Carlos Luna Arvelo

“El 3 de enero marca un momento de quiebre en Venezuela, creo que eso se ha dicho mucho estos meses y hay que seguirlo repitiendo para que no se nos olvide. 2026 marca un momento en la historia de Venezuela, en la historia de los movimientos contrahegemónicos y en la historia del chavismo, por su puesto, es lógico…estamos viviendo digamos que los primeros meses de una nueva historia venezolana que por su puesto no sabemos para donde va pero cuyas líneas gruesas están siendo tratadas directamente desde Washington y el portavoz de todo ese plan macabro de recaptura de Venezuela para los intereses norteamericanos, el portavoz de toda esa tragedia que se anuncia para nosotros es el propio Presidente de los Estados Unidos, los miembros de su equipo más cercano y sobre esas humillaciones y amenazas que está volcando sobre nosotros el Sr. Donald Trump es el territorio en el que tenemos que trabajar, digamos que se terminó el momento de la retórica en la que invocábamos momentos épicos, momentos gloriosos de nuestra historia y tenemos que comenzar a invocar, a escribir, a labrar otro tipo de epopeya, tenemos la obligación de remontar una cuesta espantosa en la que parece que nos quieren volver a estados de nuestra historia que estaban superados, prácticamente quieren devolvernos a momentos en que somos colonia…”
José Roberto Duque, “Venezuela tras el 3 de enero”, vocesenlucha https://www.youtube.com/watch?v=67U2lQIGrDg
No son pocos los analistas que concluyen que el proceso que se inició en Venezuela con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, en el año 1999, llegó a su fin con el secuestro de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, después del bombardeo a Caracas y otras ciudades que dejaron más de 100 muertos, el 3 de enero de 2026, con la estruendosa derrota militar infligida a Venezuela por los Estados Unidos.
No faltan los que afirman que ese “proceso”, bautizado como “chavismo”, comenzó su decadencia y declive, con la desaparición física de su principal conductor Hugo Chávez, el 13 de marzo de 2013 y que lo acontecido el 3E(2026), no fue más que el desenlace inevitable y previsible de “una revolución” condena a desparece con su líder.
Pero hay también los que, aun siendo menos, en vida misma del líder denunciaron que eran tales los retos y desafíos del proyecto de revolución de Chávez que no era posible su permanencia en el poder, sin que el modelo degenerara en un “régimen autoritario” disociado de los intereses de las mayorías.
A 9 meses de aquel fatídico 3 de enero, más allá de elucubraciones, análisis sesudos, acusaciones o defensas, entre algunos hechos objetivos incuestionables resaltan:
El imperio estadounidense, hoy representado por la “pandilla” que gobierna en la Casa Blanca, ha logrado parte del objetivo que durante los últimos 25 años persiguió: controlar la mayor reserva petrolera del planeta, ubicada en el territorio venezolano.
El control de la reserva petrolera venezolana, por parte de los Estados Unidos, trasciende asuntos ideológicos y se fundamenta en posturas pragmáticas o de “real politik”, quienes se pongan al servicio de estos intereses pueden seguir utilizando franelas del Che Guevara, prefiriendo la trova de Silvio Rodríguez y hasta oír discretamente discursos de Fidel Castro y hasta del mismo Hugo Chávez, lo determinante es que en esta “nueva etapa” de Venezuela asuman que los Estados Unidos son el hegemon y quien dictamina las reglas del juego.
Si bien el “extremismo opositor” pitiyanqui y entreguista, por ahora queda fuera del juego, para los efectos de las políticas del gobierno de ahora o de cualquier otro que venga en el futuro, cada vez marcaran más distancia con los ideales de justicia, de igualdad, y de reparto equitativo de la riqueza nacional. La renta petrolera se la disputarán los consorcios trasnacionales, priorizados los gringos y sus asociados, y sólo migajas quedaran para una basta mayoría que, como en la mayor parte de la historia petrolera del país, apenas fueron beneficiarios marginales de las descomunales riquezas generadas por el petróleo.
No faltan los que afirman que ya mucho de esto ocurría en el gobierno de Nicolás Maduro y que la evidencia fue ver como floreció la economía de “bodegones” en el período pospademia y en plena vigencia de las sanciones económicas contra el país. Sin quitarle razón, diríamos que quizás dentro de un tiempo veremos “florecer” también sectores empresariales asociados al negocio petróleo y quizás a algunos servicios como el eléctrico, mientras millones de venezolanos deben seguir sobreviviendo sumergidos en la precariedad y en la miseria.
Es verdad que la historia no es lineal y que si algo ha quedado demostrado, en estos últimos 25 años en Venezuela, es que la realidad es más contradictoria y dialéctica de lo que cualquier puede suponer. Como dijo alguien por ahí, algo va a ocurrir en este país.
Cerramos éstas notas reflexivas citando un fragmento del psicólogo Marcelo Colussi, el cual señala “El país, tan distinto a ese "aquí huele a azufre" de Chávez de hace unos años, pasó a ser un virtual protectorado del imperio. La Ley de Hidrocarburos, aprobada a velocidad de rayo, abrió las puertas a un saqueo inmisericorde. El "contrato" petrolero suscrito luego entre Washington y Caracas no es un contrato: es la certificación legalizada de un saqueo monumental. El petróleo que Estados Unidos no pudo robar en Irán lo consigue ahora en su patio trasero, y prácticamente sin disparar un solo tiro. Los neofascistas funcionarios de la Casa Blanca se sienten "muy contentos, muy complacidos" con el sumiso actuar de la actual administración venezolana, que públicamente, en la ONU, agradece a Trump el haber retomado tan buenas relaciones con el país caribeño. Algo no termina de encajar. ¿Esa era la propuesta de Chávez? Según dijera el comandante, al igual que Fidel en Cuba, si llegara la invasión, hay que estar en la primera fila defendiendo a muerte la patria. No parece que esté pasando eso ahora en suelo venezolano. ¿Inteligente estrategia de la cúpula gobernante para preservar la paz social? ¿Lo podremos creer?”
Y apostando a que como dice José Roberto Duque los venezolanos estamos obligados a remontar la cuesta espantosa que amenaza con retrotraernos a un pasado oprobioso como pueblo y como Nación.
Carlos Luna Arvelo
“El 3 de enero marca un momento de quiebre en Venezuela, creo que eso se ha dicho mucho estos meses y hay que seguirlo repitiendo para que no se nos olvide. 2026 marca un momento en la historia de Venezuela, en la historia de los movimientos contrahegemónicos y en la historia del chavismo, por su puesto, es lógico…estamos viviendo digamos que los primeros meses de una nueva historia venezolana que por su puesto no sabemos para donde va pero cuyas líneas gruesas están siendo tratadas directamente desde Washington y el portavoz de todo ese plan macabro de recaptura de Venezuela para los intereses norteamericanos, el portavoz de toda esa tragedia que se anuncia para nosotros es el propio Presidente de los Estados Unidos, los miembros de su equipo más cercano y sobre esas humillaciones y amenazas que está volcando sobre nosotros el Sr. Donald Trump es el territorio en el que tenemos que trabajar, digamos que se terminó el momento de la retórica en la que invocábamos momentos épicos, momentos gloriosos de nuestra historia y tenemos que comenzar a invocar, a escribir, a labrar otro tipo de epopeya, tenemos la obligación de remontar una cuesta espantosa en la que parece que nos quieren volver a estados de nuestra historia que estaban superados, prácticamente quieren devolvernos a momentos en que somos colonia…”
José Roberto Duque, “Venezuela tras el 3 de enero”, vocesenlucha https://www.youtube.com/watch?v=67U2lQIGrDg
No son pocos los analistas que concluyen que el proceso que se inició en Venezuela con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, en el año 1999, llegó a su fin con el secuestro de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, después del bombardeo a Caracas y otras ciudades que dejaron más de 100 muertos, el 3 de enero de 2026, con la estruendosa derrota militar infligida a Venezuela por los Estados Unidos.
No faltan los que afirman que ese “proceso”, bautizado como “chavismo”, comenzó su decadencia y declive, con la desaparición física de su principal conductor Hugo Chávez, el 13 de marzo de 2013 y que lo acontecido el 3E(2026), no fue más que el desenlace inevitable y previsible de “una revolución” condena a desparece con su líder.
Pero hay también los que, aun siendo menos, en vida misma del líder denunciaron que eran tales los retos y desafíos del proyecto de revolución de Chávez que no era posible su permanencia en el poder, sin que el modelo degenerara en un “régimen autoritario” disociado de los intereses de las mayorías.
A 9 meses de aquel fatídico 3 de enero, más allá de elucubraciones, análisis sesudos, acusaciones o defensas, entre algunos hechos objetivos incuestionables resaltan:
El imperio estadounidense, hoy representado por la “pandilla” que gobierna en la Casa Blanca, ha logrado parte del objetivo que durante los últimos 25 años persiguió: controlar la mayor reserva petrolera del planeta, ubicada en el territorio venezolano.
El control de la reserva petrolera venezolana, por parte de los Estados Unidos, trasciende asuntos ideológicos y se fundamenta en posturas pragmáticas o de “real politik”, quienes se pongan al servicio de estos intereses pueden seguir utilizando franelas del Che Guevara, prefiriendo la trova de Silvio Rodríguez y hasta oír discretamente discursos de Fidel Castro y hasta del mismo Hugo Chávez, lo determinante es que en esta “nueva etapa” de Venezuela asuman que los Estados Unidos son el hegemon y quien dictamina las reglas del juego.
Si bien el “extremismo opositor” pitiyanqui y entreguista, por ahora queda fuera del juego, para los efectos de las políticas del gobierno de ahora o de cualquier otro que venga en el futuro, cada vez marcaran más distancia con los ideales de justicia, de igualdad, y de reparto equitativo de la riqueza nacional. La renta petrolera se la disputarán los consorcios trasnacionales, priorizados los gringos y sus asociados, y sólo migajas quedaran para una basta mayoría que, como en la mayor parte de la historia petrolera del país, apenas fueron beneficiarios marginales de las descomunales riquezas generadas por el petróleo.
No faltan los que afirman que ya mucho de esto ocurría en el gobierno de Nicolás Maduro y que la evidencia fue ver como floreció la economía de “bodegones” en el período pospademia y en plena vigencia de las sanciones económicas contra el país. Sin quitarle razón, diríamos que quizás dentro de un tiempo veremos “florecer” también sectores empresariales asociados al negocio petróleo y quizás a algunos servicios como el eléctrico, mientras millones de venezolanos deben seguir sobreviviendo sumergidos en la precariedad y en la miseria.
Es verdad que la historia no es lineal y que si algo ha quedado demostrado, en estos últimos 25 años en Venezuela, es que la realidad es más contradictoria y dialéctica de lo que cualquier puede suponer. Como dijo alguien por ahí, algo va a ocurrir en este país.
Cerramos éstas notas reflexivas citando un fragmento del psicólogo Marcelo Colussi, el cual señala “El país, tan distinto a ese "aquí huele a azufre" de Chávez de hace unos años, pasó a ser un virtual protectorado del imperio. La Ley de Hidrocarburos, aprobada a velocidad de rayo, abrió las puertas a un saqueo inmisericorde. El "contrato" petrolero suscrito luego entre Washington y Caracas no es un contrato: es la certificación legalizada de un saqueo monumental. El petróleo que Estados Unidos no pudo robar en Irán lo consigue ahora en su patio trasero, y prácticamente sin disparar un solo tiro. Los neofascistas funcionarios de la Casa Blanca se sienten "muy contentos, muy complacidos" con el sumiso actuar de la actual administración venezolana, que públicamente, en la ONU, agradece a Trump el haber retomado tan buenas relaciones con el país caribeño. Algo no termina de encajar. ¿Esa era la propuesta de Chávez? Según dijera el comandante, al igual que Fidel en Cuba, si llegara la invasión, hay que estar en la primera fila defendiendo a muerte la patria. No parece que esté pasando eso ahora en suelo venezolano. ¿Inteligente estrategia de la cúpula gobernante para preservar la paz social? ¿Lo podremos creer?”
Y apostando a que como dice José Roberto Duque los venezolanos estamos obligados a remontar la cuesta espantosa que amenaza con retrotraernos a un pasado oprobioso como pueblo y como Nación.
Carlos Luna Arvelo
