Carlos de Urabá Colombia es un país que desde la independencia se lo repartieron entre caudillos militares, aristócratas, gamonales y terratenientes que marcaron con miles de kilómetros de alambre de púas su territorio. Un vil despojo que sufrieron los pueblos indígenas legítimos propietarios de esas tierras. Las leyes de la república de Colombia protegen a las castas dominantes y este crimen se legalizaba mediante los títulos de propiedad formalizados jurídicamente en las notarías que certificaba a los invasores como sus auténticos dueños. Entonces, en la entrada de sus haciendas colocaron los letreros de “prohibido el paso” “propiedad privada” “perros bravos”. Una mínima proporción de propietarios poseen casi el 80% de los predios privados rurales. Colombia es un país bautizado y bendecido bajo el lema de “libertad y orden” frase que se encuentra escrita en una cinta de oro en el pico de un cóndor (ave en vías de extinción) símbolo de la legitimidad nobleza y progreso, y más que la l...
