
El contacto telef贸nico en el que el primer ministro de Noruega y el presidente de Finlandia –Jonas Gahr Store y Alexander Stubb– conversaron durante 90 minutos con el presidente de Rusia Vladimir Putin, el 27 de octubre, sacudi贸 la Uni贸n Europea. Hasta ese momento, los dirigentes de los pa铆ses miembros de la UE hab铆an observado al pie de la letra la regla instaurada por Bruselas: ¡No hablar nunca con el dictador ruso!
Alemania, Polonia, Suecia, Dinamarca y los pa铆ses b谩lticos desaprobaron de inmediato la iniciativa del primer ministro Store y el presidente Stubb. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, hab铆a sido el 煤ltimo gobernante europeo en hablar con el presidente ruso, en julio de 2025. En junio de 2026, el presidente del Consejo Europeo, el portugu茅s Antonio Costa, se atrevi贸 a tratar de establecer un contacto indirecto con el Kremlin y se gan贸 una severa reprimenda.
Pero Polonia estaba a punto de dar el paso. Polonia, pa铆s que dej贸 de existir en dos ocasiones –desde 1795 hasta 1918 y desde 1939 hasta 1945–, ha estado hist贸ricamente divida entre los que tienen miedo de Rusia y los que tienen miedo de Alemania y hoy vive bajo un r茅gimen de “cohabitaci贸n”, o sea bajo un gobierno de la Coalici贸n C铆vica, adicto a la Uni贸n Europea, con Donald Tusk –ex presidente de la UE– como primer ministro, y un presidente de la Rep煤blica, Karol Nawrocki, del partido Ley y Justicia (PiS). Para completar el panorama, los polacos que temen sobre todo la dominaci贸n alemana sienten una profunda desconfianza hacia la Uni贸n Europea, que se halla bajo el control de Alemania, y prefieren volverse hacia Estados Unidos.
Durante su primer mandato presidencial, Donald Trump viaj贸 en Varsovia, el 6 de julio de 2017, para respaldar el viejo proyecto polaco denominado “Iniciativa de los Tres Mares”, proyecto que Trump utiliza hoy para contrarrestar el belicismo de la Uni贸n Europea y tratar de alcanzar la paz en Ucrania.
Pero la paz que Estados Unidos y Rusia esperan restaurar en Ucrania arruinar铆a todos los esfuerzos que la Uni贸n Europea ha venido desplegando contra Rusia y contra los eslavos en general.
Antes de la intentona golpista
El 26 de octubre, se ventila ante un tribunal el proceso por difamaci贸n iniciado por el presidente Karol Nawrocki contra el grupo medi谩tico Ringier Axel Springer Polska. Desde hace meses, la Coalici贸n C铆vica y el primer ministro Donald Tusk en persona tratan de convencer a los polacos, extremadamente cat贸licos, de que el presidente de la Rep煤blica es un proxeneta [1].
El 28 de octubre, el ex primer ministro Jaros艂aw Kaczynski, hoy presidente de Ley y Justicia, declara que si no hay una reforma de la Uni贸n Europea, Polonia tendr谩 que abandonar ese ente supranacional. El primer ministro Donald Tusk escribe entonces en X: «Jaroslaw Kaczynski acaba de anunciar que Polonia deber铆a iniciar negociaciones sobre las condiciones de salida de la Uni贸n Europea. Esa es una de las cosas que est谩n en juego en la batalla actual en Polonia. Una batalla dif铆cil. No tengo intenciones de perderla, aunque no todos est茅n de mi parte» [2].
El 29 de octubre, el segundo del jefe de la polic铆a, el superintendente Tomasz Michu艂ka, ordena a los comandantes provinciales hacer preparativos para movilizar las fuerzas de polic铆a del 2 al 8 de noviembre debido a «la situaci贸n operacional en el pa铆s», aunque nada sucede en el pa铆s en ese momento. El 2 de noviembre es la fecha prevista para el regreso del presidente Nawrocki a Polonia, despu茅s de un viaje a 脕frica.
El 31 de octubre, recordando que la polic铆a no est谩 al servicio de un partido sino de la ciudadan铆a, el sindicato policial Policyjna Solidarnosc, solicita al mando superior explicaciones sobre la sorprendente orden de impedir que el presidente de la Rep煤blica entre en la sede del Tribunal Constitucional [3].
Ya en ese momento es obvio que la Uni贸n Europea y el gobierno de Alemania est谩n preparando un golpe de Estado judicial en Polonia.
Para ello se apoyan en el jefe del gobierno, Donald Tusk, amigo de infancia de la ex canciller alemana Angela Merkel, quien lo impuls贸 a dedicarse a la pol铆tica. Es por eso, que el actual canciller de Alemania, Friedrich Merz, pens贸 recuperar el control de Polonia a trav茅s del primer ministro Donald Tusk.
La intentona golpista
En 2015, el entonces presidente polaco Andrej Duda, de Ley y Justicia, en vez de hacer que los 5 jueces electos por la anterior legislatura presten juramento, designa 5 nuevos jueces. Al mismo tiempo, Duda modifica el modo de elecci贸n de los jueces y el del Tribunal Constitucional. Posteriormente, este 煤ltimo establece la supremac铆a del derecho nacional polaco frente al derecho de la Uni贸n Europea.
En octubre de 2021, la presidente de la Comisi贸n Europea, la alemana Ursula von der Leyen, condena aquella decisi贸n como una violaci贸n del “estado de derecho” [4].
El Tribunal de Justicia de la Uni贸n Europea (TJUE) utiliza entonces varios temas, como la reforma de la magistratura y el estatus de los homosexuales, para imponer a Polonia el pago de un mill贸n de euros diarios hasta que modifique todas las reformas. La tensi贸n entre la UE y Polonia se reduce solamente cuando el pa铆s acepta acoger 1,5 millones de refugiados ucranianos, hasta que los seguidores de Ley y Justicia organizan, en 2026, una sentada frente a la sede del Tribunal Constitucional.
¿Qu茅 sucede entonces? En cuanto el avi贸n del presidente Nawrocki despega con rumbo a Senegal, para una visita oficial, el ministro de Justicia y fiscal general Waldemar Zurek exige el levantamiento de la inmunidad del presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Swieczkowski, el pasado 30 de octubre, a las 17 horas y 42 minutos.
La jueza Anna Korwin-Piotrowska, nombrada miembro del Tribunal Constitucional por la mayor铆a parlamentaria del primer ministro Donald Tusk, pero a煤n no juramentada ante el presidente de la Rep煤blica, “suspende” al presidente del Tribunal, Bogdan Swieczkowski, y tambi茅n a su vicepresidente, Bartlomiej Sochanski, pretextando que todav铆a no hab铆an registrado a los nuevos jueces electos. Acto seguido, la misma jueza se autoasigna la presidencia del Tribunal Constitucional, que ella misma hab铆a dejado vacante.
Es evidente que se trata de un golpe de Estado ya que nada autorizaba una magistrada, que ni siquiera estaba en funciones, a tomar decisiones, y mucho menos a “suspender” a su futuro superior.
Esto no es nuevo. La Uni贸n Europea ya ha organizado golpes de Estado en regiones m谩s o menos lejanas. Pero es la primera vez que lo hace en uno de sus pa铆ses miembros. La Uni贸n Europea se comporta esta vez como lo hac铆a la OTAN en tiempos del mundo bipolar, cuando trataba de “contener” a la Uni贸n Sovi茅tica [5].
Cuando se entera de lo que est谩 sucediendo en Varsovia, mientras su avi贸n sobrevuela Espa帽a, el presidente Karol Nawrocki (de Ley y Justicia) decide anular su viaje a Senegal y regresar de inmmediato a Varsovia. Cuando aterriza en la capital polaca, ordena a su escolta llevarlo directamente a la sede del Tribunal Constitucional. Pero las fuerzas policiales que rodean el edificio le impiden entrar en 茅l.
El primer ministro Donald Tusk (de Coalici贸n C铆vica) escribe en X: «Restablecer el estado de derecho es nuestro deber. Despu茅s de a帽os de anarqu铆a dirigida por el PiS [el partido Ley y Justicia] es un proceso dif铆cil, a veces doloroso, y eso necesita una acci贸n decisiva. No hay otra v铆a.» [6]
Tusk interviene despu茅s en televisi贸n, declarando: «En un estado de derecho, un pol铆tico no puede entrar en un tribunal y dar 贸rdenes o los jueces o intimidarlos, aunque sea el presidente. El estado de derecho no ve los colores de un partido y no conoce el concepto de impunidad. Llamemos las cosas por su nombre. Desde hace a帽os, hay organizaciones y pol铆ticos en Polonia que quieren destruir la democracia y el estado de derecho.
No es mi trabajo juzgar hoy por qu茅 lo hacen. ¿Es avaricia, estupidez o traici贸n? En definitiva, el efecto es el mismo. No es casual que encuentren apoyo en el mundo entre las fuerzas prorrusas, y hoy, en este conflicto, tienen el apoyo del ej茅rcito de bots rusos en internet. Incluso han recibido elogios p煤blicos del principal ide贸logo del Kremlin.» [7]
Consecuencias del intento de golpe
Al d铆a siguiente, el ministro de Exteriores, el ex brit谩nico Radoslaw Sikorski, actualmente en la reuni贸n ministerial del G20, en Atlanta (Estados Unidos), escribe en X: «Lo sucedido en el Tribunal Constitucional en Varsovia no fue elegante. Pero la alternativa es permitir que Polonia se convierta inconstitucionalmente en una rep煤blica presidencial» [8]. O sea, Sikorski reconoce que al gobierno le falt贸 “elegancia” y que se opuso a las prerrogativas del presidente de la Rep煤blica.
Despu茅s, Sikorski hace que su ministerio contacte a todos los embajadores polacos en funciones para garantizar que son fieles al gobierno. Pero el embajador de Polonia en China, Jakub Kumoch, y el embajador polaco en Rumania dimiten en protesta contra la “suspensi贸n” del presidente del Tribunal Constitucional. Sikorski los tilda de «no profesionales» y «sometidos a Nawrocki», acusaciones que el embajador Kumoch refuta en茅rgicamente [9].
El primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, antes cercano al primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, y al presidente estadounidense Donald Trump, pero ahora cercano s贸lo al inquilino de la Casa Blanca, escribe en X que nadie preve铆a que la Uni贸n Europea llegara a actuar como viene haci茅ndolo:
«1. Anular las elecciones presidenciales (en Rumania); 2. suprimir un programa informativo en la televisi贸n nacional (RTV, en Hungr铆a); 3. enviar la polic铆a al Tribunal Constitucional (en Polonia); 4. tres semanas antes de las elecciones, meter en la c谩rcel al jefe de un partido pol铆tico (en Eslovenia); 5. hacer que la polic铆a ocupe la radio y la televisi贸n nacionales y sustituir a la direcci贸n (en Polonia); 6. poner fin al mandato de la direcci贸n nacional de la radio y la televisi贸n y efectuar una purga entre los empleados (en Eslovenia); 7. meter en la c谩rcel a miembros del gobierno anterior, sin posibilidad de defensa (en Hungr铆a); 8. conceder la ciudadan铆a a cerca de un mill贸n de inmigrantes ilegales mediante un proceso acelerado (en Espa帽a); 9. cerrar una nueva central nuclear y construir un gasoducto hacia Rusia (en Alemania);
10. gravar las fuentes de energ铆a que generan carbono mientras se cierran las centrales nucleares y se relocalizan las industrias en pa铆ses con normas medioambientales permisivas bajo el pretexto de que as铆 estamos salvando el planeta.
» [10].En la noche del 31 de octubre, la presidenta autoproclamada del Tribunal Constitucional decreta que el presidente, cuyo puesto usurpa ella despu茅s de haberlo “destituido”, y el vicepresidente de esa instancia no tienen derecho a entrar en el edificio.
El presidente de la Rep煤blica, Karol Nawrocki, ha convocado a todos los jefes de los partidos pol铆ticos para el 3 de noviembre. El presidente del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapinski, ha convocado para el mismo d铆a, 3 de noviembre, una Asamblea General extraordinaria de los jueces del Tribunal Supremo.
