Las palabras buscan consecuencias
Qui茅n gobierna al gobierno
Emilio Cafassi (Profesor Titular e Investigador de la Universidad de Buenos Aires). cafassi@uba.ar
Una excepci贸n en la historia universal de las izquierdas
El Frente Amplio (FA) lleva a sus congresos una dificultad que es tambi茅n una de sus mayores invenciones: convertir tradiciones diversas en voluntad com煤n sin borrar las diferencias que la alimentan. La convivencia duradera de sectores partidarios y militantes independientes, que confluyen en comit茅s territoriales y funcionales, constituye una singularidad hist贸rica entre izquierdas propensas a resolver sus desacuerdos mediante una nueva sigla. El FA ha hecho de esa diversidad una organizaci贸n com煤n, sin exigir que cada tradici贸n renuncie a su nombre. Pero la excepcionalidad obliga. Tanta inteligencia colectiva deber铆a examinar al gobierno y corregir desv铆os de un programa elaborado tambi茅n colectivamente. El Congreso, m谩xima autoridad del FA, tiene que gobernar pol铆ticamente a quienes gobiernan en su nombre. Bajo los discursos y las votaciones late una pregunta: cu谩nta autoridad conserva la militancia sobre el poder que contribuy贸 a conquistar.
Este Congreso tuvo m谩s de un calendario. El visible reuni贸 tres jornadas, del 16 al 18 de octubre; otro hab铆a comenzado cuando el documento lleg贸 a los comit茅s y una frase pudo discutirse o reescribirse alrededor de una mesa. La resoluci贸n registra m谩s de doce mil participantes previos, m谩s de dos mil mociones y cientos de aportes incorporados. Al regresar los delegados comienza otro calendario: encontrar recursos, instrumentos y responsables. Hay propuestas que no llegan al recinto y resoluciones que nunca encuentran la puerta del despacho.
No asist铆 a este Congreso. No fui delegado esta vez. Escribo desde Buenos Aires, con documentos, intervenciones p煤blicas y relatos de quienes participaron. Mi adhesi贸n al FA viene de la adolescencia; fui delegado en congresos anteriores, defend铆 enmiendas y atraves茅 sus interminables votaciones. Se puede perder una credencial sin extraviar una historia. Desde esa pertenencia me preocupan el despoblamiento de los comit茅s y el envejecimiento militante. La celebraci贸n obliga a preguntar qu茅 vida colectiva queda encendida despu茅s.
¿Cu谩nta energ铆a de las grandes ocasiones circula el resto del a帽o? El Congreso agrega la responsabilidad de resolver. El viernes, el homenaje a Pepe Mujica reuni贸 m煤sica, im谩genes y la intervenci贸n del presidente Fernando Pereira. Los afectos sostienen pertenencias en las derrotas y remiendan desencuentros. Entre el homenaje y la resoluci贸n, sin embargo, hay una traducci贸n pendiente: qu茅 exige hoy la historia celebrada y qu茅 debemos cambiar para continuarla. La emoci贸n puede alimentar la deliberaci贸n; no hacer su trabajo.
La convocatoria exigi贸 un enorme y exitoso esfuerzo organizativo: alojamiento, transportes, comidas, atenci贸n sanitaria y acreditaciones para una concurrencia que desbord贸 las previsiones. La democracia requiere un lugar donde dormir y un medio para llegar. Resolver esas condiciones redujo desigualdades. La inteligencia colectiva necesita argumentos, pero tambi茅n que el 贸mnibus llegue. Ese logro es pol铆tico.
El tama帽o del recinto, sin embargo, no mide por s铆 solo la extensi贸n de la fuerza. Los reglamentos de 2016 y 2018 ya fijaban un delegado cada tres asamble铆stas, proporci贸n conservada en 2026, con requisitos, m铆nimos y topes seg煤n cada reglamento. Esa f贸rmula no equivale al cociente entre participantes y congresales. La revista “Caras&Caretas” registr贸 en marzo de 2019 unas diez mil personas en la preparaci贸n del Congreso de 2018 y mil setecientos delegados de los comit茅s: aproximadamente seis por delegado. Para el actual, “La Diaria” registra casi dos mil congresales que consideraron mociones; Pereira, unos tres mil entre titulares y suplentes. Doce mil participantes previos frente a casi dos mil congresales arrojan un orden similar. Sumar suplentes reduce el cociente, pero no agrega otros tantos mandatos. Estas aproximaciones no prueban una ca铆da de la representaci贸n. La fotograf铆a multitudinaria no revela cu谩ntas sillas quedan vac铆as el resto del a帽o.
Hab铆a que convertir miles de aportes en alternativas votables. Los criterios fijaban una hora para la discusi贸n general en plenaria, con doce intervenciones de cinco minutos; para las mociones individuales, un argumento a favor y otro en contra. Las propuestas llegaban clasificadas y los apoyos en comisi贸n determinaban su recorrido. El reloj tambi茅n hace pol铆tica, sin figurar entre los delegados. Quien conoce mociones y procedimientos dispone de ventajas sobre quien debe descifrarlos mientras vota. Hubo mejoras tecnol贸gicas en acreditaci贸n y movilidad; el 茅xito organizativo no exime de examinar c贸mo se repartieron las oportunidades de comprender y decidir.
La militancia y el derecho a conducir
Considero el documento convocante el m谩s exiguo y pobre de la historia congresal del FA: un juicio pol铆tico desde mi experiencia, no una equivalencia entre p谩ginas e ideas. Hab铆a orientaciones valiosas sobre empresas p煤blicas, redistribuci贸n, cuidados y derechos laborales, pero d茅bil elaboraci贸n estrat茅gica y demasiada distancia entre diagn贸stico y mandato. Faltaba precisar qui茅n deb铆a hacer qu茅, con cu谩les recursos y ante qui茅n responder. Promover, fortalecer, articular, acompa帽ar: verbos necesarios que, cuando sustituyen a resolver y obligar, amueblan el refugio de la postergaci贸n. Demasiadas decisiones quedaron fuera del texto.
El problema era de conducci贸n. El FA debe orientar pol铆ticamente a su gobierno, controlar el programa y exigir rectificaciones cuando se aparte de 茅l. Gobernar requiere m谩rgenes de actuaci贸n, no independencia pol铆tico-program谩tica frente a la fuerza que elabor贸 el mandato. A su vez, la direcci贸n debe responder ante sus organismos y bases: reclamar autoridad frente al Ejecutivo no legitima concentrarla hacia adentro. El recorrido democr谩tico ha de llegar desde la deliberaci贸n hasta la ejecuci贸n y volver mediante rendici贸n de cuentas. Sin ese regreso, unos deciden y otros reciben la encomienda de aplaudir con argumentos.
El documento alojaba el des谩nimo entre carencias an铆micas, descoordinaciones y dificultades comunicacionales, mientras el balance gubernamental acumulaba satisfacciones. El desaliento puede contener un juicio pol铆tico: el programa se demora, los principios se contradicen o participar carece de consecuencias. Quien entrega sus noches a discutir y luego defiende medidas en cuya elaboraci贸n no intervino tiene derecho a preguntar para qu茅 milita. Ninguna campa帽a publicitaria devuelve el poder que la pr谩ctica sustrae.
Conviene reconocer el trabajo de Pereira y el valor de “El FA te escucha”, sin confundir recepci贸n de demandas con distribuci贸n de autoridad. Escuchar requiere elaboraci贸n, decisi贸n, respuesta y seguimiento. De interrumpirse ese recorrido, se puede escuchar durante kil贸metros y decidir en una habitaci贸n. Los comit茅s necesitan informaci贸n, recursos, atribuciones y respuestas a sus propuestas. Contar locales no alcanza: una puerta con cartel y llave no equivale a un organismo pol铆tico. Importa qui茅nes se re煤nen, con qu茅 continuidad y qu茅 decisiones consiguen modificar. La fraternidad sostiene las razones para actuar; dif铆cilmente las reemplace.
Crecimiento, inversi贸n, redistribuci贸n y protecci贸n ambiental compart铆an el horizonte del documento; hacerlos convivir exige resolver conflictos. Una inversi贸n puede crear empleo y comprometer el agua; una ventaja tributaria, atraer capital y restar recursos a otras necesidades. Tambi茅n los l铆mites presupuestales dependen de qu茅 ingresos se recaudan, qu茅 patrimonios se gravan y qu茅 privilegios se conservan. Para quien espera vivienda o cuidados, la demora tiene consecuencias materiales; para quien retiene una exoneraci贸n, tambi茅n. La prudencia no pesa lo mismo sobre todos los hombros.
Invocar la correlaci贸n de fuerzas permite comprender obst谩culos; tratarla como una magnitud fija termina convirti茅ndolos en instrucciones. Negociar depende tambi茅n de los apoyos organizados y la fuerza p煤blica de las demandas. De all铆 los puentes con sindicatos, cooperativas, feminismos y organizaciones territoriales y civiles. Deben construirse sobre independencia rec铆proca: autonom铆a de los movimientos frente al gobierno y al FA, capacidad propia de elaboraci贸n y decisi贸n de la fuerza pol铆tica frente a ellos. Acordar sin obediencia, discrepar sin ruptura. La movilizaci贸n se marchita cuando solo se la convoca a respaldar lo que otros resolvieron.
Denunciar el imperialismo y describir las fracturas del mundo apenas abre la ventana: falta decidir qu茅 hacer con lo que se ve. Una denuncia de genocidio exige consecuencias diplom谩ticas y criterios para los v铆nculos pol铆ticos, comerciales y de cooperaci贸n. La integraci贸n regional necesita capacidades productivas y m谩rgenes compartidos de decisi贸n. Diversificar compradores puede mejorar una negociaci贸n dejando intacta la dependencia; cambiar de acreedor no siempre conquista libertad. El examen alcanza a todos los socios, sin indulgencias geopol铆ticas. La soberan铆a requiere algo m谩s que un mapa con variados destinos.
Otras dependencias entran sin ceremonia diplom谩tica, mediante contratos de software, almacenamiento de datos o servicios digitales dif铆ciles de sustituir. Cuando el Estado pierde la capacidad de comprender, modificar o reemplazar un sistema del que depende, compromete su autonom铆a. El problema excede las redes y las noticias falsas: abarca las condiciones materiales de producci贸n de informaci贸n, organizaci贸n del trabajo y prestaci贸n de servicios p煤blicos. Pensar las pr贸ximas d茅cadas exige incorporar esas decisiones. El largo plazo se firma tambi茅n en los contratos presentes.
Del recinto al despacho
¿Qu茅 produjo el Congreso sobre aquel documento insuficiente? La resoluci贸n general reafirma principios, reivindica la gesti贸n y ratifica una conducci贸n. Las mociones aprobadas introducen correcciones menos visibles. “La Diaria” recoge reconocimientos de incumplimientos, orientaciones tributarias y cr铆ticas a pr谩cticas electorales internas. En su entrevista posterior, Pereira contabiliz贸 al menos ciento cincuenta modificaciones al documento base. Las bases no se limitaron a ocupar las sillas: movieron las palabras con que el FA juzga a su gobierno y se juzga a s铆 mismo. Falta saber cu谩nto mover谩n esas palabras las decisiones.
La resoluci贸n destaca la reducci贸n de la pobreza y la vincula con empleo, ingresos y pol铆ticas sociales. En el reportaje de Alberto Grille para “Caras&Caretas”, previo al Congreso, Pereira desarrolla esa defensa con educaci贸n, vivienda y apoyo a hogares con ni帽os. Un ingreso, una comida o un empleo cambian vidas. Reconocerlo no clausura el examen del programa ni de las estructuras que reproducen desigualdad. Una conquista puede ser celebraci贸n y comienzo de una exigencia mayor. La gratitud no deber铆a convertirse en obligaci贸n de silencio.
La resoluci贸n afirma que el gobierno “viene cumpliendo con los compromisos asumidos durante la campa帽a electoral”. Pero una moci贸n aprobada, reproducida por “La Diaria”, reconoce que el Di谩logo Social qued贸 debilitado por el incumplimiento del acuerdo para crear un organismo p煤blico centralizado de gesti贸n del pilar de ahorro individual, previsto tambi茅n en el programa. Se帽ala una evaluaci贸n equivocada del contexto, expectativas insatisfechas y deterioro del v铆nculo con el bloque social de los cambios. El Congreso reconoci贸 adem谩s compromisos pendientes en educaci贸n. Corresponde explicar qui茅n decidi贸 esos apartamientos y c贸mo se reparar谩n. Reconocer la deuda es un avance; falta acordar qui茅n la paga y en qu茅 plazo.
Pereira admiti贸 despu茅s el incumplimiento referido al ahorro individual, aunque defendi贸 la buena fe negociadora y las mejoras de la norma. Nada de ello cancela la obligaci贸n de responder. El desaliento tiene aqu铆 un recorrido reconocible: se participa, se acuerda, el gobierno descarta el compromiso y quienes sostuvieron el proceso deben explicarlo. Hay compa帽eros que comprenden una decisi贸n y precisamente por eso la cuestionan. Exigirles entusiasmo convierte una diferencia pol铆tica en insuficiencia afectiva. La comunicaci贸n no fabrica coherencia donde la gesti贸n contradice el programa. Una fuerza se empobrece cuando sus integrantes aprenden que callar resulta m谩s prudente que intervenir.
En materia tributaria, el Congreso valor贸 la propuesta del PIT-CNT de aumentar la contribuci贸n del 1% m谩s rico y comparti贸 su orientaci贸n contra la desigualdad y la pobreza infantil. La moci贸n recogida por “La Diaria” propone acuerdos org谩nicos durante 2027 e iniciativas para el gobierno actual. Hay un avance, aunque todav铆a no un tributo con dise帽o y fecha. El 1% identifica al sector m谩s rico, no una tasa uniforme. Al d铆a siguiente, Pereira situ贸 el debate en una propuesta tributaria para la pr贸xima campa帽a y record贸 que “la vida no termina en 2029”. Cierto; tampoco la infancia espera a que concluyan las deliberaciones sobre sus recursos. La frase no prueba una postergaci贸n decidida, pero obliga a preguntar qu茅 se har谩 durante este mandato. El estudio necesita un momento de resoluci贸n. Para los patrimonios que conservan sus ventajas, una deliberaci贸n interminable constituye una pol铆tica fiscal.
La f贸rmula de armon铆a, respeto, autonom铆a relativa y coordinaci贸n de la resoluci贸n re煤ne relaciones diferentes. La independencia corresponde al v铆nculo rec铆proco entre el FA y las organizaciones sociales y civiles, y a la autonom铆a de estas frente al gobierno. No cabe trasladarla al v铆nculo pol铆tico-program谩tico de un gobierno frenteamplista con su fuerza. El gobierno debe seguir las directivas democr谩ticamente resueltas por el FA, rendir cuentas y explicar demoras, concesiones y apartamientos. Informar no basta: hacen falta plazos, evaluaci贸n y capacidad de exigir correcciones. La armon铆a necesita reglas para tramitar el desacuerdo; si depende de que la militancia renuncie a conducir, ser谩 apenas el nombre amable de su subordinaci贸n.
El Congreso tambi茅n critic贸 las colectoras de votos: multiplicar hojas puede debilitar la vida org谩nica, diluir la identidad colectiva y volver opacas las opciones electorales. Una comisi贸n deber谩 proponer c贸mo reducir esa dispersi贸n, fijar requisitos y priorizar el proyecto com煤n frente a la acumulaci贸n sectorial o personal. Si los comit茅s solo transportan inquietudes hacia arriba y explicaciones hacia abajo, ser谩n ca帽er铆as de una casa cuyo propietario vive en otro piso. Una fuerza nacida para disputar el poder no deber铆a reproducir en su interior la distancia entre quienes resuelven y quienes esperan.
Resoluci贸n y discursos condenan el genocidio en Palestina y expresan solidaridad con Cuba frente al bloqueo; Pereira defiende la actuaci贸n gubernamental invocando presiones externas y distintas responsabilidades. El informe de una participante consigna que no prosper贸 una moci贸n que ped铆a la renuncia del canciller Mario Lubetkin. No comparto ese pedido. S铆 considero necesario abandonar la vergonzosa orientaci贸n de pol铆tica exterior que motiva la cr铆tica: sustituir un nombre puede permitir que una pol铆tica sobreviva descargando sus responsabilidades en una sola persona. El reclamo alcanza al gobierno y al FA, que debe conducirlo. La identidad partidaria no puede denunciar desde la tribuna lo que la gesti贸n aprende a eludir desde el despacho.
Memoria, verdad y justicia tampoco se disuelven en el respaldo. En la Comisi贸n III, las mociones de los comit茅s Alfredo Zitarrosa, Vanguardia, Ayu铆 y Mart铆n Fierro reclaman investigaci贸n sin dilaciones, apertura de archivos policiales y militares, b煤squeda de detenidos desaparecidos y revisi贸n de reparaciones. La moci贸n de Ayu铆 figura como acuerdo; las otras, para tratamiento individual. Esa clasificaci贸n previa no prueba aprobaci贸n final: documenta una demanda y permite preguntar qu茅 respuesta recibi贸. Aqu铆 el tiempo tiene una crueldad irreparable: mueren familiares, testigos y responsables mientras las obligaciones estatales permanecen. La memoria necesita algo m谩s que un lugar en el calendario: archivos abiertos, investigaciones sostenidas y responsabilidades identificables.
La nueva Comisi贸n Nacional de J贸venes Frenteamplistas necesitar谩 recursos y atribuciones para que rejuvenecer la fotograf铆a no sustituya a redistribuir poder. Algunos delegados destacan criterios antirracistas y antipatriarcales. Un borrador que me hicieron llegar militantes feministas se帽ala, a la vez, que la paridad en todos los 贸rdenes no reuni贸 apoyos suficientes y la mayor铆a de las propuestas de g茅nero no prosper贸. Seg煤n sus autoras, la propuesta de paridad integral incorporada al documento de iniciativas de g茅nero no lleg贸 a leerse en plenaria ni se convirti贸 en resoluci贸n. Comprend铆a listas, direcciones, organismos estatales y espacios de decisi贸n del FA. ¿Por qu茅 resulta posible acordar una orientaci贸n redistributiva de la riqueza y tan dif铆cil compartir el poder dentro de la organizaci贸n? La definici贸n antipatriarcal merece reconocimiento; no salda la ausencia de reglas que distribuyan autoridad. All铆 hay una objeci贸n democr谩tica, no un mero malestar de compa帽eras. La igualdad no puede quedarse en el umbral de la sala donde se decide.
La reelecci贸n de Pereira por aclamaci贸n expresa amplio respaldo y tiene antecedentes que deben distinguirse. Tabar茅 V谩zquez fue proclamado por aclamaci贸n y unanimidad en diciembre de 1996 y ratificado por el Congreso en noviembre de 1998. En 2001 recibi贸 1.691 votos favorables, cuatro abstenciones y uno contrario; Brovetto, candidato 煤nico en 2008, obtuvo 1.001 entre 1.196 congresales presentes. Elecci贸n congresal, candidatura 煤nica y aclamaci贸n no son equivalentes. Despu茅s hubo tres elecciones directas competitivas: Xavier gan贸 en 2012 frente a Agazzi, Rubio y Castillo; Miranda, en 2016 frente a Bayardi, Conde y S谩nchez; Pereira, en 2021 frente a Civila y Passada. Se retoma una modalidad anterior, cuya tradici贸n reivindic贸 Ver贸nica Pi帽eiro en el cierre. No desaparecen las internas: seg煤n “La Diaria”, en septiembre de 2027 se renovar谩n el Plenario Nacional y las autoridades departamentales. Pero respaldo congresal y elecci贸n directa presidencial abren oportunidades distintas de participaci贸n. Pereira anunci贸 su 煤ltimo per铆odo. Importar谩 qui茅n lo suceda y, tambi茅n, cu谩ntos podr谩n decidir esa sucesi贸n.
El Congreso volc贸 una extraordinaria reserva de trabajo, afecto e inteligencia sobre un punto de partida extraordinariamente exiguo. Honrarla exige que sus decisiones gobiernen, que el des谩nimo encuentre interlocutores y que las sillas vac铆as vuelvan a ser una preocupaci贸n pol铆tica. La preparaci贸n de 2029 empieza en las transformaciones que permitan pedir el voto y en las razones para seguir militando ma帽ana. El calendario del Palacio Pe帽arol termin贸; siguen corriendo los de la infancia, las familias que buscan y quienes aguardan que la igualdad atraviese su puerta. Las resoluciones tendr谩n que llegar hasta all铆. Al apagarse los micr贸fonos, la excepcionalidad frenteamplista se juega en ese viaje: que quienes regresan a los comit茅s no devuelvan, junto con la credencial, la autoridad que fueron a ejercer. Que el poder conquistado recuerde el camino de vuelta a la mesa donde empez贸 a imaginarse.
Qui茅n gobierna al gobierno
Emilio Cafassi (Profesor Titular e Investigador de la Universidad de Buenos Aires). cafassi@uba.ar
Una excepci贸n en la historia universal de las izquierdas
El Frente Amplio (FA) lleva a sus congresos una dificultad que es tambi茅n una de sus mayores invenciones: convertir tradiciones diversas en voluntad com煤n sin borrar las diferencias que la alimentan. La convivencia duradera de sectores partidarios y militantes independientes, que confluyen en comit茅s territoriales y funcionales, constituye una singularidad hist贸rica entre izquierdas propensas a resolver sus desacuerdos mediante una nueva sigla. El FA ha hecho de esa diversidad una organizaci贸n com煤n, sin exigir que cada tradici贸n renuncie a su nombre. Pero la excepcionalidad obliga. Tanta inteligencia colectiva deber铆a examinar al gobierno y corregir desv铆os de un programa elaborado tambi茅n colectivamente. El Congreso, m谩xima autoridad del FA, tiene que gobernar pol铆ticamente a quienes gobiernan en su nombre. Bajo los discursos y las votaciones late una pregunta: cu谩nta autoridad conserva la militancia sobre el poder que contribuy贸 a conquistar.
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| Frente Amplio: convertir tradiciones diversas en voluntad com煤n sin borrar las diferencias que la alimentan |
Este Congreso tuvo m谩s de un calendario. El visible reuni贸 tres jornadas, del 16 al 18 de octubre; otro hab铆a comenzado cuando el documento lleg贸 a los comit茅s y una frase pudo discutirse o reescribirse alrededor de una mesa. La resoluci贸n registra m谩s de doce mil participantes previos, m谩s de dos mil mociones y cientos de aportes incorporados. Al regresar los delegados comienza otro calendario: encontrar recursos, instrumentos y responsables. Hay propuestas que no llegan al recinto y resoluciones que nunca encuentran la puerta del despacho.
No asist铆 a este Congreso. No fui delegado esta vez. Escribo desde Buenos Aires, con documentos, intervenciones p煤blicas y relatos de quienes participaron. Mi adhesi贸n al FA viene de la adolescencia; fui delegado en congresos anteriores, defend铆 enmiendas y atraves茅 sus interminables votaciones. Se puede perder una credencial sin extraviar una historia. Desde esa pertenencia me preocupan el despoblamiento de los comit茅s y el envejecimiento militante. La celebraci贸n obliga a preguntar qu茅 vida colectiva queda encendida despu茅s.
¿Cu谩nta energ铆a de las grandes ocasiones circula el resto del a帽o? El Congreso agrega la responsabilidad de resolver. El viernes, el homenaje a Pepe Mujica reuni贸 m煤sica, im谩genes y la intervenci贸n del presidente Fernando Pereira. Los afectos sostienen pertenencias en las derrotas y remiendan desencuentros. Entre el homenaje y la resoluci贸n, sin embargo, hay una traducci贸n pendiente: qu茅 exige hoy la historia celebrada y qu茅 debemos cambiar para continuarla. La emoci贸n puede alimentar la deliberaci贸n; no hacer su trabajo.
La convocatoria exigi贸 un enorme y exitoso esfuerzo organizativo: alojamiento, transportes, comidas, atenci贸n sanitaria y acreditaciones para una concurrencia que desbord贸 las previsiones. La democracia requiere un lugar donde dormir y un medio para llegar. Resolver esas condiciones redujo desigualdades. La inteligencia colectiva necesita argumentos, pero tambi茅n que el 贸mnibus llegue. Ese logro es pol铆tico.
El tama帽o del recinto, sin embargo, no mide por s铆 solo la extensi贸n de la fuerza. Los reglamentos de 2016 y 2018 ya fijaban un delegado cada tres asamble铆stas, proporci贸n conservada en 2026, con requisitos, m铆nimos y topes seg煤n cada reglamento. Esa f贸rmula no equivale al cociente entre participantes y congresales. La revista “Caras&Caretas” registr贸 en marzo de 2019 unas diez mil personas en la preparaci贸n del Congreso de 2018 y mil setecientos delegados de los comit茅s: aproximadamente seis por delegado. Para el actual, “La Diaria” registra casi dos mil congresales que consideraron mociones; Pereira, unos tres mil entre titulares y suplentes. Doce mil participantes previos frente a casi dos mil congresales arrojan un orden similar. Sumar suplentes reduce el cociente, pero no agrega otros tantos mandatos. Estas aproximaciones no prueban una ca铆da de la representaci贸n. La fotograf铆a multitudinaria no revela cu谩ntas sillas quedan vac铆as el resto del a帽o.
Hab铆a que convertir miles de aportes en alternativas votables. Los criterios fijaban una hora para la discusi贸n general en plenaria, con doce intervenciones de cinco minutos; para las mociones individuales, un argumento a favor y otro en contra. Las propuestas llegaban clasificadas y los apoyos en comisi贸n determinaban su recorrido. El reloj tambi茅n hace pol铆tica, sin figurar entre los delegados. Quien conoce mociones y procedimientos dispone de ventajas sobre quien debe descifrarlos mientras vota. Hubo mejoras tecnol贸gicas en acreditaci贸n y movilidad; el 茅xito organizativo no exime de examinar c贸mo se repartieron las oportunidades de comprender y decidir.
La militancia y el derecho a conducir
Considero el documento convocante el m谩s exiguo y pobre de la historia congresal del FA: un juicio pol铆tico desde mi experiencia, no una equivalencia entre p谩ginas e ideas. Hab铆a orientaciones valiosas sobre empresas p煤blicas, redistribuci贸n, cuidados y derechos laborales, pero d茅bil elaboraci贸n estrat茅gica y demasiada distancia entre diagn贸stico y mandato. Faltaba precisar qui茅n deb铆a hacer qu茅, con cu谩les recursos y ante qui茅n responder. Promover, fortalecer, articular, acompa帽ar: verbos necesarios que, cuando sustituyen a resolver y obligar, amueblan el refugio de la postergaci贸n. Demasiadas decisiones quedaron fuera del texto.
El problema era de conducci贸n. El FA debe orientar pol铆ticamente a su gobierno, controlar el programa y exigir rectificaciones cuando se aparte de 茅l. Gobernar requiere m谩rgenes de actuaci贸n, no independencia pol铆tico-program谩tica frente a la fuerza que elabor贸 el mandato. A su vez, la direcci贸n debe responder ante sus organismos y bases: reclamar autoridad frente al Ejecutivo no legitima concentrarla hacia adentro. El recorrido democr谩tico ha de llegar desde la deliberaci贸n hasta la ejecuci贸n y volver mediante rendici贸n de cuentas. Sin ese regreso, unos deciden y otros reciben la encomienda de aplaudir con argumentos.
El documento alojaba el des谩nimo entre carencias an铆micas, descoordinaciones y dificultades comunicacionales, mientras el balance gubernamental acumulaba satisfacciones. El desaliento puede contener un juicio pol铆tico: el programa se demora, los principios se contradicen o participar carece de consecuencias. Quien entrega sus noches a discutir y luego defiende medidas en cuya elaboraci贸n no intervino tiene derecho a preguntar para qu茅 milita. Ninguna campa帽a publicitaria devuelve el poder que la pr谩ctica sustrae.
Conviene reconocer el trabajo de Pereira y el valor de “El FA te escucha”, sin confundir recepci贸n de demandas con distribuci贸n de autoridad. Escuchar requiere elaboraci贸n, decisi贸n, respuesta y seguimiento. De interrumpirse ese recorrido, se puede escuchar durante kil贸metros y decidir en una habitaci贸n. Los comit茅s necesitan informaci贸n, recursos, atribuciones y respuestas a sus propuestas. Contar locales no alcanza: una puerta con cartel y llave no equivale a un organismo pol铆tico. Importa qui茅nes se re煤nen, con qu茅 continuidad y qu茅 decisiones consiguen modificar. La fraternidad sostiene las razones para actuar; dif铆cilmente las reemplace.
Crecimiento, inversi贸n, redistribuci贸n y protecci贸n ambiental compart铆an el horizonte del documento; hacerlos convivir exige resolver conflictos. Una inversi贸n puede crear empleo y comprometer el agua; una ventaja tributaria, atraer capital y restar recursos a otras necesidades. Tambi茅n los l铆mites presupuestales dependen de qu茅 ingresos se recaudan, qu茅 patrimonios se gravan y qu茅 privilegios se conservan. Para quien espera vivienda o cuidados, la demora tiene consecuencias materiales; para quien retiene una exoneraci贸n, tambi茅n. La prudencia no pesa lo mismo sobre todos los hombros.
Invocar la correlaci贸n de fuerzas permite comprender obst谩culos; tratarla como una magnitud fija termina convirti茅ndolos en instrucciones. Negociar depende tambi茅n de los apoyos organizados y la fuerza p煤blica de las demandas. De all铆 los puentes con sindicatos, cooperativas, feminismos y organizaciones territoriales y civiles. Deben construirse sobre independencia rec铆proca: autonom铆a de los movimientos frente al gobierno y al FA, capacidad propia de elaboraci贸n y decisi贸n de la fuerza pol铆tica frente a ellos. Acordar sin obediencia, discrepar sin ruptura. La movilizaci贸n se marchita cuando solo se la convoca a respaldar lo que otros resolvieron.
Denunciar el imperialismo y describir las fracturas del mundo apenas abre la ventana: falta decidir qu茅 hacer con lo que se ve. Una denuncia de genocidio exige consecuencias diplom谩ticas y criterios para los v铆nculos pol铆ticos, comerciales y de cooperaci贸n. La integraci贸n regional necesita capacidades productivas y m谩rgenes compartidos de decisi贸n. Diversificar compradores puede mejorar una negociaci贸n dejando intacta la dependencia; cambiar de acreedor no siempre conquista libertad. El examen alcanza a todos los socios, sin indulgencias geopol铆ticas. La soberan铆a requiere algo m谩s que un mapa con variados destinos.
Otras dependencias entran sin ceremonia diplom谩tica, mediante contratos de software, almacenamiento de datos o servicios digitales dif铆ciles de sustituir. Cuando el Estado pierde la capacidad de comprender, modificar o reemplazar un sistema del que depende, compromete su autonom铆a. El problema excede las redes y las noticias falsas: abarca las condiciones materiales de producci贸n de informaci贸n, organizaci贸n del trabajo y prestaci贸n de servicios p煤blicos. Pensar las pr贸ximas d茅cadas exige incorporar esas decisiones. El largo plazo se firma tambi茅n en los contratos presentes.
Del recinto al despacho
¿Qu茅 produjo el Congreso sobre aquel documento insuficiente? La resoluci贸n general reafirma principios, reivindica la gesti贸n y ratifica una conducci贸n. Las mociones aprobadas introducen correcciones menos visibles. “La Diaria” recoge reconocimientos de incumplimientos, orientaciones tributarias y cr铆ticas a pr谩cticas electorales internas. En su entrevista posterior, Pereira contabiliz贸 al menos ciento cincuenta modificaciones al documento base. Las bases no se limitaron a ocupar las sillas: movieron las palabras con que el FA juzga a su gobierno y se juzga a s铆 mismo. Falta saber cu谩nto mover谩n esas palabras las decisiones.
La resoluci贸n destaca la reducci贸n de la pobreza y la vincula con empleo, ingresos y pol铆ticas sociales. En el reportaje de Alberto Grille para “Caras&Caretas”, previo al Congreso, Pereira desarrolla esa defensa con educaci贸n, vivienda y apoyo a hogares con ni帽os. Un ingreso, una comida o un empleo cambian vidas. Reconocerlo no clausura el examen del programa ni de las estructuras que reproducen desigualdad. Una conquista puede ser celebraci贸n y comienzo de una exigencia mayor. La gratitud no deber铆a convertirse en obligaci贸n de silencio.
La resoluci贸n afirma que el gobierno “viene cumpliendo con los compromisos asumidos durante la campa帽a electoral”. Pero una moci贸n aprobada, reproducida por “La Diaria”, reconoce que el Di谩logo Social qued贸 debilitado por el incumplimiento del acuerdo para crear un organismo p煤blico centralizado de gesti贸n del pilar de ahorro individual, previsto tambi茅n en el programa. Se帽ala una evaluaci贸n equivocada del contexto, expectativas insatisfechas y deterioro del v铆nculo con el bloque social de los cambios. El Congreso reconoci贸 adem谩s compromisos pendientes en educaci贸n. Corresponde explicar qui茅n decidi贸 esos apartamientos y c贸mo se reparar谩n. Reconocer la deuda es un avance; falta acordar qui茅n la paga y en qu茅 plazo.
Pereira admiti贸 despu茅s el incumplimiento referido al ahorro individual, aunque defendi贸 la buena fe negociadora y las mejoras de la norma. Nada de ello cancela la obligaci贸n de responder. El desaliento tiene aqu铆 un recorrido reconocible: se participa, se acuerda, el gobierno descarta el compromiso y quienes sostuvieron el proceso deben explicarlo. Hay compa帽eros que comprenden una decisi贸n y precisamente por eso la cuestionan. Exigirles entusiasmo convierte una diferencia pol铆tica en insuficiencia afectiva. La comunicaci贸n no fabrica coherencia donde la gesti贸n contradice el programa. Una fuerza se empobrece cuando sus integrantes aprenden que callar resulta m谩s prudente que intervenir.
En materia tributaria, el Congreso valor贸 la propuesta del PIT-CNT de aumentar la contribuci贸n del 1% m谩s rico y comparti贸 su orientaci贸n contra la desigualdad y la pobreza infantil. La moci贸n recogida por “La Diaria” propone acuerdos org谩nicos durante 2027 e iniciativas para el gobierno actual. Hay un avance, aunque todav铆a no un tributo con dise帽o y fecha. El 1% identifica al sector m谩s rico, no una tasa uniforme. Al d铆a siguiente, Pereira situ贸 el debate en una propuesta tributaria para la pr贸xima campa帽a y record贸 que “la vida no termina en 2029”. Cierto; tampoco la infancia espera a que concluyan las deliberaciones sobre sus recursos. La frase no prueba una postergaci贸n decidida, pero obliga a preguntar qu茅 se har谩 durante este mandato. El estudio necesita un momento de resoluci贸n. Para los patrimonios que conservan sus ventajas, una deliberaci贸n interminable constituye una pol铆tica fiscal.
La f贸rmula de armon铆a, respeto, autonom铆a relativa y coordinaci贸n de la resoluci贸n re煤ne relaciones diferentes. La independencia corresponde al v铆nculo rec铆proco entre el FA y las organizaciones sociales y civiles, y a la autonom铆a de estas frente al gobierno. No cabe trasladarla al v铆nculo pol铆tico-program谩tico de un gobierno frenteamplista con su fuerza. El gobierno debe seguir las directivas democr谩ticamente resueltas por el FA, rendir cuentas y explicar demoras, concesiones y apartamientos. Informar no basta: hacen falta plazos, evaluaci贸n y capacidad de exigir correcciones. La armon铆a necesita reglas para tramitar el desacuerdo; si depende de que la militancia renuncie a conducir, ser谩 apenas el nombre amable de su subordinaci贸n.
El Congreso tambi茅n critic贸 las colectoras de votos: multiplicar hojas puede debilitar la vida org谩nica, diluir la identidad colectiva y volver opacas las opciones electorales. Una comisi贸n deber谩 proponer c贸mo reducir esa dispersi贸n, fijar requisitos y priorizar el proyecto com煤n frente a la acumulaci贸n sectorial o personal. Si los comit茅s solo transportan inquietudes hacia arriba y explicaciones hacia abajo, ser谩n ca帽er铆as de una casa cuyo propietario vive en otro piso. Una fuerza nacida para disputar el poder no deber铆a reproducir en su interior la distancia entre quienes resuelven y quienes esperan.
Resoluci贸n y discursos condenan el genocidio en Palestina y expresan solidaridad con Cuba frente al bloqueo; Pereira defiende la actuaci贸n gubernamental invocando presiones externas y distintas responsabilidades. El informe de una participante consigna que no prosper贸 una moci贸n que ped铆a la renuncia del canciller Mario Lubetkin. No comparto ese pedido. S铆 considero necesario abandonar la vergonzosa orientaci贸n de pol铆tica exterior que motiva la cr铆tica: sustituir un nombre puede permitir que una pol铆tica sobreviva descargando sus responsabilidades en una sola persona. El reclamo alcanza al gobierno y al FA, que debe conducirlo. La identidad partidaria no puede denunciar desde la tribuna lo que la gesti贸n aprende a eludir desde el despacho.
Memoria, verdad y justicia tampoco se disuelven en el respaldo. En la Comisi贸n III, las mociones de los comit茅s Alfredo Zitarrosa, Vanguardia, Ayu铆 y Mart铆n Fierro reclaman investigaci贸n sin dilaciones, apertura de archivos policiales y militares, b煤squeda de detenidos desaparecidos y revisi贸n de reparaciones. La moci贸n de Ayu铆 figura como acuerdo; las otras, para tratamiento individual. Esa clasificaci贸n previa no prueba aprobaci贸n final: documenta una demanda y permite preguntar qu茅 respuesta recibi贸. Aqu铆 el tiempo tiene una crueldad irreparable: mueren familiares, testigos y responsables mientras las obligaciones estatales permanecen. La memoria necesita algo m谩s que un lugar en el calendario: archivos abiertos, investigaciones sostenidas y responsabilidades identificables.
La nueva Comisi贸n Nacional de J贸venes Frenteamplistas necesitar谩 recursos y atribuciones para que rejuvenecer la fotograf铆a no sustituya a redistribuir poder. Algunos delegados destacan criterios antirracistas y antipatriarcales. Un borrador que me hicieron llegar militantes feministas se帽ala, a la vez, que la paridad en todos los 贸rdenes no reuni贸 apoyos suficientes y la mayor铆a de las propuestas de g茅nero no prosper贸. Seg煤n sus autoras, la propuesta de paridad integral incorporada al documento de iniciativas de g茅nero no lleg贸 a leerse en plenaria ni se convirti贸 en resoluci贸n. Comprend铆a listas, direcciones, organismos estatales y espacios de decisi贸n del FA. ¿Por qu茅 resulta posible acordar una orientaci贸n redistributiva de la riqueza y tan dif铆cil compartir el poder dentro de la organizaci贸n? La definici贸n antipatriarcal merece reconocimiento; no salda la ausencia de reglas que distribuyan autoridad. All铆 hay una objeci贸n democr谩tica, no un mero malestar de compa帽eras. La igualdad no puede quedarse en el umbral de la sala donde se decide.
La reelecci贸n de Pereira por aclamaci贸n expresa amplio respaldo y tiene antecedentes que deben distinguirse. Tabar茅 V谩zquez fue proclamado por aclamaci贸n y unanimidad en diciembre de 1996 y ratificado por el Congreso en noviembre de 1998. En 2001 recibi贸 1.691 votos favorables, cuatro abstenciones y uno contrario; Brovetto, candidato 煤nico en 2008, obtuvo 1.001 entre 1.196 congresales presentes. Elecci贸n congresal, candidatura 煤nica y aclamaci贸n no son equivalentes. Despu茅s hubo tres elecciones directas competitivas: Xavier gan贸 en 2012 frente a Agazzi, Rubio y Castillo; Miranda, en 2016 frente a Bayardi, Conde y S谩nchez; Pereira, en 2021 frente a Civila y Passada. Se retoma una modalidad anterior, cuya tradici贸n reivindic贸 Ver贸nica Pi帽eiro en el cierre. No desaparecen las internas: seg煤n “La Diaria”, en septiembre de 2027 se renovar谩n el Plenario Nacional y las autoridades departamentales. Pero respaldo congresal y elecci贸n directa presidencial abren oportunidades distintas de participaci贸n. Pereira anunci贸 su 煤ltimo per铆odo. Importar谩 qui茅n lo suceda y, tambi茅n, cu谩ntos podr谩n decidir esa sucesi贸n.
El Congreso volc贸 una extraordinaria reserva de trabajo, afecto e inteligencia sobre un punto de partida extraordinariamente exiguo. Honrarla exige que sus decisiones gobiernen, que el des谩nimo encuentre interlocutores y que las sillas vac铆as vuelvan a ser una preocupaci贸n pol铆tica. La preparaci贸n de 2029 empieza en las transformaciones que permitan pedir el voto y en las razones para seguir militando ma帽ana. El calendario del Palacio Pe帽arol termin贸; siguen corriendo los de la infancia, las familias que buscan y quienes aguardan que la igualdad atraviese su puerta. Las resoluciones tendr谩n que llegar hasta all铆. Al apagarse los micr贸fonos, la excepcionalidad frenteamplista se juega en ese viaje: que quienes regresan a los comit茅s no devuelvan, junto con la credencial, la autoridad que fueron a ejercer. Que el poder conquistado recuerde el camino de vuelta a la mesa donde empez贸 a imaginarse.

