Historiador
Colombiakr铆tica
El suelo no es el mismo despu茅s de Michel Foucault y Gilles Deleuze, no puede ser el mismo. Lo que antes era para siempre y lineal, ahora es provisional y zigzagueante. La historia se inscribir谩 con min煤scula, quiz谩 lo que mejor describe esto inmanente y provisional son las unidades discursivas o los acontecimientos o paradojas para Deleuze. De all铆 en adelante no hay suelos s贸lidos, no hay tierra firme, por donde vayamos caminamos sobre arenas movedizas, la mar que va y viene, flujos que llevan y traen, y as铆, entre ir y venir, en el vaiv茅n, corren sedimentos, se desplazan rocas, se acomodan de formas caprichosas hasta que de pronto se consolida una monta帽a, una formaci贸n rocosa.
Todo fluye, todo pasa, todo es in茅dito, incluso hasta la misma vida est谩 sujeta a su entorno favorable, en todo caso, todo tan provisional, todo tan in茅dito, todo tan fr谩gil pero tan desbordante como el aleteo de la mariposa con sus tormentas trasatl谩nticas. No es exageraci贸n, lo menos puede ser m谩s, los m谩s miserables humanos est谩n mejor equipados para sobrellevar, para sobrevivir a lo peor, por lo menos todo es tan relativo, toda moneda tienes su rev茅s.
Sea preciso resaltar esos rompimientos que nos desacomodan y vuelven todo patas arriba para lo mejor, para enriquecer un mundo abierto a m煤ltiples posibilidades, a devenires que rompen los determinismos infundados, todo pasa y todo queda, el agua que percola pero que sigue pese a sus remolinos. Los flujos, el fluir no solo compete a los l铆quidos, as铆 como el agua lleva y trae y forma rocosidades, de igual manera existen formaciones culturales, discursivas es el concepto creado por Foucault que no dependen de estructuras y s铆 m谩s bien son diferentes en el tiempo y en el espacio, por eso la linealidad de la historia fue hecha a帽icos, los rostros no permanecen iguales en el tiempo, las palabras son de aire y se desvanecen con facilidad ante el m谩s m铆nimo soplo. Tan fr谩gil es la memoria.
El hombre obra impulsado por formas culturales, pr谩cticas sociales que reflejan la fr谩gil cultura que los vive. No hay sujeci贸n trascendental, nada de narcisismo trascendental, es la arqueolog铆a libre de la empresa fenomenol贸gica y s铆 arar sobre una serie de hechos emp铆ricos. Y luego los umbrales, las rupturas y transformaciones derivaron en discontinuidades, pr谩cticas discursivas en sus cambios, diferencias y mutaciones.
Es una especie de diagn贸stico del discurso para atisbar las formaciones sociales as铆 mismo como Nietzsche dec铆a de la filosof铆a que su tarea es diagnosticar, dar forma a unas figuras borradas por el lenguaje que est谩 hecho de palabras y 茅stas de vientos y que se desdibujan con el m谩s m铆nimo soplo. As铆, la arqueolog铆a de Foucault no es una ciencia, ella flota en el estatuto inseguro de su descripci贸n. Lo provisional viene a bien cuando se trata de establecer l铆mites que posibilitan un cerco a un objeto de estudio, cualquier cosa menos absolutismos
El discurso tenue, transparencia que chispea en un instante en el l铆mite de las cosas y del pensamiento… las palabras son viento, un cuchicheo exterior, un rumor de alas que cuesta trabajo escuchar en medio de la seriedad de la historia. (p. 352). El discurso no muda conciencia sino que se explaya en sus reglas an贸nimas. Tantas palabras amontonadas sobre el papel y la piedad y tanto empe帽o puesto en conservarlas para la memoria de los hombres pero que no queda nada de la pobre mano que las ha trazado. ¿No es entonces el discurso rastro por develar y su murmullo no ser铆a un lugar de inmortalidades sin substancia? No es es el tiempo de la conciencia (La Arqueolog铆a del Saber. Michel Foucault, siglo xxi, p.354
Formaciones discursivas son muy diferentes a formalizaci贸n de un m茅todo y mucho menos estructurar. No imperialismo del sujeto. A Foucault no le es propio el encerramiento, si la vida en su libertad quiz谩 caprichosa, de todas maneras inaprensible a quienes la quieren momificar.
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