Quinta muerte de un cetáceo trasladado desde Marineland Canadá: fallece el delfín Echo en el Oceanogràfic de Valencia
FAADA
Esta trágica cadena de fallecimientos demuestra, una vez más, que el cautiverio es incompatible con la salud y el bienestar de los cetáceos.
Nos quedamos sin palabras. Tras la muerte de cuatro belugas (tres en el Shedd Aquarium de Chicago y una en el propio Oceanogràfic de Valencia), ha fallecido también Echo, uno de los delfines trasladado desde Marineland Canadá al delfinario valenciano.
Esta dramática sucesión de muertes evidencia, de nuevo, las perjudiciales consecuencias que conlleva el cautiverio y su incompatibilidad con la biología y bienestar de estos animales. Seguir criando cetáceos en cautividad e intercambiándolos entre centros de exhibición para el beneficio económico humano es una práctica injustificable que debe finalizar de inmediato.
El único entorno apto para orcas, delfines y belugas es el océano. Por ello, resulta imprescindible que esta sea la última generación de cetáceos explotados con fines de entretenimiento.
Exigimos a los gobiernos —comenzando por España, el país con más delfinarios de toda Europa— que prohíban de forma urgente la cría en cautividad y apuesten por la creación de santuarios marinos. Solo así podremos ofrecer a los ejemplares que hoy siguen cautivos un final de vida digno y en un entorno naturalizado.
Porque la narrativa de la industria que asegura que los cetáceos «viven muy bien» en tanques y que «morirían» en santuarios marinos ya es insostenible. Los hechos hablan por sí solos.
