GRAN VICTORIA DE LULA Y EL PUEBLO BRASILEÑO
LA SEMANA POLÍTICA
Sergio Ortiz.
BRASIL, AIRE FRESCO DEMOCRÁTICO
En la primera vuelta había ganado el fascista Flavio Bolsonaro, pero el octogenario Lula rejuveneció el domingo 25 y ganó el balotaje por 3.6 puntos: 51,79 versus 48,21. Fue la primera vez que sucedió un giro tan copernicano entre la primera y la segunda vuelta brasileña. No era imposible. Sí bastante improbable vista la diferencia lograda por la ultraderecha y sus aliados el 5 de octubre, en el marco del apoyo de la administración Trump y las victorias de ese espectro en Argentina, Ecuador, Chile, Colombia y otros países, amén del giro a la derecha de la encargada Delcy Rodríguez en Venezuela luego del 3 de enero pasado.
Lula tomó la ofensiva política. Y sin que lo suyo deba convertirse en un manual a copiar, sí se pueden aprender algunas lecciones que dejó ese conductor al que le falta un meñique pero le sobra experiencia política. Por un lado ratificó que tomaría más medidas para su pueblo, adelantadas en la ley de reducción de la jornada laboral a 5 días semanales, para que los laburantes tengan dos días de descanso. Por otro lado denunció que la mafia Bolsonaro, con el padre condenado a 27 años de cárcel y 10 meses, y un hermano de Flavio prófugo de la justicia en EEUU, pondría en marcha un ajuste y entrega del país. Finalmente, en política internacional, Lula dijo en Naciones Unidas que “Brasil no sería patio trasero de ningún país”, en referencia a Yanquilandia. En ese sprint final jugaron un papel muy importante las redes y canales de Whatsapp del PT, donde antes la derecha tenía poca competencia.
De ese modo votaron más ciudadanos, alcanzando el 80 por ciento del padrón y el ex obrero metalúrgico le sacó más de 4 millones de votos al ultra derechista quien amagó con desconocer el resultado, sin lograr que lo acompañaron sus partidos aliados. Entonces optó por un Plan B, huir a Argentina con ayuda de Javier Milei y tomar acá un avión rumbo a La Florida, donde tenía asegurada la recepción de Trump. Y así fue: dos días después del comicio, Bolsonaro, su esposa y dos hijas vinieron a Misiones, fueron escoltados por un patrullero policial y un vehículo con placa diplomática, ambos argentinos, con protección de la SIDE, Migraciones, Aduana, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Ente Yacyretá, con presencia de Santiago Caputo, del círculo mileísta. Y a primera hora del miércoles 28 tomó un avión privado rumbo a EEUU.
Al pisar tierra estadounidense, el prófugo se autocalificó como “el verdadero presidente de Brasil” y emitió esta declaración: “quería agradecer al presidente Milei por su valentía, su sentido de la justicia y de la legalidad; al presidente Trump y al maravilloso pueblo estadounidense por recibirme”. Su huida fue obra de una banda fascista capitaneada por el magnate pedófilo e integrada por “el presidente más sionista del mundo”.
SIGUE LA ENTREGA, EL FMI LO IMPULSA
Milei como padrino de Bolsonaro se había visualizado durante la campaña, cuando fue a apoyarlo y a insultar a Lula como “zurdo y presidiario”. Ya en ese tiempo las relaciones entre los dos países llegaron a su punto más bajo en 40 años, con el retiro de los respectivos embajadores. Y no había “dos demonios” sino uno solo, el de melena. Luego de la victoria lulista la cosa empeoró, no sólo por la participación del gobierno de LLA en la fuga de Bolsonaro sino también porque aquel no reconoció el resultado ni felicitó al ganador, cosa que sí hizo el hipócrita Mauricio Macri y la ídem Patricia Bullrich.
A la Casa Rosada no le importa ni siquiera mantener las apariencias de buen vecino con Brasil, el principal “socio” y una balanza comercial de 30.000 millones de dólares anuales. Creerá que las puede suplir con las inversiones del Régimen Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), que presume de anuncios por 70.000 millones. De los 43 proyectos, todos propios de la matriz extractiva minera y exportadora, sólo 23 dieron algunos pasos y la inversión apenas fue de 700 millones de dólares.
La economía real va hacia el tercer trimestre de caída de la actividad, con lo que entrará técnicamente en recesión. Y 32.290 empresas han bajado sus persianas. De ese modo se han perdido 287.753 empleos privados, más otros 77.152 puestos en el Estado; eso da un total de 364.905 puestos menos en lo que va de ese gobierno. El Salario Mínimo “Vital” y “Móvil” (o sea sólo Mínimo), de 383.000 pesos, perdió 41 por ciento su poder adquisitivo frente a la inflación. Y por eso la mayoría de la gente apenas llega a la mitad de mes y se endeuda, aunque la bestia con supuestos títulos de economía austríaca se burle de esos compatriotas, de su pobreza y carencias.
Los argentinos que no tienen donde vivir, ni cómo comer, ni una manera digna de trabajar, etc, es una dolorosa realidad. Es posible que la llegada del Papa Robert Revost, alias León XIV, le genere algunos dolores de cabeza al gobierno. Entre el 8 y el 11 de noviembre ese Pontífice andará por Buenos Aires y Córdoba, y aunque con el lenguaje diplomático es probable que aluda a esa situación de los que menos tienen. Esa crítica la vienen haciendo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y el de Córdoba, Ángel Rossi, seguramente con el permiso de Roma. Es una nueva dificultad que suma Milei y se añade a otras contradicciones políticas suyas con sectores de la Unión Industrial y AEA desde que insultó como “don Chatarrín” a Paolo Rocca de Techint. También generó cortocircuitos con Clarín y La Nación, diciendo en la Fundación Faro que los periodistas críticos “se tienen que quemar en la hoguera”.
El consuelo del presidente es que mantiene el apoyo del FMI, pues se aprobó la tercera revisión del acuerdo y el desembolso de 900 millones de dólares. La vocera de la entidad ratificó el aval y pidió avanzar con el ajuste, la reforma laboral, las privatizaciones y los negocios del RIGI.
OPOSICIÓN TIBIA Y CÓMPLICE
Milei tiene coherencia, ultra reaccionaria pero coherencia al fin. En cambio no puede decirse lo mismo de la oposición, o de gran parte de la misma, exceptuando a unos pocos diputados del Frente de Izquierda y sectores de Unión por la Patria. Se vio a fines de agosto pasado cuando el Senado votó 67 pliegos de jueces y camaristas enviados por Milei y su ministro Juan B. Mahiques. Y, como hemos denunciado en este blog, la bancada peronista de José Mayans, votó a 66 de esos personajes.
Ahora la situación sorprendente, o no tanto, se repite con el RIGI y sus ramificaciones. Hasta ahora, esa oposición amigable criticaba tibiamente la iniciativa gubernamental por tener como meta un país no industrial sino extractivista, agrominero y exportador. También cuestionaba los incentivos fiscales, la libre disponibilidad de los dólares a partir del cuarto año de la inversión, la importación de productos e insumos y la poca contratación de productores locales. En esa línea crítica, Máximo Kirchner planteó auditar los proyectos incorporados al RIGI y respondió a las críticas de los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca) y Alberto Weretilneck (Río Negro), quienes habían cuestionado su propuesta.
Sin embargo numerosos gobernadores estuvieron en la ronda de negocios por el RIGI el 29 de octubre en Rosario: Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo, Raúl Jalil, Marcelo Orrego, Juan Pablo Valdés, Carlos Sadir, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Claudio Vidal y Osvaldo Jaldo. Ahí le hicieron de coro a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, al ministro de Economía, Luis Caputo, y al jefe de Gabinete, Diego Santilli. Y lo peor, a directivos de 43 monopolios nacionales y extranjeros, grandes beneficiarios del RIGI.
Esa iniciativa premia a los inversores de 200 millones de dólares en adelante. También tiene media sanción el Súper RIGI de más mil millones. Y para no dejar afuera a la burguesía nacional, ahora los senadores de todos los partidos dieron media sanción al Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), para quienes inviertan 12 millones de dólares, que obvio no van a ser Pymes. ¡Tuvo el voto de 60 senadores y solo dos en contra! Los de Unión por la Patria también lo votaron, a pesar de no ser aceptados sus cambios menores.
Estos senadores peronistas, furgones de cola de Milei-Mahiques y de Caputo-RIGI, se mostraban felices por la victoria de Lula en Brasil y fingían ser sus discípulos en Argentina para presentar una alternativa política y electoral en 2027. Estos tránsfugas no son ejemplo de nada bueno. Los argentinos deberíamos aprender de la maestra Nancy Godoy, quien denunció las deplorables condiciones de la escuela correntina en un latifundio donde trabajaba y eso le costó no solo el empleo sino también la vida.
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