Por Mauricio Castaño H Historiador Colombiakrítica El suelo no es el mismo después de Michel Foucault y Gilles Deleuze, no puede ser el mismo. Lo que antes era para siempre y lineal, ahora es provisional y zigzagueante. La historia se inscribirá con minúscula, quizá lo que mejor describe esto inmanente y provisional son las unidades discursivas o los acontecimientos o paradojas para Deleuze. De allí en adelante no hay suelos sólidos, no hay tierra firme, por donde vayamos caminamos sobre arenas movedizas, la mar que va y viene, flujos que llevan y traen, y así, entre ir y venir, en el vaivén, corren sedimentos, se desplazan rocas, se acomodan de formas caprichosas hasta que de pronto se consolida una montaña, una formación rocosa. Todo fluye, todo pasa, todo es inédito, incluso hasta la misma vida está sujeta a su entorno favorable, en todo caso, todo tan provisional, todo tan inédito, todo tan frágil pero tan desbordante como el aleteo de la mariposa con sus tormentas trasatlánti...
