Ana Soteras. EFE.- Desde la primera ecograf铆a, a los primeros pasos de un beb茅 o cada cumplea帽os, por no mencionar a los menores que se convierten en influencers por el inter茅s que despiertan en las redes sociales. Esta sobreexposici贸n propiciada por sus progenitores, conocida como sharenting, tiene un coste en la salud emocional de ni帽os, ni帽as y adolescentes, adem谩s de otros riesgos relacionados con la seguridad y la privacidad.
Autoestima d茅bil, p茅rdida de seguridad en s铆 mismo, p谩nico al rid铆culo, ansiedad ante la respuesta de los dem谩s, p茅rdida de confianza en los padres… son algunas de las consecuencias emocionales que puede tener para los m谩s peque帽os el hecho de ver c贸mo los momentos privados de su vida son expuestos con regularidad en internet por parte de quienes m谩s deb铆an protegerlos.
Aldeas Infantiles SOS ha elaborado el informe “Crecer en el escaparate digital. Claves para prevenir el sharenting o sobreexposici贸n de nuestros hijos» para acercar a familias y educadores informaci贸n comprensible sobre una sobreexposici贸n cuyos riesgos suelen desconocerse o subestimarse.
“En la consulta, estamos siendo testigos de c贸mo el sharenting da帽a los v铆nculos, da帽a la empat铆a. Implica no pensar en el otro ni en sus derechos y necesidades. Incurrimos en faltas de respeto sin pensarlo, sin plantearnos qu茅 pensar谩 ese beb茅 o ese peque帽o cuando sea adolescente o adulto, sobre todo eso que colgamos en redes sobre 茅l sin su permiso”, alerta la psic贸loga Mercedes Bermejo, participante en el informe.
Seg煤n la experta, “cada vez hay m谩s dificultades de comunicaci贸n en las familias, donde cada vez se prioriza m谩s la vida online” y no el cara a cara.
Por su parte, el psiquiatra especializado en infancia y juventud Luis Miguel Rojo puntualiza que, desde un punto de vista cient铆fico, “el sharenting es tan reciente que est谩 a煤n en exploraci贸n: no existen estudios s贸lidos que permitan relacionarlo con la salud mental. Solo podemos hipotetizar y hablar en funci贸n de lo que sabemos, que es c贸mo afecta la sobreexposici贸n a los menores”.
Sharenting es un t茅rmino que une las palabras inglesas share (compartir) y parenting (crianza).
Los datos recogidos en este informe sit煤an a Espa帽a como el pa铆s europeo donde m谩s sharenting se practica: una de cada cuatro familias comparte im谩genes de sus hijos e hijas varias veces al a帽o, frente a una de cada cinco en Europa.
El efecto del sharenting no es igual en todas las etapas del desarrollo, explica el psiquiatra Diego Figueroa.
- En la primera infancia: el riesgo es principalmente acumulativo, se construye un archivo digital cuando el ni帽o todav铆a no puede comprenderlo ni decidir sobre 茅l.
- Entre los 7 y 11 a帽os: puede aparecer ya incomodidad o rechazo, aunque la capacidad para oponerse a la decisi贸n adulta sigue siendo limitada.
- En la adolescencia: esa exposici贸n puede vivirse como una intrusi贸n especialmente intensa, porque coincide con la necesidad de controlar la propia imagen, construir una identidad aut贸noma y diferenciarse de las figuras parentales.
«Es un tema emergente que va en aumento, aunque el motivo de consulta expl铆cito rara vez es el sharenting; suele aparecer de forma indirecta, dentro de cuadros de ansiedad social, conflictos de confianza intrafamiliar en la adolescencia o s铆ntomas de imagen corporal”, explica Figuera.
Algunas se帽ales de alarma para detectar un posible problema cl铆nico son que el menor exprese verg眉enza o rechazo y las publicaciones no se retiren; que se difundan momentos de crisis, enfermedad o especial vulnerabilidad; o que los s铆ntomas aparezcan o se intensifiquen al descubrir el archivo digital creado durante su infancia.
EFE/ Rafa Alcaide Cuando una experiencia se comparte p煤blicamente permite que la mirada externa adquiera un peso excesivo, algo que puede tener mayores consecuencias en ni帽os, ni帽as y adolescentes al encontrarse en una etapa en la que todav铆a est谩n construyendo la forma de relacionarse consigo mismos y con los dem谩s.
“Si una parte importante de la vida cotidiana se convierte en contenido para una audiencia, el ni帽o, ni帽a o adolescente puede acostumbrarse a interpretar sus experiencias desde c贸mo ser谩n percibidas por otros”, se帽ala el informe.
Adem谩s, cuando la sobreexposici贸n es enorme, en el caso de los ni帽os influencers, existe el riesgo de que la persona termine identific谩ndose con la imagen p煤blica que se ha construido sobre ella.
Cuando buscamos la foto ideal del menor para subirla a redes sociales, lo que significa repertirla y utilizar filtros, la idea que se le transmite es que necesitan la perfecci贸n para gustar a otros.
“Al mismo tiempo, se pone una gran carga en la imagen de ese ni帽o: si es lo bastante buena, tendr谩 m谩s 茅xito, recibir谩 m谩s likes. Los problemas de autoimagen y autoestima esperan detr谩s de la puerta”, advierte el estudio.
“¿C贸mo vamos a decirles luego a esos ni帽os y ni帽as, cuando llegan a la adolescencia, que lo importante no es el cuerpo sino el interior de la persona?”, a帽ade.
EFE/EPA/LEUNG MAN HEI Compartir online de forma habitual los momentos familiares con los hijos e hijas menores de edad puede desembocar en:
- Carencia de tiempo de calidad.
- P茅rdida de intimidad y privacidad.
- Problemas a la hora de establecer v铆nculos seguros.
- Falta de conciencia de los propios l铆mites en el entorno digital.
- Falta de seguridad y confianza en los cuidadores primarios.
- Idea de que mi casa o el mundo no son un lugar seguro.
- Ansiedad, problemas de autoestima.
El psiquiatra especializada en infancia y juventud Luis Miguel Rojo considera que hay algunos par谩metros a tener en cuenta antes de compartir contenidos de menores en redes sociales.
- Es importante contar con su consentimiento desde que sabe hablar, alrededor de los 3 a帽os.
- La confianza es clave en la crianza. Debemos darle el mensaje de que puede hablar con sus padres de cosas que van a quedarse entre ellos, de las que no van a enterarse todos.
- Cuando se vivan momentos especiales en familia, que sea para disfrutar con los peque帽os, no para dar cuenta de ellos p煤blicamente.
- Las cartas, notas, dibujos que los hijos hacen a sus padres son muestras de afecto que pertenecen a la esfera de su intimidad. Cuando se convierten en contenido, damos el mensaje de que la intimidad entre padres e hijos no existe y se pierde la confianza.
- Mostrar la fachada de una felicidad ficticia ense帽a a los hijos e hijas a fingir y que los sentimientos negativos no se validan. Se puede generar un mundo virtual paralelo en el que solo vale lo bueno.
- En el polo opuesto, son de especial riesgo aquellos v铆deos que presentan al menor sufriendo, llorando, mostrando emociones desagradables, en una situaci贸n vulnerable o vejatoria. Un progenitor debe consolar a su hijo menor de edad, ayudarle a gestionar su malestar: si en vez de eso se pone a grabar, puede transmitirle la idea de que su sufrimiento es motivo de disfrute para los dem谩s.
- Cuidado con aquellas im谩genes o informaciones que pueden resultar vergonzosas para los ni帽os, ni帽as o adolescentes o pueden convertirlos en v铆ctimas de burlas o acoso escolar, como se hacen pis en la cama o que tiene malas notas, por ejemplo.
- Si una madre o un padre me hace fotos todo el rato, en las que tengo que estar guapa o guapo y mostrarme seductora o seductor, aprendo que mi valor est谩 en mostrarme y gustar a los dem谩s.
El informe de Aldeas Infantiles recuerda que los ni帽os, ni帽as y adolescentes tienen derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protecci贸n de sus datos personales y advierte de que una imagen puede descargarse, capturarse, reenviarse, reutilizarse para crear perfiles falsos, emplearse en situaciones de ciberacoso o caer en manos de depredadores sexuales.
“Crecer en el escaparate digital. Claves para prevenir el sharenting o sobreexposici贸n de nuestros hijos”, recomienda reflexionar antes de publicar, limitar la difusi贸n, respetar la imagen ajena y educar en privacidad; y reclama la implicaci贸n de familias, plataformas, instituciones, centros educativos, medios de comunicaci贸n y administraciones.
