalucía trabajen en coordinación con las autoridades del agua con el fin de controlar todas las extracciones de los acuíferos y evitar la concesión de derechos de uso de agua privativos por encima de los recursos disponibles.
A la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), le solicitan aumentar los esfuerzos destinados al seguimiento y al control de todas las extracciones y poner en marcha medidas para el cierre cautelar de captaciones en todas aquellas superficies que rieguen fuera de los perímetros autorizados. Finalmente, las organizaciones solicitan al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico incrementar los medios y recursos para que las autoridades del agua puedan ejercer de manera adecuada sus labores de seguimiento y control del uso del agua.
