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Guatemala: ¿para qué sirvió el último “debate” sobre reformas constitucionales?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Después de la renuncia y el encarcelamiento del ex Presidente Otto Pérez Molina, y de su vice Presidenta, Roxana Baldetti, la Comisión Internacional Contra la Corrupción (CICIG) procedió a impulsar la prometida reforma constitucional con dos objetivos no confesos:

CODECA: un movimiento indocampesino que inyecta esperanzas y desafíos en una Guatemala sin rumbo

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- No se sabe qué es lo que más les duele a las privilegiadas élites de poder en el país: Si su autoderrota moral e intelectual que se materializa en el corrupto Estado fallido, y la violenta desintegración social de la “nación” que intentaron construir, o el despertar y la insubordinación de los “indios” indeseados que pujan por romper el cerco de la finca denominada “Estado de Derecho”.

La academia indigenista, ¿es ingenua de su función sociopolítica?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- El indigenismo como corriente sociopolítica consiste en la defensa que se hace del indígena vencido frente a sus vencedores. Esta corriente posiblemente nació, a inicios del siglo XVI, con los frailes dominicos Antonio Montesinos y Bartolomé de las Casas, defensores de indígenas.

Españoles: ¿siervos permitidos del Emperador Donald Trump?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Hace unos días atrás, trascendió el ofrecimiento (por teléfono) del actual Presidente de España, Mariano Rajoy, al nuevo y controvertido Presidente de los EEUU., Donald Trump, para ser un “interlocutor” del actual régimen norteamericano ante América Latina, Europa, Norte de África y Medio Oriente.

Intelectuales encadenados

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Cada que puedo, donde me encuentre, acudo a los congresos o encuentros de intelectuales/académicos para escuchar/observar los hallazgos científicos que allí se socializan.

¿De qué hablan quienes despotrican contra el proceso de cambio nicaragüense?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná.- El legítimo proceso electoral de Nicaragua, realizado el domingo 06 de noviembre reciente, derrotó no sólo a la fragmentada y debilitada oposición política que por todos los medios llamó al abstencionismo electoral, sino también evidenció y venció las mentiras del pelotón de medios masivos de desinformación nacional e internacional en pie de guerra en contra de este atrevido país centroamericano que emprende su historia.

Guatemala, prisionera de la prensa canalla

OPINIÓN de Ollantay Itzamná.- Muchas verdades alucinantes vi por mi paso por estas legendarias tierras mayas. Desde indomestizos ilustrados amantes de Europa y Norteamérica, aunque jamás salieron del país, hasta lujosas estatuas de españoles/as que son paseadas en hombros, por días enteros, paralizando ciudades completas, por centenares de penitentes creyentes. Lo hacen porque la prensa nacional les dice que lo hagan.

Desafíos del pluralismo jurídico en la Guatemala multicultural

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- En los últimos meses, en y desde la Guatemala oficial se intenta “concertar” la posibilidad del “reconocimiento” de la justicia maya, en el marco de la reforma constitucional que impulsa la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público (MP).

La recargada colonialidad permanente

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- La condición de colonialidad no sólo configura en el colonizado la idealización “natural” del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicológicas más profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo.

Colombia, ¿entre el surrealismo y el pacifismo?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná.- Observamos con asombro la contagiosa algarabía que activó la reciente firma de los Acuerdos de Paz entre el Estado-Ejército de Colombia y las FARC, y el plebiscito respectivo, en sectores de las sociedades oficiales de Latinoamérica. Pero, también la frustración ante los resultados “inesperados” de la consulta popular fue y es fuerte.

Caminos empinados de los pueblos indígenas en América Latina

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Uno de los legados involuntarios de la última globalización cultural occidental es justamente la glocalización (despertar de las identidades particulares diferenciadas). El presente siglo, en comparación, a los anteriores, es y será testigo de diferentes procesos de reconstitución indentitarias y territoriales de los pueblos indígenas, dentro y fuera de las fronteras de los bicentenarios estados republicados de la región.

Guatemala: la condición de colonialidad anuló las fronteras ideológicas

OPINIÓN de Ollantay Itzamná.- La Declaración del Foro de Sao Paulo, en su XXII encuentro, realizado del 23 al 26 de junio pasado, en la ciudad de San Salvador, El Salvador, condenó la permanente injerencia norteamericana en Guatemala, ahora, mediante el verosímil circo gringo de “lucha contra la corrupción”. No es novedad que la izquierda política latinoamericana denuncie este recargado mal que traba los procesos genuinos de los pueblos.

Guatemala: ¿Por qué creer en la “verdad” de un reo confeso?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná.- Quienes vengan después de nosotros se asombrarán de cómo en pleno siglo XXI la creencia nos embarga más que la razón. Al igual de cómo muchos de nosotros/as hacemos mofa de las generalizadas supersticiones religiosas que paralizaron las historias de los pueblos en pasadas generaciones.

Guatemala restauradora: preguntas incómodas, pero convenientes

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Después de más de tres décadas de la implantación de la democracia formal neoliberal, y casi dos décadas después de la firma de los Acuerdos de Paz, Guatemala, como Estado y sociedad, se encuentra mucho más sumergida en sus irresueltos problemas estructurales.

Estado Nación y Estado Plurinacional

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- El Estado como campo de ejercicio del poder político es un espacio en permanente disputa desde donde los vencedores circunstanciales legalizan y legitiman sus opciones ideológicas mediante políticas públicas (incluida el ordenamiento jurídico interno) implementadas por las instituciones públicas creadas para tal fin.

Cuando los condenados de Guatemala tapan los caminos con sus cuerpos

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- El miércoles, 11 de mayo del presente año, cerca de 20 puntos de las carreteras principales del país amanecieron ocupadas por las presencias “indeseables” de un promedio de 20 mil mayas y campesinos en resistencia, aglutinados en la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC).


Foto: La Jornada Twitter


Estos condenados en Guatemala, bajaron desde sus comunidades llevando consigo tamales y tortillas, algunos a la media noche, y al amanecer comenzaron a tapar los caminos por 8 horas consecutivas, acumulando unos con otros sus bronceados y curtidos cuerpos, ante la mirada incómoda de los camioneros.

Sentados en el asfalto, con una mística estoica y contemplativa, exigieron la liberación de sus defensores criminalizados y de los ríos secuestrados por los ricos, el castigo para los diputados, empresarios y militares corruptos, la anulación de subsidios y privilegios tributarios para las grandes empresas, la renacionalización de los bienes y servicios privatizados, la restitución y redistribución de la tierra para el cultivo de granos básicos.

En sus pancartas y mantas extendidas sobresalía el repudio a la empresa judía de electricidad ENERGUATE (de propiedad de la Corporación Israelí POWER), el rechazo a los diputados, empresarios y militares corruptos, y un llamado a impulsar un proceso constituyente popular plurinacional para la creación de un nuevo Estado en Guatemala.

En esta acción colectiva no se vio la presencia de los actores de la sociedad civil organizada (ONG), ni el financiamiento de la cooperación internacional. No hubo carpas, ni agua envasada, ni raciones de comida para distribuir. Tampoco abundaron Androidphone o Smartphone para los selfie étnicos circunstanciales.

La movida se las auto agenciaron las y los ninguneados con el aporte de sus comunidades. Pero, eso sí. Mostraron, una vez más, su capacidad de acción colectiva coordinada a nivel nacional alrededor de demandas compartidas, sin que exista un dirigente o caudillo nacional que acapare los sets televisivos.

La prepotencia de los patrones (ahora embarrados en el estiércol de la corrupción pública), acostumbrados a saquear y maltratar a los indígenas y campesinos como a animales, no se dejó esperar: pegaron un grito de ahogados denunciando que “el paro nacional les ocasionaría más de Q. 50 millones en pérdidas”. En consecuencia, acudieron exitosamente a su Corte de Constitucionalidad exigiendo el amparo de “libre locomoción” para sus camiones y peones. Pero, dicho amparo resuelto positivamente no pasó de un papel mojado ante el “silencio” de la Embajada-CICIG para ejecutarlo.

Los despojan, y los acusan de ser causantes del atraso nacional

Como no podía de ser otra manera, el racismo estatal afloró primaveral en las palabras del Vicepresidente de la República, Jafeth Cabrera, académico, ex Rector de USAC, quién, luego de haber prometido resolver las demandas del paro nacional en futuras “mesas de diálogo” a la comisión de la CNOC, expresó ante la prensa: “Estos bloqueos hacen retroceder el desarrollo de Guatemala”.

Históricamente las mentes obtusas atribuyeron su incapacidad para diseñar e implementar un proyecto de nación a la presencia biológica de los pueblos indígenas. Intentaron e intentan expiar su fracaso intelectual y moral proyectando su culpabilidad recargada en los otros diferentes, los indígenas. Estos pobres de mente viven presos de estereotipos de antaño e ilusionados aún con la modernidad perdida.

El racismo que los carcome les imposibilita ver en las luchas indígenas los vestigios la dignidad humana y de los pueblos que ellos mismo la rifaron.

Los pueblos indígenas aportaron y aportan sus territorios, sus fuerzas de trabajo, sus vidas, para que se irguiera la República y el Estado de Guatemala. Pero, producto de la incapacidad mental y la inmoralidad de la élite de ladinos y criollos este país no pudo ser ni Estado, ni nación.

En la actualidad el Estado es un cuerpo putrefacto que donde se coloca el dedo salta la pus. Un campo podrido donde las larvas y los gusanos se retuercen entre sí para extraer lo mejor para sí del cuerpo en descomposición.

Lo más sensato sería que estos actores fracasados que monopolizan la riqueza y el poder, reconozcan su responsabilidad del atraso nacional y fracaso estatal, y escuchen las propuestas sabias de las voces que plantean transformaciones estructurales para relanzar la nave llamada Guatemala.

La toma de caminos daña a la economía familiar y empresarial del país, sí. Pero esta acción colectiva es uno de los últimos recursos de resistencia pacífica que los pueblos despojados y subvalternizados tienen para salvaguardar lo poco de vida y dignidad que queda al país.

Ellos y ellas sobreviven saqueados/bloqueados económica, cultural, política y socialmente todos los días del años, de generación tras generación. Ellos/as están buscando liberarse y liberar a todo el pueblo de Guatemala de la thanatocracia que destruye la trama de la Vida. Por esta razón es un imperativo ético y una responsabilidad de todo ciudadano/a acompañar estas y otras acciones colectivas de los despojados e indeseados de Guatemala.

Guatemala: De la guerra contra el comunismo de ayer, a la lucha contra la corrupción actual

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- Las estadísticas oficiales, y la retórica gubernamental, evidencian lo que casi nadie quiere ver o admitir. Guatemala subsiste en una desintegración social violenta producto del fracaso del proyecto de Estado nación que no pudo garantizar el cumplimiento de los básicos derechos fundamentales para su población.

¿Es movimiento social la sociedad civil organizada?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.-  De forma genérica, se entiende por movimiento social a un conjunto de personas organizadas y movilizadas alrededor de una demanda común fundada en derechos vulnerados o amenazados.

Movimientos indígenas y participación política

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.- En Abya Yala, en las últimas décadas, en especial a raíz del reconocimiento jurídico de los derechos de los pueblos indígenas, y la “conmemoración” del quinto centenario de la invasión-colonización europea, muchos/as indígenas hemos acelerado nuestros procesos de reconstitución identitaria y territorial como pueblos.

A tal punto que, en la presente década, los diferentes movimientos sociales en defensa de la tierra-territorio, el agua, los bosques, y demás bienes comunes, están dinamizados y/o acuerpados por sectores indígenas organizadas en resistencia.

En países como México, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia …, con altos porcentajes de población indígena, los actuales movimientos sociales son movimientos de organizaciones indígenas. Pero, en ninguno de estos casos, con excepción de Bolivia y Ecuador, estos movimientos lograron convertir su mayoría demográfica en mayoría política. Es decir, no lograron espacios significativos en la administración de lo estados.

En México, Guatemala, Perú, países con población mayoritaria indígena, los movimientos indígenas no hemos logrado ni tan siquiera tener una organización política propia (bajo nuestro control) para participar electoralmente y disputar el poder político monopolizado por los ricos. Los casos de Bolivia y Ecuador son diferentes.

Si no tenemos un instrumento político (organización política propia), los movimientos indígenas, por más que poblacionalmente seamos mayoritarios, jamás podremos acceder a los espacios de poder para transformar los estados coloniales.

Los partidos políticos tradicionales, tanto de la derecha, como de la izquierda, en el marco de sus parámetros y limitaciones culturales e ideológicas, jamás nos asumirán como sujetos plenos de derechos. Mucho menos como potenciales gobernantes o tomadores de decisiones para reconstruir nuestros destinos como pueblos autónomos e interdependientes.

Para el pensamiento occidental, sea liberal o socialista, el sujeto político ideal siempre será el individuo ilusionado por el espejismo de la modernidad, ansioso del desarrollo suicida, preso de la razón lineal utilitarista, deseoso de los títulos y privilegios individuales. Por eso, los partidos políticos, lejos de promover la homeostasis o bienestar de la comunidad, premian y generan nuevas élites de privilegiados a costa de las mayorías históricamente empobrecidas.

Los movimientos indígenas no logramos construir nuestro instrumento político propio, y convertir nuestra mayoría demográfica en mayoría política, porque aún subsistimos colonizados política y electoralmente. No en pocos casos, las ONGs, las agencias de cooperación internacional, las iglesias, entre otras, fijaron en nuestros imaginarios la errónea idea de: “Para ser un movimiento genuino debemos mantenernos apolíticos”.

Muchos/as de nuestras hermanas/os que lograron acceder a los espacios de poder por elección popular, mediante partidos políticos de izquierda y/o de derecha, reproducen y encumbran los vicios de la política electoralista corrupta como virtudes políticas. De este modo, ellos/as, lejos de estimular o promover procesos de decolonialidad política o de acompañar esfuerzos de articulación de instrumentos políticos de liberación, terminan afianzando la apatía política en los movimientos indígenas.

En Guatemala, Perú o México, las y los indígenas en espacios políticos no logramos superar el culturalismo o folclorismo político (exigiendo cuotas o dádivas al Estado blacoide y racista). Demandamos superficiales reformas al Estado, más no promovemos procesos de transformaciones estructurales. Hablamos de incidencia política, más no de autodeterminación de los pueblos indígenas. Demandamos desarrollo y reformas agrarias (sin redistribución de tierras), más no la restitución de nuestros territorios ancestrales, ni el buen vivir para todos. Hablamos de resistencia social, más no de la construcción del poder político. Mucho menos de la resistencia y/o subversión económica (cambio de los patrones de consumo).

En otras palabras, a los movimientos indígenas, el sistema neoliberal y los estados coloniales nos siguen definiendo la agenda. Ellos deciden qué y cómo debemos demandar y qué no. Hace falta, pues, atrevernos a engendrar nuestro propio brazo político, similar a lo que hicieron en Bolivia, y transitar de la resistencia social hacia la construcción del poder político horizontal y ascendente.

¿Por qué la jerarquía católica boliviana acusa de narcogobierno al gobierno de Evo Morales?

OPINIÓN de Ollantay Itzamná, Guatemala.-  La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), bajo el sugestivo título de “Hoy pongo ante ti la Vida o la Muerte”, a inicios del presente mes, publicó su controvertida Carta Pastoral sobre Narcotráfico.[1]