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Mostrando las entradas etiquetadas como JULIO ORTEGA

Que no sufre, sólo le duele

OPINIÓN de Julio Ortega    Gracias Sánchez Dragó, eso nos tranquiliza No se puede trabajar realizando labores en un pozo negro o en un estercolero sin que uno perciba el desagradable abrazo del hedor. De un tiempo a esta parte es imposible asomar la naricilla al vertedero de la tauromaquia sin la pestilente presencia – y no lo digo por su aspecto físico, que además él está absolutamente convencido de su irresistible atractivo – del "hinefavle" Fernando Sánchez Dragó. La última lección magistral de este hombre para el resto del Planeta, o sea, los iletrados, se resume en una frase digna de un lugar de honor en el acervo de la sabiduría humana: "Hemos de diferenciar entre dolor -que es una sensación anatómica- y sufrimiento, que es una sensación psicológica". Claro, como hay que distinguir entre el lanzamiento de soflamas plagaditas de sandeces de forma vocacional o bajo retribución, pero cuando se ambas procedencias se juntan en un mismo sujero el resultado

Los toros alienígenas del profesor Illera

OPINIÓN de Julio Ortega Dolores que no duelen y desagrados que hacen reír El Profesor y Veterinario Juan Carlos Illera se ha convertido en una suerte de anestésico para heridas y conciencias en el mundo taurino apuntando un afán de narcosis universal. Este hombre, gracias a los prácticos microchips que le implanta a los toros y también a la determinación del cotisol en saliva de los toreros, afirma que el animal no humano criado para la lidia ha modificado su umbral de dolor hasta tal punto que deja de sentir y por eso regresa para le vuelvan a ensartar el acero. Yo también puse cara de pasmado cuando leí tales declaraciones por primera vez, pero no imaginan la de babieca que se me quedó al saber que, según nos explica con aire magistral: "están hallando resultados igualmente excepcionales en la capacidad del matador". Luego uno contempla el rostro de profundo sufrimiento del torero cuando es empitonado y se pregunta que dónde está esa particular respuesta neuroendocrin

Fernando Savater y sus perlas ensangretadas

OPINIÓN de Julio Ortega    La filosofía al servicio de la violencia con seres vivos En 1980, cuando todavía buscaba, infructuosamente, una discoteca en la que me dejasen entrar, salió una canción de Alaska y Dinarama titulada “Perlas ensangrentadas”. Algo tenía que me fascinó, y tan intenso era ese algo que lo sigue haciendo. Pero estos días su recuerdo se ha trasladado de la rebotica al escaparate de mi cerebro aunque, lamentablemente, haya sido motivado por un asunto en el que el placer se aparta para dejar lugar al asco y la incomprensión: las declaraciones acerca de la tauromaquia de Fernando Savater durante una conferencia celebrada en un espacio denominado “Arte y Cultura” junto a la Plaza de Toros de las Ventas. Vamos, como poner la coletilla “sin animo de lucro” a las gestiones de Urdangarín. Lanzados a concebir aberraciones el límite sólo está en la ética de los protagonistas y si ésta es víctima de la degradación las fronteras pueden situarse allende la dignidad para cl

Una fotografía con un antes y un después

OPINIÓN de Julio Ortega   Más allá del especismo De tantas y tantas fotografías vinculadas al animalismo como existen y he contemplado: unas crueles, en las que el espanto trasciende los límites de las siluetas y cada color intensifica la atrocidad; otras tiernas y esperanzadoras, capaces de arrancar sonrisas cuando todavía no se han secado las últimas lágrimas derramadas; algunas sorprendentes porque nos demuestran que la posibilidad de aprender no se cierra jamás por más larga que sea nuestra vida, y siempre, siempre motivo de reflexión para aquellos cuya mente no es una senda estrecha en la que sólo caben ellos mismos... De todas ellas ésta sigue siendo para mí la más especial por lo que transmite, por lo que enseña y deja adivinar, por los instantes anteriores a ser tomada que todavía son presente en la imagen, por lo que contiene de un futuro diferente, anhelado y posible convertido en razón de una lucha diaria.  Las manchas visibles ambos animales, el humano y el que no

Cuando sólo queda una salida

OPINIÓN de Julio Ortega     España, hueles a mansedumbre y miedo Cuando la esperanza deja de habitar en el corazón para deslizarse húmeda y salada por las mejillas. Cuando la rabia empuja al estómago con sus brazos ígneos hasta situarlo, mejor dicho, hasta atrancarlo en la garganta. Cuando en la nuca se dibuja la huella de una bota. Cuando la risa de los que tienen su pie metido en ella la percibimos con mayor intensidad que las protestas de aquellos que les sirven de alfombrilla y hasta de escupidera. Cuando el verbo “perder” ya carece de cualquier complemento directo y los de “ganar” son justicia y dignidad. Cuando el presente se asemeja más al pasado lejano que al reciente. Cuando pensar en el futuro se antoja inútil y estúpido porque el ahora nos está matando. Cuando en cada manifestación hay policías infiltrados. Cuando abrir la boca o levantar los puños durante las mismas es razón suficiente y legalmente justificada para que te hundan una porra en el vientre. Cuando

Niño, coge el arma y mata, ya verás qué "diver"

OPINIÓN de Julio Ortega    Perfecto. Qué será lo siguiente, ¿unas clasecitas en el adiestramiento de perros para dedicarlos a las peleas? Muchos no nos íbamos a sorprender. La Junta de Castilla y León, en connivencia con la Federación de Cazadores de esa Comunidad, destina 303.000 euros a poner armas en las manos de niños de 7 a 12 años y por supuesto a enseñarles cómo se utilizan y a qué apuntar: a seres vivos. "Cazador por un día", con una parte teórica y otra práctica, pretende, según ellos, además de asegurar el relevo generacional en la envilecida y cada vez más escuálida hermandad del gatillo, borrar de las mentes infantiles la imagen de Bambi que, afirman, no hace más que desvirtuar la realidad porque no es cierto que los cazadores sean malos y los animales buenos. Claro, si va a resultar que los que matan por diversión son hermanitas de la caridad y las piezas que revientan son belcebú encarnado en mamífero. Ya, gracias por la información pero ya sabemos que los cie

Un caballo destripado, eso es cultura

OPINIÓN de Julio Ortega   Las visceras de Xelín colgando en la Maestranza ¿Es esto lo que queréis blindar? Ved las imágenes, que las contemplen todos los ciudadanos, niños incluidos por supuesto, que sepan qué es lo que os empeñáis con tortuoso y patológico afán en proclamar Bien de Interés Cultural: la dantesca estampa de un caballo destripado trotando en la Maestranza de Sevilla hacia su muerte por un camino de sufrimiento atroz, inimaginable para vosotros caterva despiadada. Sus vísceras colgando no sólo no os perturban, taurinos enfermos, sino que a algunos os divierten. Esta vez no podréis mentir como soléis hacer, pues hay fotografías que recogen a espectadores, aunque tal vez debería calificarlos de engendros, sonriendo con ganas mientras el toro escarba con sus cuernos en la barriga del desdichado caballo. Y sí, digo niños, claro que lo hago, porque es preferible que de una vez por todas contemplen la feroz realidad de la tauromaquia para así rechazarla el resto de su vida,

Yo hablo, tú te ríes, ellos sufren

OPINIÓN de Julio Ortega    Cuesta menos mofarse que reflexionar Si muchos de los que se ríen de los animalistas y de sus pretensiones tuviesen la decencia y el valor de ver el documental Earthlings realizado en 2005, igual esa ancha sonrisa les devenía en rictus de amargura. De las lágrimas producto de las carcajadas al llanto provocado por el dolor a veces sólo existe un paso, un simple paso: el saber. Pero sin embargo qué sencillo es hacer humor del sufrimiento que se ignora y qué fácil desdeñar la posibilidad de conocerlo cuando son otros los que lo padecen. Sí, tal vez seamos el objeto de vuestras bromas y las palabras que pronunciamos os sirvan para elaborar chascarrillos con los que pasar un buen rato, pero pensad que no son tales burlas las que nos afectan, sino el analfabetismo que os retrotrae al yerro, al escarnio o a la condena que nacen de un oscurantismo escogido como filosofía de vida. No constituimos nosotros, miembros de vuestra misma especie, las verdaderas vícti

Razones para ser taurino

OPINIÓN de Julio Ortega     La empatía es una capacidad finita, lo que exige que haya de reservarse para sujetos susceptibles de la misma por proximidad o propiedad: mi hijo, mi amigo, mi perro (éste no siempre)… Hay que seleccionar quién entra y quién no lo hace. No caben todos. Criar al toro supone tiempo y dinero, eso lo convierte en objeto poseído. Y posesión implica libre disposición. Entiendo la tauromaquia en su fondo y en su forma. Y la interpretación pasional del conocimiento está siempre por encima de la racionalidad científica o de consideraciones éticas esgrimidas por ignorantes que opinan sobre lo que no comprenden. El toro jamás ha manifestado que sufra durante la lidia, ¿alguien le ha oído hacerlo?, pero sí nos transmite claramente su inmenso orgullo y profundo placer por convertirse en actor principal de tan noble ceremonia. Eso se siente, no hace falta escucharlo. Cuando el acero escarba en su carne y se hunde hasta la empuñadura en su cuerpo a mí no me duele

¿Quién pagará la tortura de toros en A Coruña?

OPINIÓN de Julio Ortega    Cuando deja de brillar el dinero público relucen las mentiras taurinas Los taurófilos están que lanzan banderillas y puntillas por la boquita después de que el Ayuntamiento de A Coruña aprobase retirar las subvenciones a la Feria Taurina en esa Ciudad, una decisión que responde a la Campaña de información llevada a cabo por la Plataforma "Galicia Mellor Sen Touradas" y al apoyo social recibido. Atención: no prohibe las corridas, simplemente indica que si las quieren celebrar que corran con los gastos de su organización los empresarios taurinos. Parece lo lógico, ¿no? Recordemos ahora un par de datos que no se han cansado de esgrimir los taurinos: "La fiesta de los toros es el segundo espectáculo de masas en España" y, "la tauromaquia no se sostiene gracias a dinero público". Vale, admitamos, que reconozco la dificultad de hacerlo con su historial, que esta gente no miente. Entonces, ¿a qué viene su pataleta por la retirada

Guiones oficiales... Perdón, discursos reales

OPINIÓN de Julio Ortega    "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir". Bien Juan Carlos: te has atenido al guión, aunque a mí de momento nadie me quita la idea de que lo que estabas haciendo era eso precisamente: actuar. Y hay preguntas, sea una farsa o no tu pesadumbre, que merecen una respuesta: ¿qué es lo que sientes?, ¿en qué te has equivocado?, ¿qué es lo que no volverá a ocurrir? ¿Lamentas haber gastado miles de euros en una cacería mientras muchos ciudadanos rebuscan monedas en los cajones para ir a la compra? ¿Crees que erraste al irte a matar animales a Botswana cuando en España millones de sus habitantes viven una situación trágica? ¿Te duele haber acabado con la vida de un desdichado elefante, uno más? ¿Te fastidia que la foto que te tomaron con tu trofeo y que disparó la polémica se difundiese? ¿Te indigna haberte caído y que así se descubriera lo que debería de haber permanecido, como otras veces, en secreto?.. ¿O lo que realmente te obsesion

¿Juan Carlos I o Carlos IV?

OPINIÓN de Julio Ortega    Contemplo tu patética imagen, con ese turbador rostro en el que el abotargamiento, tal vez inducido por las mismas razones ¿líquidas? que esas misteriosas caídas de madrugada o los portazos en la cara, eclipsa el aparente gesto de orgullo con el que quieres posar teniendo el cadáver del desdichado elefante que asesinaste a tu espalda. La veo y no puedo dejar de identificar en ella a un Carlos IV redivivo. Apodado "el cazador", aún gozaba ese Monarca del descargo de vivir en una época en la que el respeto a los ciudadanos (de los animales ya ni hablo) era todavía una utopía.  Pero tú, Juan Carlos I, exultante Rey de la democracia, puesto a dedo por un dictador y legitimado, dicen, por tu papel en un golpe de estado cuando todavía existen, sin darse a conocer con absoluta transparencia, claro, fuertes indicios de tu connivencia o al menos afinidad con los militares sublevados, atesoras en tu corona la ignominia, el descaro, las desvergüenza y el

Hijo, qué divertido es cazar animales. Cazadores y taurinos de Borbón

OPINIÓN de Julio Ortega    No Reina Sofía, no Infanta Elena, no son "cosas de niños", sino de padres que ponen armas en las manos de sus hijos con el deseo de que aprendan a utilizarlas contra seres vivos. Entre que el crío contase con la edad legal para hacerlo o le faltasen todavía unos meses, hay un Jaime de Marichalar que como tantos otros cazadores reconocen en sus foros, no respeta una norma que les parece estúpida. Y al fin todo se reduce a un máximo tres mil euros. Las exclusivas escopetas que utiliza el abuelo para cazar cuestan sesenta veces más. No será la multa el problema ni el escarmiento. Un abuelo al que por cierto se le llena la boca hablando del necesario respeto que le debemos a la ley, empezando por él mismo, faltaría más, aunque llama la atención que con frecuencia lo tenga que hacer no como declaración de principios, sino en calidad de respuesta ante los presuntos escándalos que salpican a su mayestática estirpe. Un abuelo al que lejos de quitársele

Denunciada la ILP taurina. No todo vale por conseguir firmas de apoyo

OPINIÓN de Julio Ortega    No es necesario realizar un complicado ejercicio de memoria para recordarlo: el pasado 22 de marzo, representantes taurinos y de la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya, entregaban en la sede del INE 587.000 firmas en la denominada ILP Taurina, para posteriormente ser recibidos con todos los honores por el Presidente del Congreso. Sus sonrisas, el aspecto triunfal, las declaraciones, las llamadas a la libertad, el aparente acatamiento absoluto de la ley y los agradecimientos coparon unos cuantos titulares en los medios. Eran sus instantes de gloria. Hoy, tan pocos días después, todo es silencio en sus medios. Dudamos algunos que también sea vergüenza, porque esa que llaman "torera" suele brillar por su ausencia en quienes le dan nombre. La callada es la respuesta ante la noticia de que la Fundación Franz Weber,ha presentado en la Junta Electoral una denuncia por presuntas irregularidades en la recogida de esas firmas, ya que desde la m

Toros en el aula

OPINIÓN de Julio Ortega     La violencia como asignatura transversal. ¿Cabe mayor depravación? Vosotros denomináis a esta Iniciativa "Toros en el aula" y con ella queréis encontrar un espacio en las mentes infantiles, siempre tan vulnerables y fáciles de moldear, por el que introducir la tauromaquia para, alegáis:"descubrirles un espectáculo cultural al que pueden acceder, enseñarles los valores del respeto y sacrificio de los toreros y hacer que conozcan y vean de forma natural y cotidiana la fiesta taurina". Con una primera parte "teórica" en la que como si de lenguaje o matemáticas se tratase se le explica a los niños cómo entrena un torero o qué son el capote y la muleta, y con otra "práctica" en la que un matador profesional, (matador – profesor: sobrecogedor binomio) enseñará a los críos a torear para que puedan "jugar a ser toreros", utilizáis el diseño básico empleado en la Educación para transmitir conocimientos, valores

¡Qué complicado es explicar que se mata por amor!

OPINIÓN de Julio Ortega    Las razones (léase aberraciones) de un escopetero indignado Un tal Antonio Díaz de los Reyes que se presenta como “cazador, escritor y editor”, (en un orden que ya indica que la prioridad en la vida de este hombre es matar seres vivos por diversión), dedica en una publicación cinegética una carta a los animalistas. Más que escrita está disparada, ya que a juzgar por el tono iracundo y la mala baba de la misma, da la impresión de que si los tuviese ante él igual se le escapaba el dedito del gatillo. Eso sí, como sus cartuchos sean tan penosos como los argumentos que esgrime no logrará abatir a ninguno. Resulta patético comprobar con qué desesperado afán trata de encontrar coartadas para lo que resulta imposible de justificar sin caer en la aberración o en la mentira. Él chapotea en ambas. Empiezo por el final pues se despide con un: “¡Hasta nunca, majaderos!”. Error Señor Díaz, no nos vamos a marchar. Y mal que le pese continuaremos embocando el cañón

Un teniente de alcalde dispara y remata a palos a un perro

OPINIÓN de Julio Ortega      El Teniente de Alcalde de Torá (Lleida) Josep Mª Alsina i Simó, disparó el 29 de marzo a un perro vagabundo varias veces y lo remató a bastonazos. ¿Por qué será que algo así no me sorprende? Me provoca dolor, asco, rabia y deseo de no rendirme jamás en la lucha por los derechos de todos los animales (que incluye la dignidad perdida para nuestra especie), pero no me causa estupor. Tal vez sea porque no me espero otra conducta en un País en el que las perreras municipales, son centros de sufrimiento y exterminio gestionados por personas sin la menor empatía con las criaturas allí encerradas. Y porque tras escuchar los paranoicos y perversos argumentos de todo un Ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, a favor de la defensa a ultranza de la tauromaquia, o después de observar cómo el que se supone el más alto representante de nuestra Nación (digo se supone), además de matar por diversión practicando la caza ejerce de mecenas mediático para el u

¿Que por qué soy animalista? La pregunta sería, ¿cómo no serlo?

OPINIÓN de Julio Ortega    Porque prefiero la empatía al desprecio que nace del ignorante o del cruel. Porque si me declaro no racista y no sexista, ¿cómo ser un especista? Porque los principios que rigen la dominación de los hombres sobre los hombres, son idénticos a los que determinan la de los seres humanos hacia los animales. Porque no es suficiente con “no causar daño” mientras se permite que otros lo hagan y utilizar la responsabilidad ajena como coartada propia para lavar la conciencia. Porque mi miedo y mi dolor son como los suyos, y los leo en sus ojos al igual que se leerían en los míos si fuese yo quien ocupase su lugar. Porque nada tengo en común con el verdugo salvo la especie. Ni tan siquiera esa mirada que sí me hermana con las víctimas de su infamia y su saña. Porque he aprendido que el crimen siempre encuentra justificaciones en la boca del criminal. Derecho, se llaman, cuando emanan del Sistema. Porque mientras al asesino se le permite expresarse, a sus víctim

El 25 de marzo y la sordera de los políticos

OPINIÓN de Julio Ortega    El 25 de marzo miles de personas, y también de perros disfrutando de un paseo ajenos a su condición de desdichados protagonistas, salieron a las calles de numerosas ciudades españolas con un propósito: exigir de la administración correspondiente un endurecimiento del Código Penal en casos de maltrato animal. Y lo de “endurecer” no arrostra reminiscencias totalitaristas sino el clamor de una justicia tan necesaria como negada por sus redactores. Lo hace cuando sabemos que un individuo como el que días atrás ató, golpeó brutalmente e intento enterrar vivo a su can llamado Goliat en Portugalete, recibirá una sanción máxima de unos 1500 euros, no pisará la cárcel y al parecer continuará teniendo perros. Lo hace cuando el “Matagatos de Talavera” no fue condenado ni a una miserable multa. Lo hace cuando en España es mucho más barato ensañarse con un animal hasta matarlo que robar ropa y bebida en una Escuela de Tauromaquia. Tal vez la existencia del emplazamient

Acerca de la ILP taurina. Buscando protección y dinero para la tortura

OPINIÓN de Julio Ortega    El titular de una importante página taurina, al referirse a las firmas de la ILP para declarar la tauromaquia como BIC dice así: "600,000 razones para creer en la libertad de todos". El fiósofo Isaias Berlin diferenciaba la libertad negativa de la positiva definiendo la primera como "libertad de la opresión". Sin duda es a ésta a la que aluden cuando en ella incluyen a las principales víctimas de su libre albedrío: los toros. O a los niños en cuyas mentes y con la connivencia de la administración hacen lo posible por imbuir la tortura de un ser vivo como un acto noble y necesario. El tentadero celebrado recientemente en la Plaza de Toros de Roquetas de Mar de la mano del matador El Fandi, fue calificado por la primer teniente de alcalde de esa localidad como de carácter didáctico añadiendo que con él trataban de promocionar todo lo que es cultura. Lo más desgarrador es que haya padres que se lo crean. Cultura, ¿cuántas veces no lo nom

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