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Raúl Lizana Zamudio: A mí también me duele

Una mirada clave sobre la violencia vicaria en niñas, niños y adolescentes

UN TEXTO QUE MANTIENE SU VIGENCIA

Cuando se publicó A mí también me duele hace más de una década, no se hablaba de las niñas, niños y adolescentes que sufrían a causa de la violencia machista. Se discutía, sobre todo, cómo esta afectaba a las mujeres y se luchaba para que se las reconociera como víctimas. En este contexto, este libro funcionó como una denuncia necesaria y abrió un espacio para la comprensión de una realidad que estaba totalmente invisibilizada.



Hoy, pese a los grandes esfuerzos de los movimientos feministas y a los avances legislativos, la situación de estas infancias y adolescencias no ha cambiado drásticamente. Por este motivo, esta nueva edición revisada y ampliada viene a recordar que la violencia vicaria continúa siendo un problema prioritario en materia de derechos humanos y que sus efectos sobre hijos e hijas siguen requiriendo atención y respuestas urgentes.  


LAS OTRAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA MACHISTA

Los movimientos contra la violencia hacia las mujeres lograron instalar conceptos como «violencia machista» o «feminicidio», los cuales visibilizan las agresiones contra las mujeres. Sin embargo, todavía no existe una palabra específica para referirse a la violencia que, en estas dinámicas, se ejerce también contra niñas, niños y adolescentes. El término más cercano,  «violencia vicaria»,  se dirige en primer lugar contra la madre. Por eso, el autor busca visibilizar a la infancia y propone una serie de herramientas para ayudar a terapeutas a tratar a todas las víctimas de la violencia machista.




En el texto se abordan diferentes aspectos de las dinámicas violentas en la familia: sus fases, los vínculos que establecen padres e hijos en este contexto y sus consecuencias. Estas se manifiestan, sobre todo, a nivel relacional y pueden durar toda la vida, ocasionando que incluso se reproduzca este tipo de violencia en la etapa adulta.


ESTRATEGIAS PARA APOYAR Y CONTENER

Para cortar el círculo es necesario que exista una red de apoyo que sepa contener tanto a las madres, como a niñas, niños y adolescentes que han sido dañados. Por eso, Lizana Zamudio señala algunas estrategias de prevención y reparación integral que pueden orientar el trabajo de profesionales desde un enfoque feminista interseccional, entendiendo que la violencia machista es una manifestación del sistema patriarcal y que está en interacción con otros tipos de opresiones.




Finalmente, el psicoterapeuta aborda brevemente la importancia del cuidado de los equipos que trabajan en acompañamiento, entre los que se suelen invisibilizar las secuelas del desgaste que causa escuchar, contener y presenciar situaciones de violencia. 




En definitiva, A mí también me duele es un texto que ayuda a visibilizar a todas las víctimas de la violencia vicaria y las estructuras que la sostienen. Además, constituye una herramienta valiosa tanto para quienes trabajan con supervivientes de estas dinámicas, como para cualquiera que busque comprender más sobre sus consecuencias en la infancia.


EXTRACTO DEL LIBRO

Uno de los principales obstáculos que enfrentamos para poder desarrollar estrategias preventivas y de reparación integral es la minimización e invisibilización con que el sistema patriarcal sigue negando dicho fenómeno. La misma cultura machista que produce la violencia también la silencia y la normaliza como una forma de mantenerla en el tiempo y de evitar que se produzcan cambios. En el caso de las hijas, hijos y madres que sobreviven a esta violencia, tales mecanismos logran que no sea reconocida y que las personas que reciben sus impactos tengan aún más dificultades para acceder a los recursos existentes y recibir los apoyos necesarios. Un ejemplo de esos obstáculos es la dificultad para encontrar una terminología común a la hora de nombrar esta violencia, lo que resulta de suma importancia, ya que, en nuestra realidad, lo que no nombramos, aquello que no definimos con palabras que permitan aunar ideas y recursos, tiende a desaparecer, a no existir. Por eso la sociedad machista ha intentado nombrar su violencia de formas vagas, generalistas, confusas o abiertamente erróneas. En el caso específico de las hijas e hijos, el hecho de que haya tantos nombres para referirse a la situación de esta infancia parece ser una evidencia más de las estrategias de negación e invisibilización. De ahí que la idea de buscar términos que reflejen con la mayor exactitud posible la realidad de la violencia machista resulte una tarea necesaria e imprescindible. (p.26)


SOBRE EL AUTOR

Raúl Lizana Zamudio es doctor en Psicopatología y psicólogo especializado en Violencia Machista y Cuidado de Equipos que trabajan en el ámbito social. Desde hace 30 años trabaja como formador y supervisor en estos temas brindando apoyo a profesionales. Actualmente es profesor del Máster en Psicopatología infantojuvenil y de la Diplomatura en Violencias Machistas de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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