Awa Dabo (ONU): La misoginia no es normal, el patriarcado no es un valor y el sexismo no es una broma
Los estereotipos de g茅nero no son ideas abstractas: alimentan la discriminaci贸n, la violencia y la exclusi贸n, y pueden influir desde el acceso al trabajo y la justicia hasta la forma en que se desarrollan las nuevas tecnolog铆as, advierte la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
Noticias ONU.- Cuando est谩n profundamente arraigados, los estereotipos de g茅nero pueden parecer normales o pasar inadvertidos, e incluso presentarse como moralidad, valores familiares o roles de g茅nero establecidos, afirm贸 este martes la alta comisionada adjunta de la ONU para los Derechos Humanos, Awa Dabo.
“Dejemos de tratar estas ideas como algo normal. La misoginia no es normal. El patriarcado no es un valor. El sexismo no es una broma”, afirm贸 durante el debate anual del Consejo de Derechos Humanos sobre la integraci贸n de la perspectiva de g茅nero en su trabajo.
La alta funcionaria se帽al贸 que los estereotipos comienzan a moldear la vida de las personas desde edades muy tempranas y pueden parecer normales precisamente porque est谩n profundamente arraigados. Puso como ejemplo a una ni帽a que debe limpiar la casa mientras su hermano hace la tarea, o a una joven migrante cuya educaci贸n se considera menos importante por las funciones que se espera que desempe帽e en el futuro.
Seg煤n UNICEF, record贸, las ni帽as de entre 10 y 14 a帽os dedican un 50% m谩s de tiempo que los ni帽os a las tareas dom茅sticas.
Dabo sostuvo que esos prejuicios pueden traducirse en obst谩culos para acceder a la tierra, el cr茅dito, la tecnolog铆a, el empleo y los espacios de toma de decisiones, adem谩s de influir en los sistemas de justicia.
“Los estereotipos tambi茅n influyen en qui茅n es detenido, qu茅 caso se prioriza y a qui茅n se cree”, afirm贸.
“Dejemos de tratar estas ideas como algo normal. La misoginia no es normal. El patriarcado no es un valor. El sexismo no es una broma”, afirm贸 durante el debate anual del Consejo de Derechos Humanos sobre la integraci贸n de la perspectiva de g茅nero en su trabajo.
La alta funcionaria se帽al贸 que los estereotipos comienzan a moldear la vida de las personas desde edades muy tempranas y pueden parecer normales precisamente porque est谩n profundamente arraigados. Puso como ejemplo a una ni帽a que debe limpiar la casa mientras su hermano hace la tarea, o a una joven migrante cuya educaci贸n se considera menos importante por las funciones que se espera que desempe帽e en el futuro.
Seg煤n UNICEF, record贸, las ni帽as de entre 10 y 14 a帽os dedican un 50% m谩s de tiempo que los ni帽os a las tareas dom茅sticas.
Dabo sostuvo que esos prejuicios pueden traducirse en obst谩culos para acceder a la tierra, el cr茅dito, la tecnolog铆a, el empleo y los espacios de toma de decisiones, adem谩s de influir en los sistemas de justicia.
“Los estereotipos tambi茅n influyen en qui茅n es detenido, qu茅 caso se prioriza y a qui茅n se cree”, afirm贸.
Seg煤n explic贸, tambi茅n pueden silenciar y estigmatizar a las v铆ctimas, distorsionar las investigaciones y favorecer la impunidad. Por ello, consider贸 esencial entender c贸mo operan esos prejuicios en la administraci贸n de justicia y la actuaci贸n de las fuerzas del orden.
Cuando los prejuicios se convierten en poder
En situaciones de guerra y crisis, los estereotipos de g茅nero pueden agravar la violencia y reforzar relaciones de poder. Mecanismos de investigaci贸n de la ONU han documentado en la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, Myanmar, el Territorio Palestino Ocupado, Sud谩n y Venezuela casos en los que mujeres han sido atacadas como forma de castigar a hombres o comunidades, mientras que hombres y ni帽os tambi茅n han sufrido violaciones y humillaciones sexuales utilizadas para afirmar poder sobre la parte contraria.
Dabo vincul贸 adem谩s el retroceso de los derechos de las mujeres con el auge de gobiernos autoritarios y la proliferaci贸n de conflictos.
“El a帽o pasado, un estudio de 174 pa铆ses encontr贸 que casi todos los pa铆ses con bajos niveles de igualdad de g茅nero eran autocracias”, se帽al贸.
A帽adi贸 que, en algunos conflictos actuales, las autoridades est谩n reforzando estereotipos sobre las mujeres para aumentar el control social y, en ciertos casos, generar apoyo a la militarizaci贸n y a agendas nacionalistas. Ese retroceso, dijo, afecta especialmente a las mujeres pol铆ticamente activas y a las defensoras de derechos humanos, por desafiar los roles tradicionales de g茅nero.
Pero Dabo insisti贸 en que la igualdad de g茅nero no debilita a las sociedades, sino todo lo contrario.
“A nuestro alrededor vemos alcaldesas que hacen las ciudades m谩s seguras y verdes, negociadoras que contribuyen a que los acuerdos de paz sean m谩s duraderos y lideresas que hacen que las instituciones respondan mejor”, afirm贸.
La alta comisionada adjunta se帽al贸 tambi茅n que, en su propia experiencia, las mujeres han marcado una diferencia decisiva en la consolidaci贸n de la paz y en los procesos de justicia transicional.
La tecnolog铆a puede ser un amplificador de prejuicios o una fuerza para la igualdad
Los mismos sesgos, a帽adi贸, pueden reproducirse en las nuevas tecnolog铆as. Cuando las mujeres no participan en igualdad de condiciones en su desarrollo, los prejuicios humanos pueden quedar incorporados en los algoritmos y debilitarse las salvaguardias frente a la misoginia en internet.
Cit贸 un estudio seg煤n el cual las cuentas de hombres j贸venes en TikTok y YouTube Shorts comenzaron a recibir contenido de la llamada “manosfera”, un conjunto de comunidades en internet donde circulan, entre otros, mensajes mis贸ginos y antifeministas, apenas 26 minutos despu茅s de empezar a ver videos.
Frente a ello, pidi贸 estrategias amplias para eliminar los prejuicios de las instituciones, las pol铆ticas y los sistemas, incluidas leyes y programas que promuevan responsabilidades compartidas y liderazgo femenino, educaci贸n basada en los derechos humanos y tolerancia cero frente al sexismo en los lugares de trabajo.
Tambi茅n llam贸 a convertir la tecnolog铆a “de un amplificador de los prejuicios en una fuerza para la igualdad”, utiliz谩ndola para detectar y eliminar patrones discriminatorios.
“Cuando fallamos a las mujeres, fallamos colectivamente como sociedades. Cuando las mujeres avanzan, avanzamos todos”, concluy贸.
