Un mes después: los niños y niñas afectados por las inundaciones en Nepal soportan el peso de la pérdida
World Vision: La seguridad, la dignidad y la educación de la infancia siguen siendo prioridades urgentes
Madrid, a 24 de septiembre de 2026: Un mes después de que las crecidas repentinas devastaran Rasuwa y Nuwakot, World Vision ha prestado ayuda a más de 8.600 personas en Nepal, pero la seguridad, la dignidad y la educación de los niños y niñas siguen siendo prioridades urgentes a medida que la respuesta pasa de la ayuda de emergencia a la recuperación.
Los niños y niñas son los más vulnerables ante cualquier catástrofe. Un mes después de que las inundaciones repentinas, provocadas por los glaciares, arrasaran los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot, la infancia sigue siendo el centro de una recuperación lenta y difícil. Se estima que 22.000 niños y niñas han sufrido la destrucción de sus hogares, la ruptura de sus rutinas y, para muchos, la pérdida de familiares, amigos y compañeros de clase.
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| World Vision en Nepal |
La educación sigue interrumpida para 9.800 niños y niñas de 32 colegios en los distritos más afectados, 18 de los cuales quedaron total o parcialmente destruidos. El Grupo Temático de Educación ha documentado que 267 alumnos, profesores y demás personal escolar siguen desaparecidos en Rasuwa. El desplazamiento, la separación familiar y la interrupción de los servicios también han agravado los riesgos para la protección de la infancia.
«Un mes después, para muchos niños y niñas de Nepal, la crisis aún no ha terminado», afirmó Roslyn Gabriel, directora nacional de World Vision en Nepal. «La infancia está intentando asimilar lo que ha perdido. Hay niños y niñas que han perdido sus hogares, sus colegios y, en algunos casos, a sus seres queridos».
«En esta etapa crítica, los niños y niñas necesitan algo más que comida y refugio. Necesitan espacios seguros para superar el trauma, protección frente a los mayores riesgos que conlleva el desplazamiento, acceso a agua potable y saneamiento, y la oportunidad de volver a aprender y recuperar la sensación de normalidad. Todo ello es esencial para la recuperación y el bienestar de la infancia», añade Roslyn Gabriel.
El miedo todavía no ha desaparecido
«La riada no solo se llevó nuestras casas, sino que también arrebató a nuestros hijos la sensación de seguridad», explicó Smita, una abuela que se encuentra refugiada con su familia en Nuwakot. «Incluso hoy, cada vez que hay avisos de seguridad sobre las riadas, los niños y niñas entran en pánico y se preparan para huir, a pesar de que sus padres les aseguran que la riada no llegará hasta este centro. Lloran y nos suplican que nos vayamos, convencidos de que el río se desbordará hasta aquí. El miedo continúa».
El impacto oculto en las adolescentes
El acceso a la higiene menstrual es una de las dificultades más ignoradas del desplazamiento. Prinsha, de catorce años, y Suvekshya, de diecisiete, ambas refugiadas en centros de evacuación, describieron lo que supone gestionar su menstruación sin productos básicos ni intimidad.
«Me daba miedo que me viniera la regla, ya que no tenía compresas. Mi madre rezaba para que no me viniera la regla», dijo Prinsha, de 14 años.
«El desplazamiento a causa de las inundaciones fue aterrador, pero lo que lo hizo aún más difícil fue tener que gestionar mi menstruación sin acceso a productos de higiene, ropa limpia ni intimidad. Tuve la suerte de que una amiga me diera los productos que necesitaba», dijo Suvekshya, de 17 años.
Los kits de dignidad que facilita World Vision —que incluyen compresas higiénicas, además de jabón, ropa interior y otros artículos esenciales— han llegado hasta ahora a 489 mujeres y niñas, aunque las propias evaluaciones sobre el terreno de la organización confirman que la necesidad sigue siendo mucho mayor.
Los ingresos: la mayor preocupación de los padres
«Nuestro restaurante era la única fuente de ingresos de nuestra familia. Nos permitía financiar la educación de nuestros hijos y cubrir sus necesidades diarias. Ahora que lo hemos perdido, no sé cómo nos las arreglaremos. Más que nada, me preocupa el futuro de mis hijos», afirmó una madre de dos hijos que perdió su restaurante.
Para las familias afectadas, restablecer sus medios de vida es una parte esencial de la recuperación. Sin un apoyo oportuno, pueden verse obligadas a adoptar estrategias de supervivencia negativas, como pedir préstamos, vender los activos que les quedan y reducir el consumo de alimentos.
El impacto puede ser especialmente significativo para la infancia. La inseguridad alimentaria prolongada en los hogares puede aumentar los riesgos relacionados con la desnutrición, la interrupción de la educación y el trabajo infantil.
Respuesta de la ONG World Vision en Nepal
World Vision trabaja a través de socios locales de confianza como KIRDARC Nepal y Good Neighbours Nepal (GNN). Hasta la fecha, la ONG ha prestado ayuda a 8.684 personas, entre ellas 3.521 niños y niñas y 258 personas con discapacidad.
«Lo más importante de nuestra respuesta es que estamos presentes para los niños y niñas afectados y sus familias. Se les escucha, se les ve y saben que no están solos. La esperanza debe ir acompañada de acciones. Para un niño o niña, la esperanza es que se satisfagan sus necesidades básicas, un lugar seguro donde dormir, una escuela a la que volver y personas que estén a su lado mientras se recuperan. Eso es lo que queremos ayudar a hacer posible», afirma Roslyn Gabriel. «Nuestros socios sobre el terreno también trabajan jornadas extremadamente largas en circunstancias muy difíciles. Sin su labor, no habríamos podido llegar a tantas personas por nuestra cuenta».

