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Cuando atacan los fondos buitre, luchamos unidas las gentes

Eduardo Madro帽al Pedraza

 

“Desahucio. 脕ngeles malos o buenos, / que no s茅, / te arrojaron en mi alma. / Sola, / sin muebles y sin alcobas, / deshabitada. / De rond贸n, el viento hiere / las paredes, / las m谩s finas, v铆treas l谩minas. / Humedad. Cadenas. Gritos. / R谩fagas. / Te pregunto: / ¿cu谩ndo abandonas la casa, / dime, / qu茅 谩ngeles malos, crueles, / quieren de nuevo alquilarla? / D铆melo”. Sobre los 谩ngeles. Rafael Alberti.

 No s贸lo han querido echar de su casa de toda la vida a Mari Carmen, sino quebrar nuestra voluntad de lucha. Lo primero -por desgracia- lo han conseguido. Lo segundo nunca lo lograran. Porque lo que han hecho es una ignominia, una afrenta, una verg眉enza, una ofensa, una deshonra, una infamia y una bajeza.

Condenamos con todas nuestras fuerzas este atroz atropello al servicio de los fondos buitres financieros e inmobiliarios que dominan el mercado de la vivienda. Condenamos y denunciamos a los jueces y funcionarios que han aplicado la ley al servicio de los poderosos, ignorando su obligaci贸n de proteger a los vulnerables.

Y enviamos un fraternal saludo a todos los miles y miles y miles de activistas, vecinos y madrile帽os valientes, que se han movilizado ahora y desde hace ocho a帽os por esta causa, y al resto de ciudadanos por parar cientos de miles de desahucios en toda Espa帽a. Por 煤ltimo, enviamos un tierno abrazo a Mari Carmen, con el coraz贸n en un pu帽o -como media Espa帽a- de no saber qu茅 ser谩 de ella.

 

Donde hay represi贸n, hay oposici贸n





Todo el masivo apoyo social ha sido atropellado por un desmesurado despliegue represivo, que incluso ha obligado a los medios de comunicaci贸n a retirarse de la escena para no tener inc贸modos testigos para semejante ignominia. Un despliegue policial que no ha dudado en usar la violencia -golpes, tirones de pelo, gas pimienta- contra los activistas que trataban de impedir que se expulse de su casa a una anciana en silla de ruedas.

De la manera m谩s despiadada, mezquina y violenta posible. As铆 ha decidido ejecutar el desahucio la polic铆a, siguiendo las 贸rdenes tajantes de la jueza que lleva el caso, ante la negativa de la propietaria Urbagesti贸n a conceder una pr贸rroga.

Ni los buitres, ni la jueza, ni la Polic铆a, han querido negociar ni mediar de ninguna manera en la sentencia de desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 a帽os que lleva ocho luchando por permanecer en la casa donde vive desde hace siete d茅cadas, a pesar de todas las ofertas de ayuda recibidas, de todas las gestiones del Ministerio de Vivienda y de la movilizaci贸n de unos 400 activistas frente al portal de su casa, en el Barrio del Retiro de Madrid.

 

S贸lo la propiedad monopolista es intocable





Es evidente que esta violencia implacable y kafkiana, desgarradoramente cruel, para mantener la propiedad monopolista estadounidense, que proviene del fondo del aparato jur铆dico-represivo a su servicio, ha buscado ejecutar sin piedad este desahucio. El mensaje es claro, “nosotros tenemos el capital, el poder y la fuerza. Y no nos detendr谩 ning煤n escr煤pulo moral para defender nuestros intereses”. ¿Cabe un ejemplo m谩s descarnado de la dictadura del capital monopolista estadounidense y de sus lacayos en Espa帽a?

La lucha une y m谩s un programa





Artistas e intelectuales como Juan Diego Botto, Carlos Bardem, y Ana Bel茅n, y pol铆ticos como Enrique Santiago (IU), Manuela Bergerot (M谩s Madrid), Irene Montero e Ione Belarra (Podemos) tambi茅n han apoyado con su presencia p煤blica. Desde la noche anterior, todos los medios de comunicaci贸n -televisiones, radios, peri贸dicos, digitales- han cubierto el desahucio en directo.

Los partidos de izquierdas, los sindicatos y el gobierno central todos han condenado este desahucio que no es uno m谩s. Es simb贸lico, emblem谩tico. Porque durante ocho a帽os la lucha de Mari Carmen se ha convertido en una bandera conocida mucho m谩s all谩 de Madrid.

Hasta la ONU a trav茅s de su relator especial de vivienda, Koldo Kasla, declar贸 que “la jueza debe suspender este desahucio para evitar un da帽o irreparable y para permitir que Espa帽a cumpla con las obligaciones internacionales de derechos humanos de buena fe”.

Programa para unir





Si la vivienda es una verdadera emergencia nacional, hay que darle una alternativa estructural unitaria. Hay que crear una Empresa P煤blica de Vivienda que construya en el curso de una d茅cada un gran parque de 1,8 millones de viviendas p煤blicas para alquiler social, asequibles y de calidad, alquil谩ndola por el 33% del SMI.

La otra clave reside en prohibir la compra de viviendas a los fondos de inversi贸n extranjeros. Los responsables del salvaje aumento del precio de los alquileres son los fondos buitres estadounidenses.

Eduardo Madronal Pedraza

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