Madrid, 23 de septiembre de 2026. La beluga Jelly Bean, una de las dos belugas que llegaron hace menos de un mes al Oceanogràfic de Valencia procedentes de Marineland Canadá, ha muerto. Su fallecimiento se suma a una cadena de muertes de cetáceos supuestamente "rescatados" que evidencia el fracaso del modelo de cautividad disfrazado de conservación.
"Mover a un animal de un tanque a otro no es rescatar"
El veterinario David Perpiñán, experto en cetáceos y animales exóticos y portavoz de Concolor Media dentro de la coalición, es tajante:
"El Oceanogràfic de Valencia no las rescató. Lo que hizo fue adquirirlas a un precio muy por debajo del precio de mercado. La palabra rescate lleva implícita una mejora de las condiciones de aquello que es rescatado. Nadie rescata a una persona colgada de un precipicio para dejarla colgada de un precipicio en la montaña de al lado."
Perpiñán señala además la diferencia de tamaño entre las instalaciones: "Las piscinas donde Marineland Canadá alojaba a sus belugas son muchísimo más grandes que las piscinas donde el Oceanogràfic aloja las suyas." Los datos lo confirman: en Marineland, el recinto rondaba los 17 millones de litros; en el Oceanogràfic, unos 4 millones — más de cuatro veces menor. Ver vídeo de la declaración de David en Instagram.
Un negocio que necesita adquirir ejemplares para sobrevivir
El veterinario apunta al motivo de fondo: la cautividad no permite poblaciones sostenibles. "Los cetáceos no pueden formar poblaciones autosostenibles en zoológicos. Dos ejemplos son el Oceanogràfic de Valencia con las belugas y Loro Parque en Tenerife con las orcas. En dos décadas, estos parques no han sido capaces de aumentar sus poblaciones. Por eso están desesperados por adquirir ejemplares y poder continuar con el negocio."
Perpiñán detalla las vías de adquisición: "Loro Parque ya incorporó a Morgan, una orca nacida en libertad, y ahora quieren traer a Wikie y Keijo, las orcas de Francia. El Oceanogràfic ha incorporado belugas de Ucrania y de Canadá, y ha camuflado esas adquisiciones como si fueran rescates." Y remata: "Mover a una persona o a un animal de un campo de concentración a otro no es rescatar."
Un patrón de muertes que no puede ignorarse
El caso de Jelly Bean no es aislado. Desde 2019, al menos 19 belugas murieron en las instalaciones de Marineland Canadá. Tras el cierre y la redistribución de los animales a cinco instalaciones diferentes, las muertes han continuado: en el Shedd Aquarium de Chicago, tres belugas fallecieron en apenas ocho días, dos de ellas procedentes de Marineland. El patrón se repite ahora en Valencia.
España alberga más de 80 cetáceos en cautividad y cuenta con más delfinarios que cualquier otro país europeo. Solo en Loro Parque (Tenerife), cuatro orcas han muerto desde 2021: Skyla y Ula en 2021, Kohana en 2022 y Keto en 2024.
Mares No Muros: un frente común por los cetáceos
La campaña Mares No Muros, impulsada por la Fundación Animal Guardians España junto con Océanos de Vida Libre, Concolor Media — representada por el veterinario David Perpiñán — y Proyecto Gran Simio, exige al Gobierno de España y a los partidos políticos:
1. Rechazar la entrada de las orcas Wikie y Keijo procedentes de Francia a las Islas Canarias, en línea con el dictamen desfavorable emitido por la Autoridad Científica CITES de España.
2. Prohibir la importación de cetáceos a España.
3. Prohibir la cría y la cautividad de cetáceos en España.
4. Promover soluciones responsables como santuarios marinos, frente al modelo de recolocación entre zoológicos que perpetúa el sufrimiento.
Marta Esteban Miñano, presidenta de la Fundación Animal Guardians España afirma:
"La muerte de Jelly Bean demuestra una vez más que la cautividad mata. No podemos seguir permitiendo que los acuarios españoles adquieran cetáceos para alimentar un negocio que se disfraza de conservación. Exigimos al Gobierno de España y a todos los partidos políticos que actúen: que bloqueen la llegada de las orcas Wikie y Keijo a Canarias y que legislen la prohibición de la cría y la cautividad de cetáceos en nuestro país. A la ciudadanía le pedimos que no mire hacia otro lado, que entre en maresnomuros.org y participe. Cada adhesión es un paso más hacia el fin de esta industria."
Pedro Pozas, director ejecutivo de Proyecto Gran Simio, señala:
"Los cetáceos no son recursos de ocio ni herramientas comerciales. Son seres sintientes, con una inteligencia demostrada, con vínculos sociales profundos y con una historia evolutiva que nos obliga a mirarlos desde el respeto y no desde la dominación.
España tiene una oportunidad histórica: dejar atrás un modelo basado en la exhibición y avanzar hacia un modelo basado en la protección, la investigación ética y la creación de santuarios marinos donde los animales que no puedan volver al océano tengan una vida lo más cercana posible a sus necesidades naturales.
El océano no tiene paredes. La libertad no puede medirse en metros cúbicos de agua."
La coalición recuerda que la Ley 31/2003 ya tipifica como infracción grave mantener animales sin atender adecuadamente sus necesidades biológicas y de bienestar.

