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Trabajos feminizados

MUJERES SABIAS Y BRUJAS

Teresea Moll谩 Castells

          Le铆a hace poco que las trabajadoras del servicio de atenci贸n a domicilio est谩n al borde del colapso con salarios bajos y sobrecarga laboral. Lo que viene siendo de toda la vida la precariedad feminizada en profesiones en las que mayoritariamente trabajan mujeres.

          Hablamos de sectores como la limpieza de centros escolares e institutos, de camareras de hoteles y al menos por estos lares comienzan a verse cada d铆a m谩s limpiadoras de las calles.

          Tampoco nos podemos olvidar de las relacionadas con la salud y la sanidad o las de la docencia, sobre todo en educaci贸n primaria.

          Salvo las dependientes de los presupuestos generales auton贸micos o del Estado, las condiciones laborales de las mujeres, incluso las de la docencia privada, son bastante m谩s precarias y con salarios m谩s bajos que sus colegas de la p煤blica. Y eso que en la p煤blica tampoco est谩n para tirar muchos cohetes.

          Frente a mi casa hay un colegio concertado y conozco de vista o personalmente a algunas personas que trabajan en 茅l. Hace casi 43 a帽os estuve trabajando de limpiadora en un instituto y s茅 de lo que hablo. No s茅 qu茅 horario hacen en este colegio que hay frente a casa, lo que s铆 s茅 es que es jornada partida. A las 6,30 de la ma帽ana ya est谩n trabajando y hay tardes-noches en que a las 20,00 las vuelvo a ver trabajando. Posibilidad de conciliar: Cero patatero.

          Una de ellas tiene m谩s o menos mi edad. Y a veces cuando la veo sacando los enormes cubos de basura selectiva que, aunque lleven ruedas, pesan lo suyo, pienso en c贸mo debe de tener esa se帽ora la espalda, las piernas, las manos, en fin, en c贸mo de cansada debe llevar cada noche a la cama y de nuevo, vuelta a comenzar.

          O las trabajadoras de ayuda a domicilio c贸mo deben no s贸lo organizarse para cuidar a las personas vulnerables a las que cuidan, tambi茅n ejercitar el propio autocuidado para no acabar muriendo en el intento.

          En los bajos salarios de unas y las otras, en su precariedad, precisamente dada por esos bajos salarios, en su rotaci贸n constante para intentar mejorar sus condiciones de vida buscando empleos con salarios m谩s dignos y seguros.

          En el sector de la limpieza, las grandes empresas encargadas de limpiar centros escolares, sanitarios, institutos y hospitales suelen tener plantillas m谩s estables gracias a un mecanismo llamado subrogaci贸n de personal, de manera que la empresa que haya ganado la 煤ltima contrata queda obligada a mantener a la plantilla con las mismas condiciones que la empresa anterior. Esa es una gran ventaja para las trabajadoras de ese sector, que ven de esa manera asegurado su futuro laboral inmediato.

Pero ¿Y sus salarios? Pues que son salarios bajos que en raras ocasiones llegan a los 18.000 euros brutos al a帽o. ¿Qu茅 pasa con las promociones? Que las suelen realizar los escasos varones que existen en esas grandes empresas, por distintas y variadas razones y una de ellas sigue siendo la de la conciliaci贸n.

Y digo esto porque simb贸licamente, se contin煤a creyendo que la conciliaci贸n ha de ser una cosa de mujeres 煤nicamente por aquello de los cuidados a menores, mayores y personas vulnerables. Volvemos pues, al nudo gordiano del tema laboral: Las mujeres nos hemos incorporado al mundo laboral y colaboramos con nuestro esfuerzo a la mejora de las condiciones de vida en general, pero los varones, en su inmensa mayor铆a, no se han incorporado al mundo de las tareas dom茅sticas ni a los cuidados que requiere el n煤cleo familiar del forman parte. Se llama CORRESPONSABILIDAD FAMILIAR. Y como dije, conozco a muy pocos hombres que la practiquen de forma activa.

Cuando no lo hacen y ellas trabajan, tambi茅n, fuera de casa, se ejerce violencia machista econ贸mica, puesto que el valor de los salarios que se percibir铆an por realizar las tareas dom茅sticas y de cuidado, y que no est谩n remuneradas, y el tiempo dedicado a ellas, cae sobre las espaldas de las mujeres.

Y sobre todo la carga mental que supone la organizaci贸n de todo el sistema familiar: compras, m茅dicos, colegios, tutor铆as y un largo etc. del que habitualmente se encargan las mujeres.

Con raz贸n se llaman segundas y terceras jornadas laborales, porque despu茅s de la (mal) retribuida jornada laboral, comienzan las de las tareas dom茅sticas y la de los cuidados de toda la familia.

As铆 las cosas, considero que deber铆an dignificarse las condiciones laborales m谩s precarias que est谩n feminizadas.

Al mismo tiempo seguir trabajando para que la corresponsabilidad vaya avanzando entre las familias y, al mismo tiempo avancemos hac铆a una mayor igualdad real entre hombres y mujeres. Eso significar谩, sin ninguna duda, un mayor grado de justicia social.

Ben cordialment!

Teresa

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