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Mostrando las entradas etiquetadas como SARAMAGO

Lapidaciones y otros horrores

José Saramago 15-01-2009 La noticia quema. El mufti de Arabia Saudí, máxima autoridad religiosa del país, acaba de emitir una fatua que permite (permitir es un eufemismo, la palabra exacta sería imponer) el matrimonio de niñas de 10 años de edad. El tal mufti (me acordaré de él en mis oraciones) explica el porqué: dice que la decisión es “justa” para las mujeres, al contrario de la fatua anterior, que establecía en 15 años la edad mínima para el matrimonio, cosa que Abdelaziz Al Sheji (ese es su nombre) consideraba “injusto”. Acerca de las razones de este “justo” y de este “injusto”, ni una palabra, ni siquiera se nos dice si las niñas de 10 años fueron consultadas. Es cierto que la democracia brilla por su ausencia en Arabia Saudí, pero, en un asunto de tanto melindre, podría haberse abierto una excepción. En fin, los pedófilos pueden estar contentos: la pederastia es legal Arabia Saudí. Otras noticias que queman. En Irán fueron lapidados dos hombres por adulterio, en Pakistán

Ángel González

José Saramago 14-01-2009 Hace un año, precisamente el día 12 de enero, en un hospital de Madrid, murió Ángel González. Hospitalizado yo también en Lanzarote y con de una enfermedad similar que la que se lo llevó a él, atendí la llamada telefónica de un periódico que quería publicar unas palabras sobre la infausta noticia. Con un tono que mi interlocutor apenas debió de oír, tan intensa era mi emoción, le dije que había perdido al amigo que era y, al mismo tiempo, uno de los mayores poetas de España. En su recuerdo dejo hoy aquí uno de sus poemas, que traduciré al portugués. ASÍ PARECE Acusado por los críticos literarios de realista, mis parientes en cambio me atribuyen el defecto contrario; afirman que no tengo sentido alguno de la realidad. Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo: analistas de texto, parientes de provincias, he defraudado a todos, por lo visto; ¡qué le vamos hacer! Citaré algunos casos: Ciertas tías devotas no pueden contenerse, y lloran

Vaticanadas

José Saramago 09-02-2009 O vaticanerías. No consigo ver a los señores cardenales y a los señores obispos trajeados con un lujo que escandalizaría al pobre Jesús de Nazaret, apenas cubierto con su túnica de pésimo paño, por muy inconsútil que fuera y seguramente no lo era, sin recordar el delirante desfile de moda eclesiástica que Fellini, genialmente, colocó en Ocho y Medio para su y nuestro disfrute. Estos señores se suponen investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar. Se dicen representantes de Deus en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros. Tal vez no mientan siempre, pero cada palabra que dicen o escriben lleva por detrás otra pegada que la niega o limita, que la disimula o pervierte. A esto ya muchos más o menos nos habíamos habituado antes de pasar a la indiferencia, cuando no al desprecio. Se dice que la asistencia a los actos religiosos va disminuy

El golpe final

José Saramago 16-12-2008 La risa es inmediata. Ver al presidente de Estados Unidos encogiéndose tras un micrófono mientras un zapato vuela sobre su cabeza es un excelente ejercicio para los músculos de la cara que controlan la carcajada. Este hombre, famoso por su abisal ignorancia y por sus continuos dislates lingüísticos, nos ha hecho reír muchas veces durante los últimos ocho años. Este hombre, también famoso por otras razones menos atractivas, paranoico contumaz, nos ha dado mil motivos para que lo detestásemos, a él y a sus acólitos, cómplices en la falsedad y en la intriga, mentes pervertidas que han hecho de la política internacional una farsa trágica y de la simples dignidad el mejor objetivo de la irrisión absoluta. Verdaderamente el mundo, a pesar del desolador espectáculo que nos ofrece todos los días, no merece un Bush. Lo hemos tenido, lo sufrimos hasta tal punto que la victoria de Barack Obama ha sido considerada por mucha gente como una especie de justicia divina.

Borges

José Saramago 15-12-2008 María Kodama regresó a Portugal, esta vez para asistir a la inauguración de un monumento a Jorge Luis Borges. Había bastante público en el Jardín del Arco del Ciego, donde el memorial fue implantado. Una banda filarmónica tocó el himno de Argentina y también, no el himno nacional portugués, sino el himno de María da Fonte, expresión musical de la revolución a la que se le dio ese nombre allá por los anos 1846-47 y que todavía hoy sigue siendo tocado en ceremonias civiles y militares. El monumento es simple, un bloque vertical de granito de la mejor calidad en el que se abre un vano donde una mano dorada, molde directo de la mano derecha de Jorge Luis Borges, sostiene una pluma. Es sencillo, evocativo, mucho mejor que un busto o una estatua ante la que nos cansaríamos buscándole semejanzas. Improvisé unas cuantas palabras sobre el autor de Ficciones, a quien continúo considerando el inventor de la literatura virtual, esa literatura suya que parece haberse

Todos los nombres

José Saramago 20-11-2008 Dedicando ejemplares de “El viaje del elefante” en la editorial durante buena parte de la mañana. En su mayoría se quedarán en Portugal como un recado para los amigos y compañeros de oficio dispersos por los lusitanos parajes, pero otros viajarán a tierras distantes, como Brasil, Francia, Italia, España, Hungría, Rumania, Suecia. En este último caso, los destinatarios fueron Amadeu Batel, nuestro compatriota y profesor de literatura portuguesa en la Universidad de Estocolmo, y el poeta y novelista Kjell Espmark, miembro de la Academia Sueca. Mientras le dedicaba el libro a Espmark recordé lo que nos contó, a Pilar y a mí, acerca de los bastidores del premio que me fue otorgado. El “Ensayo sobre la ceguera”, ya entonces traducido al sueco, había causado buena impresión en los académicos, tan buena que quedó prácticamente decidido entre ellos que el Nobel de ese año, 1998, sería para mí. Ocurrió, sin embargo, que el año anterior había publicado otro libro,

José Luis Sampedro

José Saramago 14-11-2008  Esta tarde he oído hablar a José Luis Sampedro, economista, escritor, y,  sobre todo, sabio, sabio con esa sabiduría que no viene dada con la edad, aunque ésta pueda ayudar algo, pues es consecuencia de la reflexión como forma de vida. Le preguntaban en televisión por la crisis del 29, que él vivió de niño, pero que luego estudió bien de catedrático. Ha dado respuestas inteligentes que los interesados en comprender lo que ocurre encontrarán en sus libros, tánto ha escrito José Luis, o rastreando el reportaje en la red, pero una pregunta que él mismo ha realizado, sin retórica, sin que mediara el periodista, se me ha quedado grabada. Nos preguntaba el maestro, también  a él mismo, cómo se explica que haya aflorado tan rápidamente el dinero para rescatar los bancos y, sin necesidad de calificativos, si ese dinero habría aparecido con la misma rapidez de haberse solicitado para solucionar una emergencia en África, o para combatir el sida… No era necesario

Rosa Parks

José Saramago 10-11-2008  Rosa Parks, no Rosa Banks. Un lamentable fallo de memoria, que no será el primero y ciertamente tampoco el último, me hizo incurrir en uno de los peores deslices que se pueden cometer en el siempre complejo sistema de relaciones entre personas: atribuirle a alguien un nombre que no es el suyo. Salvo al paciente lector de estas sencillas líneas, no tengo a quien pedirle que me disculpe, pero es suficiente, para verme castigado por el descuido, el sentimiento de intensa vergüenza que se apoderó de mí cuando, enseguida, me di cuenta de la gravedad de la equivocación. Admito que pensé dejarlo correr, pero aparté la tentación, y aquí estoy para confesar el error y prometer que de ahora en adelante tendré cuidado y verificaré todo, hasta esas cosas que creo saber a ciencia cierta. No hay mal que por bien no venga, dice la sabiduría popular, y talvez sea verdad. De esta manera tengo la oportunidad de volver a Rosa Parks, aquella costurera de 42 años que, vi

La guerra que no llegó a ser

 José Saramago 08-11-2008 ¿Y ésta? En Marzo de 1975, y más concretamente en el mes siguiente, nos llegaron rumores a Portugal del desagrado del gobierno español, entonces presidido por Carlos Arias Navarro, acerca de los caminos, peligrosos a su entender, que la revolución portuguesa estaba tomando. La derrota del golpe militar derechista del 11 de Marzo, de la que el general Spínola había sido inspirador y jefe, tuvo como inmediata consecuencia la revitalización de las fuerzas políticas de izquierda, incluyendo las organizaciones sindicales. Según parece, Arias Navarro entró en pánico, hasta tal punto que, en un encuentro con el vicesecretario de Estado norte-americano Robert Ingersoll, manifestó la idea de que Portugal era una seria amenaza para España, no sólo por el cariz que la situación estaba tomando allí, sino también por el apoyo exterior que podría obtener y que sería hostil con España. El paso siguiente, según Arias Navarro, podría ser la guerra. De la información que

Palabras

José Saramago 07-11-2008 Afortunadamente hay palabras para todo. Afortunadamente existen algunas que no se olvidarán de recomendar que quien da, debe dar con las dos manos, para que ninguna de ellas se quede lo que a otros les pertenecería. Así como la bondad no tiene porqué avergonzarse de ser bondad, tampoco la justicia deberá olvidarse de que es, por encima de todo, restitución, restitución de derechos. Todos ellos, empezando por el derecho elemental de vivir dignamente. Si a mí me mandaran colocar por orden de precedencia la caridad, la justicia y la bondad, el primer lugar se lo daría a la bondad, el segundo a la justicia y el tercero a la caridad. Porque la bondad, por si sola, ya dispensa la justicia y la caridad, la justicia justa ya contiene en si caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay ni bondad ni justicia.

106 AÑOS

José Saramago   06-11-2008. Esa mujer de ciento seis años, Ann Nixon Cooper, que Obama citó en su primer discurso como presidente electo de Estados Unidos, tal vez llegue a ocupar un lugar en la galería de los personajes literarios favoritos de los lectores norteamericanos, al lado de aquella otra que, viajando en un autobús, se negó a levantarse para darle el asiento a un blanco. No se ha escrito mucho sobre el heroísmo de las mujeres. De entre lo que Obama nos contó sobre Anne Nixon Cooper no sobresalían actos heroicos, salvo los del vivir cotidiano, pero las lecciones del silencio no tienen que ser menos poderosas que las de la palabra. Ciento seis años viendo pasar el mundo, con sus convulsiones, sus logros y sus fracasos, la falta de piedad o la alegría de estar vivo, a pesar de todo. En la noche pasada esa mujer vio la imagen de uno de los suyos en mil carteles y comprendió, no podía dejar de comprenderlo, que algo nuevo estaba sucediendo. O guardó simplemente en el corazó

El Cuaderno de Saramago

elmercuriodigital.es   22.12.02. - José Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010). Premio NOBEL de Literatura 1998, nació en Azinhaga (Portugal) en 1922. En 1947 publicó su primera novela, Tierra de pecado. Saramago es dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, libro por libro, y su obra lleva muchos años situándolo en el primer plano literario de su país. La celebridad y el reconocimiento a escala internacional le llegan con la aparición, en 1982, de su ya legendaria novela Memorial del convento, a la que siguió El año de la muerte de Ricardo Reis. El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando: La balsa de piedra (1986), Historia del cerco de Lisboa (1989), El Evangelio según Jesucristo (1991), Casi un objeto (Alfaguara, 1994), Viaje a Portugal (Alfaguara, 1995), Ensayo sobre la ceguera (Alfaguara, 1996), Todos los nombres (199

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