Greenpeace.- En pleno 2026, mientras la emergencia climática avanza sin frenos, el Gobierno español se dispone a repartir de forma gratuita una bolsa promedio de 38,1 millones de derechos de emisión anuales (EUA) entre más de 650 instalaciones industriales para el periodo 2026-2030.
25/05/2021. Muskiz, Vizcaya, País Vasco, España. Es la refinería de mayor capacidad de la Península y una de las más importantes de Europa.©Greenpeace/Pedro Armestre ¿Y esto qué significa? Para entender el escándalo debemos mirar al mercado de carbono de la Unión Europea (el sistema EU ETS 1), un mecanismo que supuestamente nació para obligar a las industrias a pagar por la contaminación que causan. Este sistema funciona bajo la regla del «límite y comercio» (Cap and Trade): la ley fija un tope máximo de toneladas de CO₂ que las industrias pueden liberar conjuntamente a la atmósfera y emite permisos equivalentes (un permiso o «derecho de emisión» o EUA equivale a emitir una tonelada de CO₂).
En teoría, las empresas deberían comprar estos permisos en subastas públicas para poder operar. Sin embargo, bajo el pretexto de evitar la «fuga de carbono» —la amenaza de que las multinacionales trasladen sus fábricas a países fuera de la UE con leyes ambientales más laxas—, el Estado permite que los sectores más contaminantes reciban una enorme cantidad de estos valiosos permisos de forma completamente gratuita.
En resumen: los estados de la Unión Europea ponen un impuesto a las industrias más contaminantes (por cada tonelada de CO2 emitida) para que les merezca la pena financiar la transición energética. Pero luego se las perdona con la excusa de que tienen que competir con otras industrias fuera de la UE que no tienen ese impuesto regalándoles derechos de emisión. Nosotros tampoco lo entendemos.
10/5/2024. Palacio Municipal de Congresos, Madrid, Comunidad de Madrid, España. ©Greenpeace/Pedro Armestre¿Quiénes son los grandes ganadores de este reparto de impunidad?
- Repsol encabeza la lista acaparando un escandaloso 18% de todos los derechos de emisión gratuitos de España. Esto significa que el Estado le regala a la petrolera el permiso para emitir gratis más de 34 millones de toneladas de CO₂ durante cinco años. Tomando como base el precio medio previsto del carbono de 103 €/t, este «regalo» equivale a una subvención encubierta directa de aproximadamente 3.550 millones de euros. Además, lo bochornoso es que estas emisiones subvencionadas provienen de las refinerías de Repsol en España, es decir; es un subsidio a la fabricación de carburantes para todo tipo de vehículos. Las toneladas de CO₂ que el Gobierno le regala gratis a Repsol equivalen a las emisiones de casi la mitad de todos los coches que circulan en España durante un año entero; en lugar de obligarles a transicionar hacia una movilidad limpia y eléctrica.
Detrás de Repsol, el banquete de la contaminación lo lideran los gigantes industriales:
- ArcelorMittal 👉 un 11,53% de derechos de emisión gratuitos,
- Moeve 👉 un 7,99% de derechos de emisión gratuitos,
- Cementos Portland 👉 un 4,63% de derechos de emisión gratuitos y
- Cemex 👉 un 3,63% de derechos de emisión gratuitos.
En total, apenas seis compañías acumulan el 48,53% —casi la mitad— de todos los derechos de emisión gratuitos del país y tan solo 19 instalaciones industriales acaparan el 50% de todo el reparto.
Este millonario flujo de dinero público a la petrolera carece por completo de lógica en la coyuntura actual, un momento en el que la ONU ya oficializó que el planeta Tierra sobrepasará el límite físico de 1,5º de temperatura.
Mientras tanto, las familias españolas pagan las consecuencias de la crisis energética derivada de la guerra en Irán enriqueciendo a las petroleras: en el primer semestre de 2026, Repsol registró unas ganancias extraordinarias de 2.711 millones de euros. En solo seis meses de 2026, la compañía ha logrado un beneficio mayor que en todo 2025 (2.568 M€), gracias a unos márgenes de ganancias del refino en torno al doble de los años anteriores.
En lugar de devolver este beneficio extraordinario a la sociedad, la petrolera ha recompensado de inmediato a sus accionistas aumentando su dividendo y destinando 850 millones de euros a la recompra de sus propias acciones (sólo en el primer semestre de 2026). Bajo un calculado relato de «buenismo» y miedo al desabastecimiento, Repsol busca justificar nuevas inversiones fósiles y esquivar los impuestos sobre sus ganancias extraordinarias, mientras continúa expandiendo sus operaciones contaminantes hacia zonas ecológicamente vulnerables como el Ártico en Alaska, Venezuela, Brasil o Libia. Además bajo el eufemismo de la «rotación» de activos, Repsol abandona su ambiciones en energías renovables y vende participaciones críticas para limitar su inversión verde directa. Dicho en plata: el dinero generado por los fósiles no va a la descarbonización sino a dividendo y las recompras de acciones.
Hablamos, por lo tanto, de empresas que tienen la capacidad económica y el conocimiento tecnológico para reducir a cero sus emisiones pero eligen seguir contaminando y ejercer su poder para que seas tú quién lo pague.
Activistas de Greenpeace han cubierto hoy el emblemático monumento de las Setas de Sevilla con una enorme pancarta en la que se podía leer el mensaje: «Están destruyendo el planeta. Y tú lo estás pagando».Desde Greenpeace lo denunciamos alto y claro: es hora de que el Gobierno deje de amparar a los destructores del clima. Exigimos la eliminación definitiva de las asignaciones gratuitas de CO₂ y la imposición de tasas permanentes sobre los beneficios extraordinarios de las petroleras como la que se impuso a las energéticas hasta 2024 para financiar la eficiencia energética y la electrificación de la industria con fuentes 100% renovables.
La descarbonización requiere fondos y qué menos que los que se enriquecen con la destrucción del clima colaboren para financiar de forma justa el abandono de los combustibles fósiles y proteger a la ciudadanía.
¿Por qué Repsol puede contaminar gratis en España?
