Por Livia Díaz
Xalapa
El proceso de selección para la titularidad del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) en el estado de Veracruz volvió a poner sobre la mesa un debate histórico en la administración pública: La tensión entre la capacidad técnica de los aspirantes y el peso de las cuotas de poder político.
Entre los perfiles participantes, destacó la participación de Bernardo Azuara Morales, un académico, consultor e impulsor de la formación técnica en materia fiscal que, más allá de competir por el cargo, expuso con pragmatismo las asignaturas pendientes de la fiscalización en el territorio.
Durante nuestra entrevista, Azuara Morales dejó en evidencia que es consciente de las dinámicas del proceso. Sin embargo, lejos de adoptar un discurso complaciente, utilizó el micrófono para plantear un diagnóstico contundente: El ORFIS debe ser un organismo eminentemente técnico y menos político.
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Insistió en que la revisión de las finanzas públicas exige sólidas credenciales académicas, trayectoria profesional comprobable y una visión clara de auditoría moderna por parte de quien encabece la institución.
Entre sus planteamientos centrales, Bernardo Azuara expuso un problema estructural tan cotidiano como gravoso: la duplicidad de funciones y recursos entre la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y el ORFIS.
Señaló que auditar exactamente los mismos rubros en las dependencias no solo genera redundancia operativa, sino un gasto presupuestal innecesario.
Su propuesta apostaba por establecer convenios de colaboración con las instancias federales para evitar dicha duplicidad y canalizar esos recursos hacia áreas estratégicas dentro del propio órgano.
Asimismo, respaldó firmemente la aceleración digital en los procesos de fiscalización.
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Para Azuara Morales, el uso de herramientas tecnológicas para la entrega remota de la Cuenta Pública y el seguimiento digital de las auditorías representa un paso indispensable para reducir costos, optimizar tiempos y mantener una comunicación constante con los municipios y entidades fiscalizadas.
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Pese a la solidez conceptual de su propuesta y su llamado a que la sociedad civil vigilara el proceso de selección, la Comisión Permanente de Vigilancia del Congreso del Estado de Veracruz descartó su perfil y definió la terna finalista que se someterá a votación en el Pleno el viernes.
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Los perfiles seleccionados reflejan la inclinación tradicional hacia el peso político e institucional por encima de las propuestas de reforma técnica:
* Eric Domínguez Vázquez: Licenciado en Derecho y contador con maestría en Derecho Fiscal. Su perfil combina experiencia administrativa y un claro peso político, habiendo sido Subsecretario de Administración y Finanzas en SEFIPLAN, alcalde de Papantla y diputado local, cargo desde el cual presidió previamente la propia Comisión de Vigilancia del Congreso.
* María de Jesús Mantilla Solana: Contadora pública certificada con trayectoria de carrera en la función pública, con experiencia en la SEFIPLAN, el seguimiento de Cuentas Públicas y auditorías de la ASF y el propio ORFIS.
* Adán Escobedo Morales: Abogado y contador público con trayectoria en la consultoría privada y antecedentes de participación electoral en el sur de la entidad.
El costo de ignorar la capacidad técnica
La exclusión de Bernardo Azuara Morales no solo dejó fuera a un perfil comprometido con la docencia de posgrado y la iniciativa privada, sino que evidenció las limitaciones de los esquemas de designación actuales.
El discurso del aspirante reveló un diagnóstico claro de los vicios del sistema: la duplicidad de gastos y la falta de criterios técnicos en la selección de perfiles.
Prescindir de una propuesta con esta claridad conceptual no solo evidencia las barreras de las convocatorias públicas, sino que deja la sensación de haber dejado pasar la oportunidad de integrar a un perfil verdaderamente preparado para transformar la fiscalización en el estado.
